Autor: MACARENA NAVARRETE
Columnas de Opinión: Reconstruir con consenso
Columnas de Opinión: Reconstruir con consenso PLAZA de IDEAS Chile necesita reconstruir, sí, pero también necesita volver a confiar en que es posible avanzar. Por eso, el Proyecto de Reconstrucción Nacional presentado esta semana en el Congreso abre una oportunidad que no debiera desperdiciarse.
Más allá de las legítimas diferencias que genera toda iniciativa de esta magnitud, aquí hay un punto de partida valioso, y es que contiene un conjunto amplio de medidas en las que sí existe espacio de consenso y que apuntan directamente a prioridades urgentes para las personas y para el país. Hoy tenemos el desafío de fortalecer, al mismo tiempo, el bienestar económico y social. Esa doble tarea no admite falsas dicotomías. No se trata de elegir entre crecimiento o apoyo a las familias, entre inversión o cohesión social. Chile necesita ambas cosas a la vez. Necesita más empleo formal, más dinamismo, más certidumbre para emprender e invertir, pero también mejores condiciones para que ese crecimiento llegue a los hogares, genere oportunidades y contribuya a una mayor estabilidad. En esa dirección, el proyecto contiene señales relevantes. Varias de sus propuestas buscan incentivar la actividad económica y recuperar la capacidad de crecimiento. Otras apuntan a aliviar cargas que hoy afectan a sectores que requieren apoyo. Es razonable que exista debate sobre instrumentos específicos, sobre sus costos, sus efectos y su implementación. Ese debate es legítimo y necesario, pero una discusión seria debiera distinguir entre lo esencial y lo accesorio. El riesgo es conocido. Cuando los desacuerdos en materias puntuales terminan imponiéndose sobre los acuerdos de fondo, el resultado suele ser malo para todos. Se entrampa la deliberación, se endurecen las posiciones y terminan cayendo también aquellas medidas que sí podían generar beneficios concretos, rápidos y transversales. Eso sería especialmente grave en un momento en que Chile no está para perder tiempo ni oportunidades. Por eso, el llamado hoy es a un esfuerzo genuino de todas las partes. Del Gobierno, para escuchar, corregir y priorizar. De la oposición, para evaluar con apertura aquello que puede contribuir al desarrollo del país. Y del Congreso, para actuar con sentido de realidad y responsabilidad. Construir acuerdos no significa renunciar a las convicciones; es más bien entender que, frente a desafíos mayores, la política y el sector público-privado deben estar a la altura. Sería un error que, por primar diferencias en puntos específicos, se pierda todo este esfuerzo. Si hay áreas de fricción, trabajémoslas. Si hay medidas perfectibles, mejorémoslas. Pero no dejemos que lo debatible termine arrastrando lo valioso. Chile hoy necesita que las buenas iniciativas prosperen. Y necesitamos, sobre todo, que las capacidades de dialogar y acordar vuelvan a ser parte de su fortaleza institucional. “No dejemos que lo debatible termine arrastrando lo valioso”. Autor: MACARENA NAVARRETE. “No dejemos que lo debatible termine arrastrando lo valioso”.