Un fantasma en la Alameda
Un fantasma en la Alameda C on profunda desazón recibimos la noticia de la detención de las obras en curso para completar la Gran Sala del Centro Cultural GAM, en plena Alameda de Santiago.
Iniciada hace 18 años, en un lapso que involucra 6 gobiernos de diferente signo, cuando esta sala se inaugure será un espacio único en Chile por su calidad, magnitud y versatilidad, y de tales características técnicas que nos pondrá a la par con los mejores escenarios del mundo, permitiendo no solo desarrollar las artes escénicas y musicales nacionales con un inédito estándar de vanguardia, sino también acoger espectáculos del extranjero que hoy son imposibles de mostrar en el país.
Está diseñada para montar diversos espectáculos en simultáneo y rotarlos dentro de un mismo período de tiempo, y tiene la capacidad de transformar sus espacios desde un gran auditorio de formato clásico hasta una cancha apta para reuniones masivas de expresiones populares.
Suspender las obras hoy equivale a olvidar el proyecto por un tiempo considerable, pues reanudarlas (¡ por cuarta vez! ) significa volver a echar a andar el engranaje administrativo, con licitaciones y actualizaciones técnic a s d e l p r o p i o p r o y e c t o postergado, e incurrir en nuevos gastos. Significa mantener un fantasma en plena Alameda; un cuerpo abandonado, la ilusión perdida de ser una capital de nivel mundial y ofrecerle a la ciudadanía el esplendor de un Estado visionario. Chile lo ha realizado tantas veces antes, con altura de miras, en diversos momentos de su historia, sin plantear dificultades presupuestarias como un obstáculo a un propósito superior y de largo plazo. Existen y se deben explorar caminos posibles de financiamiento, incluidas asociaciones público-privadas y mecenazgos del más alto nivel, como ocurre desde antiguo en toda sociedad educada.
El perjuicio es no solo para el mundo artístico y cultural, sino a la ciudadanía entera, incluidos los más de 120.000 jóvenes que visitan cada mes y se nutren de los espacios y la programación del que es hoy posiblemente el centro cultural más importante del país.
Tan solo desde el punto de vista económico, este es un proyecto público de gran trascendencia en un contexto de reactivación y regeneración urbana, pues crea empleo, estimula el turismo y atrae inversión en industrias creativas.
Desde la perspectiva de la regeneración urbana, el GAM con su Gran Sala es pieza clave en el circuito cultural y el renacimiento del centro de la ciudad, gracias al proyecto Nueva Alameda, que ha logrado concertar a los más diversos actores políticos y administrativos para renovar el espacio público con modernidad y calidad, como es Plaza Baquedano hoy. Completar un notable edificio público como este es también una cuestión de moral ciudadana. Se necesitan proyectos emblemáticos que aporten orgullo, sentido de identidad, optimismo y confianza en el país y su administración. En estos tiempos más que nunca.
Un fantasma en la Alameda TIERRA DE NADIE FRANCISCO JAVIER OLEA Desde el punto de vista económico, este es un proyecto público de gran trascendencia en un contexto de reactivación y regeneración urbana, pues crea empleo, estimula el turismo y atrae inversión en industrias creativas. Sebastián Gray Arquitecto.