Restaurante Caletones: Seis décadas de cocina casera que marcaron la historia de Rancagua
Restaurante Caletones: Seis décadas de cocina casera que marcaron la historia de Rancagua Javier Celis Gómez El restaurante Caletones fue durante casi 60 años parte del pulso cotidiano del centro de Rancagua.
Desde su apertura, un primero de mayo de 1956, hasta su cierre en 2014, el local fue un espacio reconocible para generaciones de vecinos, trabajadores y visitantes que encontraron alli comida casera, trato cercano y una rutina que se repitió por décadas.
Este espacio nació del impulso personal de Angelina Arenas Gutiérrez, quien comenzó el proyecto siendo muy joven. "Partimos un primero de mayo de 1956 (Dia del Trabajador) en San Martin con Millan". Tenia apenas 17 años cuando decidio abrir el local. "A mi siempre me gustó cocinar y trabajar. El Caletones lo puse de muy niña, a los 17 años de edad empecé. Trabajamos juntos (con su familia) desde 1956 al 2014 y fui muy feliz, a todo el mundo le gustaba mi comida", señaló en conversación con El Tipógrafo. Una cocina que se volvió tradición Caletones funcionó siempre como un restaurante de comida casera, con un menù que incluía entrada, plato de fondo y postre, además de bebida y pan con pebre. La preparación diaria y el trabajo constante marcaron el sello del lugar.
Aunque contaba con personal, Angelina cumplió múltiples roles: "Yo tenía una garzona y un maestro de cocina, se supone que yo debía estar en la caja, pero siempre hice todos los roles y mi esposo e hijos también estaban siempre presentes". Entre los platos más recordados figuran la plateada con puré, el chupe de guatitas y muchos otros: "Diria que el mejor plato era la plateada con puré, después el chupe de guatita, el pescado frito y las empanadas.
Las empanadas yo las hacia Restaurant Gredu CALETONES we FRA el dia sabado y se vendían todas, por la plateada venía gente de El Teniente, eso era el dia viernes; y el chupe de guatitas era un plato que se vendia todas las jornadas". El restaurante tuvo su periodo de mayor actividad entre las décadas del 60 y 70. "Tenía mucha clientela de El Teniente y venían algunos 'gringos' también". señala. tura que retrataba el inicio de la Fundición Caletones en 1922, mostrando el vinculo del restaurante con la historia local.
El negocio siempre funciono como un emprendimiento familiar, con la presencia constante de los hijos y cercanos de Angelina. "Hay muchos recuerdos en el Caletones, yo llegué muy niña e hice mi vida con él, tuve a mis cuatro hijos aqui revoloteando siempre y a toda mi familia", comenta. Ese vínculo humano tambien se reflejo en gestos cotidianos que marcaron a quienes pasaron por el lugar. Durante todos sus años de funcionamiento, la dueña entrego almuerzo a personas en situación de calle que golpeaban la mampara del local. Ella lo resumia asi: "No debe haber nada mas terrible que pasar hambre". Un punto de encuentro en el centro Más allá de la cocina, Caletones fue un espacio social. Muchos de sus comensales habituales regresaban después del almuerzo para compartir una cerveza o una "canita" de vino. Las tardes se extendian entre conversaciones, cartas y dominó, en un ambiente que unia lo familiar con lo cotidiano. El local contaba además con un comedor privado destinado a celebraciones, La memoria que permanece donde destacaba una pinEl cierre del restaurante en 2014 no borró su presencia de la memoria rancaguina.
Recientemente, una publicación en redes sociales del sitio Rancagua Antiguo reactivo los recuerdos de cientos de ex clientes y vecinos: "Me emocionó mucho ver la publicación y leer todos los comentarios de la gente que se acordaba de mi comida y que vivió buenos momentos en el Caletones". En esos recuerdos también apareció la figura de su hijo Hugo Gonzalez, fallecido en 2017: "Él sin duda fue parte significativa del restaurante, muchos lo recuerdan porque tenía muchas historias, era divertido y ayudaba siempre". Para Angelina, la explicación de ese recuerdo persistente es simple: "Yo creo que la gente aún recuerda el Caletones porque pienso que era buena comida, tenía buena atención y encontraba muy familiar el negocio, eso es lo que les gustaba". Recientemente, una publicación en redes sociales del sitio Rancagua Antiguo reactivo los recuerdos de cientos de ex clientes y vecinos.
Restaurant CALETONES en el año 2013.. » Fundado en 1956 por Angelina Arenas Gutiérrez, el tradicional local ubicado en San Martín con Millán cerró sus puertas en 2014, dejando un lindo recuerdo en la memoria gastronómica y social de la ciudad. Recientemente, una publicación en redes sociales del sitio Rancagua Antiguo reactivo los recuerdos de cientos de ex clientes y vecinos. Restaurant CALETONES en el año 2013. Angelina Arenas Gutiérrez, fundadora del restaurante Caletones. Caletones en 2013. Foto: Rancagua Antiguo.