Columnas de Opinión: BICENTENARIO DE LA ANEXIÓN DE CHILOÉ ALA REPÚBLICA DE CHILE
Columnas de Opinión: BICENTENARIO DE LA ANEXIÓN DE CHILOÉ ALA REPÚBLICA DE CHILE 2026 ¡ Año de extraordinaria significación para Chiloé y Chile! Se cumplen 200 años de la incorporación del vasto archipiélago de Chiloé al territorio nacional, tras la jura solemne del caballeroso "Tratado de Tantauco", el 22 de enero de 1826 en San Carlos de Ancud. Este ahora ratificado y firmado por Ramón Freire y Serrano, director supremo de la nación chilena y Antonio de Quintanilla y Santiago, a la sazón gobernador monárquico de Chiloé.
La rendición de las fuerzas realistas ante las patriotas, ahora vencedoras, aconteció el 19 de enero de ese año, tras las fracasadas incursiones anteriores y una vez libradas las batallas de Pudeto, el 13 de enero, y Bellavista, el 14 de enero de 1826, respectivamente.
Luego de la anexión del archipiélago al territorio nacional y durante el siglo diecinueve Chiloé ha tenido un devenir histórico un tanto sombrío, por cuanto las autoridades centrales se dieron maña para instaurar el orden, disciplina, lealtad y subordinación a la nación chilena, descuidando el desarrollo integral de la nueva provincia, creada el 30 de agosto de 1826. Cabe recordar que desde 1890 se reparten las tierras insulares, despojándolas del dominio de los pueblos denominados originarios.
En 1843 la goleta "Ancud" que zarpa desde Quellón al mando de John Williams Wilson y con una pequeña tripulación integrada por marineros chilotes y dos mujeres, toman posesión del estrecho de Magallanes el 21 de septiembre de ese año. En 1885 se conforman los departamentos de la nueva administración política de la provincia, y en 1891 se crean sus comunas.
En 1912 se pone en servicio el singular ferrocarril de trocha angosta que unió las ciudades de Ancud y Castro, con una extensión de 88 km; este a comienzos de 1960, ya tenía sus días contados ante la naciente competencia de la carretera al interior de la Isla Grande; queda definitivamente fuera de operaciones tras el devastador sismo de mayo de ese año.
En 1919 los barcos procedentes de Europa vía estrecho de Magallanes dejan de recalar en los pequeños puertos chilotes por la apertura del canal de Panamá, lo cual trajo consigo la depresión y el estancamiento de la economía local. Hubo un repunte económico temporal en la década del'60, con la instauración de las franquicias aduaneras bajo la Ley Nº12.008 de 1956, que permitió la llegada de manufacturas importadas de calidad a precios módicos.
Luego, desde 1974 en adelante, Chiloé se integra a la economía de libre mercado imperante en el país, modelo competitivo e individualista, opuesto al sistema colectivo solidario inspirados en las "mingas" locales, es decir, trabajos comunitarios pagados con recompensas y festejos por parte de los solicitantes.
Hoy, pisando ya el segundo cuarto del siglo veintiuno, Chiloé enfrenta el incierto futuro con optimismo, con la altivez que siempre lo ha caracterizado, propia de los que allí habitan, ya no es ni seguirá siendo el patio olvidado de las autoridades centrales. El puente sobre el canal de Chacao, -querido o node 2.750 m de extensión, permitirá su cruce en tan solo minutos.
Vislumbra hoy notorio avance en la construcción de las tres torres que lo sostendrán, ancladas en profundidad al sólido fondo marino y azotadas por vientos y fuertes corrientes imperantes en sus bases; de estas penderán, los robustos cables que darán sujeción a la calzada. Su entrada en operación está propuesta para 2028.
La cultura vernácula insular en sus diversas manifestaciones, muy propia de Chiloé, sigue incólume a pesar de los embates de la modernidad y avances tecnológicos; esta sigue firmemente enraizada y enquistada en el intangible de sus habitantes, tales raíces de árboles que se fijan férreamente al fértil suelo insular.
La salmonicultura y cultivos marinos asociados, asimismo han traído un fuerte cambio en el diario acontecer -hoy fuente de sustento para los isleños e isleñasha alcanzado un desarrollo progresivo en la zona, con un nivel de exportación de su producción que la hacen competitiva mundialmente.
Del mismo modo, los habitantes del campo fueron dejando de lado los pequeños cultivos del terruño y extracción de frutos marinos de baja escala, realizados muchas veces a través de "mingas" que formaron antaño parte de la singular cultura chilota.
El turismo comenzó a surgir después del gran sismo del 22 de mayo de1960 y postbeneficios de las franquicias aduaneras que tuvo Chiloé por la Ley Nº12.008 de 1956, modificada por el Decreto Ley Nº889 de 1975 y caducada en 1981. Ello permitió que Chiloé -por las visitas regularmente frecuentes de connacionales novedosos por adquirir productos importadosfuera paulatinamente convirtiéndose en un "destino turístico de primer orden", no solo a nivel nacional sino, internacionalmente. Hoy Chiloé ya tiene su propia infraestructura turística, hotelera y gastronómica implementada, con reconocidos sellos de calidad del exterior, y es ampliamente visitado y recomendado.
Ahora bien, Chiloé fue el último bastion español en América hasta 1826, después de Ayacucho en 1824, de ahí emana la importancia gravitante que tiene el vasto archipiélago y poco valorado en su momento, en su contribución a extender y asegurar la soberanía nacional sobre las tierras australes de Sudamérica; la que se concretó con éxito en 1843 con la hazaña de la goleta "Ancud" y su pequeña tripulación al mando de John Williams, tomando posesión del estrecho de Magallanes para Chile, un día antes de la llegada de los franceses.
Esto aseguró, de facto, la soberanía sobre los extensos territorios de Aysén y Magallanes y su proyección hacia el territorio antártico: meritorio logro para el gobierno de Chile y un reconocimiento para Chiloé, aunque no fuese de generalizado conocimiento para la comunidad nacional. Hoy abogamos para que estos temas relacionados con nuestra particular historia sean incorporados a la red programática escolar y sean enseñados a nuestros jóvenes. Asimismo, quizás algún día Chiloé pudiese a convertirse en región, como es el sueño recurrente de algunos de sus habitantes.
En síntesis, para los chilotes, constituye un deber ciudadano recordar, rescatar y difundir nuestro pasado histórico contribuyendo al mejor conocimiento del valioso y poco comentado papel que ha tenido Chiloé en la historia de la integridad territorial de nuestro amado Chile. La incorporación de Chiloé a la república de Chile en 1826 y la toma del estrecho de Magallanes en 1843, han sido dos de ellos, entre otros. Santiago, enero de 2026. Embajador Cultural Miguel Jiménez C..