Autor: DIEGO ROJAS
Compleja maniobra para llevar una jirafa desde Santiago hasta el Buin Zoo
Compleja maniobra para llevar una jirafa desde Santiago hasta el Buin Zoo El elegido. Ankatu tiene tres años y medio, mide 4,90 metros y pesa 892 kilos.
El 6 de enero dejó el Zoológico Nacional para iniciar su traslado hacia el Bioparque Buinzoo, como parte de un programa de conservación de la jirafa, especie clasificada como vulnerable por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, UICN. En su nuevo hogar lo esperaban Pretoria y Gema, madre e hija, que quedaron solas luego de que Krugger, el único macho del lugar, muriera hace dos años producto de un cáncer gástrico. La planificación. El complejo movimiento se preparó durante meses y culminó cuando Ankatu -en Santiagoingresó voluntariamente a un contenedor diseñado para su tamaño: 2,35 metros de ancho, 3,70 de alto y 6,10 de largo. El lugar tiene techo móvil, espacio para alimento, agua y la compañía permanente de su cuidador. El trayecto partió con él despierto. "Son animales que no puedes anestesiar", explica el director del Bioparque BuinZoo, Ignacio Idalsoaga, sobre el protocolo para grandes mamíferos. Un retraso. Para sacar el contenedor del lugar donde estaba, se contrató una grúa pluma. Lo tenía que levantar y depositar en la rampla de un camión. Pero un inconveniente técnico, que no fue especificado, le impidió hacerlo. Entonces hubo que CEDIDA esperar a que llegara una grúa de reemplazo, que no tuvo problemas en realizar la tarea. Eso supuso el primer gran retraso de la jornada, que sin embargo, no fue el único. El viaje.
Con el contenedor ya cargado en el camión, la caravana comenzó el recorrido urbano. "Íbamos con escolta policial, que fue de gran ayuda", relata Idalsoaga. "Yo, que iba detrás del camión, sufría en cada minuto que pasaba por debajo de un letrero, de lo que fuera en el túnel, pensaba que lo iba a echar abajo". El traslado, describe, se planificó considerando evitar esos riesgos.
Durante el trayecto, Ankatu se mantuvo tranquilo. "El animal estaba absolutamente acostumbrado a su caja de transporte, era el lugar donde podía recibir cariño, donde podía recibir alimento especialmente rico para él", agrega el director del bioparque. Con cuello. Ya en Buin, y con la ayuda de la grúa pluma, el contenedor se dejó a nivel de piso y se abrió el techo móvil para darle más holgura. Fue también el instante en que el joven macho comenzó a mirar alrededor: autos, ruidos y un entorno desconocido, porque nunca había salido de su recinto habitual. Entonces comenzó la verdadera espera. La idea era que Ankatu pasara desde el contenedor a una caja más pequeña, pensada para el desplazamiento interno hasta su dormitorio definitivo. Pero no hubo caso. "Simplemente decidió no entrar", cuenta Idalsoaga. El equipo le ofreció alimento al otro lado, hojas y estímulos para que avanzara, pero el resultado se repetía: cuello sí, patas no. "Estuvimos 7,8, 9,10, 12 de la noche", recuerda. Dulces sueños. La noche siguió sin empujones ni apuros. Un guardia quedó a cargo y el monitoreo continuó con cámaras. "Durmió a ratos, muy relajado", describe el director. Con el amanecer, el equipo decidió rearmar el plan: trasladar el contenedor, usando dos grúas horquilla, por senderos internos hasta la zona del dormitorio. La maniobra avanzó con mucha lentitud. "Después de un par de horas llegamos a un tramo de 100 metros, muy corto, pero muy angosto", cuenta Idalsoaga. Cuando por fin posicionaron la caja frente a la entrada del dormitorio, se abrieron nuevamente las puertas.
Había expectación: si no avanzaba, "ya se nos empezaba a complicar la maniobra". Esta vez, bastó el cambio de espacio. "Bastó sólo con abrir y él sintió que pasaba un ambiente mucho más amplio, y no dudó en pasar". Quien eres. Luego vino la adaptación. Ankatu pasó cuatro días en su recinto dormitorio para reconocer agua, comida y rutina, mientras comenzaba el contacto con Pretoria y Gema. Después avanzó al "patio sol" y a la sabana africana, una exhibición mixta donde por primera vez compartió con otras especies, como una gacela de Thompson y un burro de Somalía. Según el parque, su llegada ha sido "súper buena" y hoy ya está disponible para los visitantes; el equipo incluso ofrece acercarlo con comida para facilitar fotos. Autor: DIEGO ROJAS. La primera grúa pluma contratada para sacar de su lugar el contenedor donde sería trasladada no pudo hacerlo y hubo que esperar a que llegara una de reemplazo. Cuando llegaron a destino, el animal no quería bajarse. El ejemplar fue trasladado con fines reproductivos Ankatu, muy tímido, apenas se asoma por la estructura en Bioparque Buinzoo,