Editorial: Bajo la sombra de la ceniza: una advertencia urgente para el Maule
Editorial: Bajo la sombra de la ceniza: una advertencia urgente para el Maule El centro-sur de Chile atraviesa, una vez más, una de sus horas más oscuras.
Mientras escribimos estas líneas, las regiones hermanas de Ñuble y Biobío se encuentran bajo Estado de Catástrofe, enfrentando un "megaincendio" que ya ha cobrado la vida de 19 compatriotas y ha reducido a cenizas más de 25 mil hectáreas. La tragedia, que evoca los peores recuerdos de años recientes, no es solo un llamado a la solidaridad, sino una alarma ensordecedora para nuestra propia Región del Maule. No podemos mirar este desastre como un evento ajeno o lejano. La geografía, el clima y la vulnerabilidad de nuestros bosques nos sitúan en la misma línea de fuego. En lo que va de esta temporada 20252026, el Maule ya registra más de 2.400 hectáreas afectadas. Los recientes episodios en comunas como Cauquenes y Maule, donde el fuego amenazó viviendas y obligó a evacuaciones de emergencia, son pruebas fehacientes de que el peligro camina entre nosotros. Las condiciones meteorológicas actuales son críticas. Con pronósticos que rozan los 40 en los valles interiores y vientos "Puelche" que actúan como sopladores de brasas, la estabilidad atmosférica es nula. En este escenario, la simultaneidad de incendios se convierte en el peor enemigo de nuestras brigadas de CONAF y Bomberos, cuyas capacidades se ven estiradas al límite para proteger vidas e infraestructura. Sin embargo, hay un factor que la técnica no puede predecir, pero la justicia sí debe perseguir: la intencionalidad. Es inadmisible que, en medio de la sequía y el calor extremo, existan manos criminales o negligencias inexcusables que gatillen estas catástrofes. La prevención ya no es solo una recomendación estatal; es un imperativo ético para cada habitante de esta región. La editorial de hoy en Diario La Prensa es un llamado a la acción y a la prudencia. La naturaleza nos ha dado señales claras y la tragedia de nuestros vecinos nos muestra el costo humano y material de no estar a la altura.
El Maule es el corazón agrícola de Chile y su patrimonio forestal es invaluable; protegerlo no es solo tarea de los aviones y brigadistas, sino de una ciudadanía consciente que entienda que, ante el fuego, la prevención es nuestra única defensa verdadera. La ceniza que hoy cae en Chillán o Concepción es el aviso de lo que mañana podría cubrir nuestro propio cielo. No esperemos a que sea demasiado tarde..