Autor: B. Celedón H.
El adiós definitivo a Telefónica: "Fue parte del imaginario del Chile que entraba al siglo XXI"
El adiós definitivo a Telefónica: "Fue parte del imaginario del Chile que entraba al siglo XXI" 1996. Chile venía de crecer 9,3% el año anterior, y el desarrollo se sentía no solo en la economía, sino también en la cultura.
Ese año, Los Tres -seguramente el grupo musical más relevante de la épocaestrenó su primer álbum en directo, el icónico MTV Unplugged, que vendió más de 180 mil copias y se certificó 6 veces disco de platino. Los penquistas estaban en su mejor época.
Para promocionar su siguiente álbum, Fome (1997), necesitaban ir -literalmentea lo más alto, y para el video de la canción "Bolsa de Mareo" eligieron al mayor edificio de Santiago: el clip fue grabado en la azotea de la Torre Telefónica, que al momento aún no estaba terminada.
Y es que la venta de Telefónica España de sus operaciones en Chile no representa solo la salida de una de las principales compañías de telecomunicaciones, sino también la despedida de un símbolo de modernidad que tuvo implicancias en la cultura popular y las discusiones políticas de la recién recuperada democracia.
Hoy, después de más de 35 años en Chile, la española dice adiós. "Fue parte del engranaje de la transición" Pese a que Telefónica llegó a Chile en 1990, su primer antecedente está en 1880, con la Compañía de Teléfonos Edison, que en 1930 pasó a ser la Compañía de Teléfonos de Chile (CTC). En 1971, el gobierno de la Unidad Popular (UP) intervino para controlar su gestión, y en 1974 la Corfo compró cerca del 80% de sus acciones.
La compañía quedó en manos del Estado hasta 1987, cuando se inició gradualmente su "re-privatización". Ese año Bond Corporation compró un 30% de acciones de la CTC, y en 1990 -el mismo 11 de marzo en que asumió el nuevo gobierno civilla española Telefónica hizo lo propio, con el 50,4% de su stock accionario. "En la transición democrática, las grandes empresas estratégicas fueron espacios donde se expresó el nuevo equilibrio político", explica el historiador José Pedro Hernández, de la UDLA.
Y Telefónica no estuvo exenta: en 1990 la empresa -propiedad del Estado español, entonces gobernado por el socialista Felipe Gonzálezdesignó en el directorio a Óscar Guillermo Garretón, exsubsecretario de Economía de la UP, que incluso lo llegó a presidir en 1993, lo que "refleja la articulación entre capital privado, apertura económica y conducción política democrática", dice Hernández.
En ese contexto, Telefónica "fue parte del engranaje que permitió compatibilizar modelo económico y transición política sin rupturas mayores". En lo meramente económico, fue "un actor central en la transformación de las telecomunicaciones chilenas", dice Sandra Dittmar, gerente de Conectividad de Transworld. "Su inversión acompañó -y muchas veces anticipóel salto tecnológico del país.
Chile no llegó por casualidad a tener una de las mayores penetraciones de banda ancha y uno de los despliegues 5G más avanzados de la región; lo hizo porque hubo capital dispuesto a invertir de manera sostenida", agrega.
En ese contexto, su operación no solo incluyó -en años recienteslas redes móviles y fibra óptica, sino también la masificación de los teléfonos públicos durante la década de los 90. "Para muchos chilenos fue la primera experiencia de comunicación inmediata y accesible", explica José Pedro Hernández, y agrega que los teléfonos públicos "eran un símbolo concreto de democratización del acceso a la comunicación". El edificio con forma de teléfono Gran parte de este éxito tecnológico y económico luego tuvo una forma física: la Torre de Telefónica, que se empezó a construir en 1993, se entregó en 1996 y fue el edificio más alto de Santiago hasta 1999, donde Los Tres grabaron el clip de "Bolsa de Mareo". La nueva torre fue todo un éxito: "Aparecía en videos musicales, transmisiones televisivas y postales de Santiago. Representaba modernidad, telecomunicaciones móviles emergentes y una sociedad que dejaba atrás el teléfono fijo escaso para entrar en la era digital.
Por algo el edificio representa un teléfono celular de la época", dice Hernández, que la califica como " un ícono urbano del nuevo Chile". Su valor cultural radica justamente ahí, "fue parte del imaginario del Chile que entraba al siglo XXI", agrega el académico de la UDLA. El edificio es la única pieza que falta para concretar la salida total de Telefónica del país.
Ambos consultados coinciden en que su partida "tiene un valor simbólico evidente" y "marca el fin de una época". El martes, el consorcio conformado por Millicom y NJJ confirmó su adquisición por US$1.215 millones, lo que confirma la salida de Telefónica no solo de Chile, sino de toda Latinoamérica (solo se quedará en Brasil). Sobre el nuevo propietario, Sandra Dittmar establece que "Millicom no llega a un mercado inmaduro, sino a uno sofisticado, competitivo y altamente regulado.
No viene a descubrir Chile; viene a competir en uno de los mercados más exigentes de la región". La experta advierte que "el mercado chileno de hoy es muy distinto al de los años noventa" y que, en ese contexto, Millicom "deberá entender esta nueva arquitectura del mercado.
El dinamismo ya no depende solo del músculo financiero del operador, sino de su capacidad para integrarse estratégicamente a este ecosistema". "El verdadero equilibrio está en combinar competencia intensa con inversión sostenida, apoyándose en la eficiencia estructural que permiten las redes neutras", agrega Dittmar, y concluye que "en telecomunicaciones, los nombres cambian. Lo que verdaderamente importa es si el sistema es capaz de sostener competencia, inversión y eficiencia al mismo tiempo. Y hoy, más que nunca, esa es la verdadera prueba para Chile". Fue parte del engranaje que permitió compatibilizar modelo económico y transición política sin rupturas mayores"., José Pedro Hernández, historiador y académico UDLA. Autor: B. Celedón H.. La compañía adquirida por Millicom y NJJ el martes tuvo un destacado paso por el país desde 1990, en que representó "la modernización de fines del s. XX". Un símbolo económico, político y cultural Fue parte del engranaje que permitió compatibilizar modelo económico y transición política sin rupturas mayores"., José Pedro Hernández, historiador y académico UDLA.