Columnas de Opinión: Razones de Estado
Columnas de Opinión: Razones de Estado Gonzalo Serrano del Pozo Doctor en Historia Profesor del TEC Monterrey Investigador Adjunto de la Universidad Adolfo Ibáñez fines de 2015, un grupo de historiadores fuimos convocados por Cancillería para dar sustento histórico a la defensa de Chile frente a la demanda que había interpuesA to Bolivia contra nuestro país en la Corte Internacional de Justicia de La Haya. En ese momento, el ministro de Relaciones Exteriores era Heraldo Muñoz; Michelle Bachelet, la Presidente; y Felipe Bulnes, el agente. Sebastián Piñera lo había designado en esa labor unos años antes, cuando él estaba a la cabeza del gobierno. Bachelet, considerando que se trataba de un asunto de Estado, lo mantuvo en el cargo, pese a su polémico rol anterior como ministro de Educación. Felipe Bulnes renunció a fines de 2015 y el rol de agente recayó en José Miguel Insulza. El “Panzer” duró poco en el cargo y también presentó su renuncia a mediados de 2016. Bachelet designó en su reemplazo a Claudio Grossman. El 11 de marzo de 2018 se produjo el cambio de mando. Roberto Ampuero ocupó el puesto de Heraldo Muñoz en Cancillería. Sin embargo, y pese a haber sido designado por el anterior mandato, se tomó la decisión de mantener a Grossman por tratarse de una razón de Estado. Ocho meses después, la Corte Internacional de La Haya rechazó la demanda boliviana, estableciendo que Chile no tenía la obligación legal de negociar un acceso soberano al Pacífico, como habían reclamado nuestros vecinos. Como equipo asesor vimos pasar a dos gobiernos, dos ministros y tres agentes; nuestra labor de colaboración siempre fue la misma durante todo este tiempo. La razón: se trataba de un tema de Estado.
No es difícil suponer que gran parte de la victoria de Chile no se debió al equipo asesor del que fui parte, sino a la coherencia que presentó nuestro país; a esa razón de Estado que primó frente a un objetivo superior. Menciono este recuerdo a raíz de la reciente decisión del gobierno de José Antonio Kast de no respaldar la candidatura de Michelle Bachelet como secretaria general de la Organización de las Naciones Unidas.
Razones puede haber muchas: desde que Bachelet es una abanderada de la oposición, la necesidad de tener una buena relación con Donald Trump, hasta que los principios ideológicos de la candidata son diferentes a los de este mandato.
En esta línea, se opera bajo la misma lógica -por no decir mezquindadque tuvo el ex Presidente Gabriel Boric al no apoyar a Grossman para postularlo como candidato a ser juez de la Corte de La Haya en julio de 2022. Misma actitud que se repitió cuando promovió a Bachelet como candidata sin haberlo conversado con Kast. Las opciones de Kast eran, como se ha señalado hasta el cansancio, limitadas. No había forma de dejar a ninguno de los mundos contentos. Para la derecha, apoyar la candidatura era una señal de debilidad; para la izquierda, no apoyar a su gran ícono era una señal de guerra.
Al desechar la candidatura se tomó, a mi juicio, el peor camino: una victoria pírrica para la derecha y perder la oportunidad de demostrar con hechos que, cuando se trata de razones de Estado -como apoyar una candidatura internacional que represente a Chile-, no debe haber dudas ni medias tintas. Más aún, conscientes de que las posibilidades de Bachelet son mínimas. Pasará el tiempo y la historia dirá que Michelle Bachelet perdió porque no la apoyó el gobierno de Kast.
Nadie se acordará de que era una opción destinada al fracaso; de que Gabriel Boric saboteó la posición de Chile atacando fútilmente a Donald Trump a través de redes sociales; de que nunca socializó la candidatura con la oposición y de que buscó, usando a Bachelet, perjudicar la posición de Kast.
La historia, además, nos demuestra -como sucedió en el ejemplo que di al comienzo sobre la defensa de nuestro país ante la demanda bolivianaque, cuando se piensa en el Estado antes que en el gobierno, Chile gana. En fin, ganamos todos. Pasará el tiempo y la historia dirá que Michelle Bachelet perdió porque no la apoyó el gobierno de Kast.
Nadie se acordará de que era una opción destinada al fracaso; de que Gabriel Boric saboteó la posición de Chile atacando fútilmente a Donald Trump a través de redes sociales; de que nunca socializó la candidatura con la oposición".. Pasará el tiempo y la historia dirá que Michelle Bachelet perdió porque no la apoyó el gobierno de Kast.
Nadie se acordará de que era una opción destinada al fracaso; de que Gabriel Boric saboteó la posición de Chile atacando fútilmente a Donald Trump a través de redes sociales; de que nunca socializó la candidatura con la oposición".