Autor: Mario Rodríguez Órdenes
"La sociedad mira la vejez como un mal que hay que aguantar mientras dura"
"La sociedad mira la vejez como un mal que hay que aguantar mientras dura" a nueva novela de Juan Ignacio Colil, "La puerta de Tannhauser", es una larga reflexión acerca de la inevitable vejez. L Una novela que recoge aspectos biográficos de Colil y que se asoma a cómo es envejecer en las sociedades contemporáneas. Colil ha consolidado una escritura que lo convierte en una de las figuras más relevantes de la literatura chilena. Juan, ha escrito: "La lectura me llevó a la escritura". ¿ Cómo ha sido ese proceso? "Ha sido un largo proceso, desde niño me gustó leer. Leía de todo: el diario, libros de historia, novelas, revistas. En mi casa había varios libros, así que leíamos. Comenzar a escribir fue un paso más, pero cuando comencé a escribir nunca pensé que llegaría a publicar. Recuerdo que en primero medio escribí algunas cosas que hacía circular entre mis compañeros, era sobre acontecimientos que ocurrían en el curso.
Después en el pedagógico durante el año 86, con unos amigos, hicimos una revista de poesía que se llamaba 'Grito'; después comprendí que me gustaba la narrativa y comencé a escribir cuentos". ¿De qué manera la literatura le ha permitido reencontrarse consigo mismo, con su historia? "Creo que uno siempre está buscando en uno, en su historia, en la historia de su familia, creo que uno busca los lazos que a veces no son tan visibles, busca encontrar en esas otras historias una señal y su propio lugar en el mundo.
Creo que la literatura me ha permitido tratar de entender esos movimientos, no sé bien para qué, quizás solo sea para recrearlos, volverlos a la vida en la ficción y así entenderme más y entender a los otros". Ha escrito novelas y cuentos, ¿en qué género se siente más seguro? "La verdad es que me siento bien en ¿ Quién es? Juan Ignacio Colil Abricot (Santiago, 1966) es profesor de historia. Sus obras han obtenido varios premios literarios.
Entre otros, el Premio Alerce, 2003; el Premio Municipal de literatura otorgado por la Municipalidad de Santiago, 2004 y el Premio Cosecha Roja de novela negra, en el año 2018. ambos, los cuentos tienen, para mí, un enfoque más intenso; en cambio la novela permite mayores digresiones, estirar más los tiempos, ahondar en los personajes y sus historias. Escribir una novela puede llevar varios meses, incluso años, de atención. Al final uno va construyendo un pequeño mundo donde los cuentos y las novelas se comunican. Los lectores tendrán su opinión". En sus años de formación, ¿que definió su pasión por la literatura? "Pienso que la lectura me llevó a imitar a los escritores que me gustaban, sus temas, su estilo. Esto lo hacía sin saberlo, después me di cuenta de mis imitaciones, pero fueron el inicio del camino. Supongo que meterme en un libro y olvidarme del resto, es parte del hechizo de la literatura. Recuerdo que cuando niño me preguntaba si lo que acababa de leer era verdad, o era mentira, o qué tanta verdad había en esa mentira. Hasta hoy me hago la misma pregunta". ¿Son buenas alternativas las casas de reposo? "La verdad es que no lo sé. Son temas familiares difíciles de juzgar y establecer una norma. Influyen muchas variables, la salud física y mental de las personas mayores, la relación entre los familiares, tiempos disponibles, etcétera. La calidad de estos servicios también es un tema que hay que aclarar. Cualquier decisión que se tomé creo que debe considerar esos aspectos.
No soy quién para dictar normas en este punto". ¿En qué se convierten las personas? "Yo creo que en general la sociedad actual no ve a la gente mayor como personas productivas (no solo en lo económico), las ve como una carga de la cual hay que hacerse responsable, pero mantenerlos en un estado aparte, como si ya no pudieran decidir ni hacer nada. Ya el trato de "abuelitos" que se da en los medios y en la calle; es infantilizante. En pocos años más, la gente mayor será la mayoría, la gente vive más años. Es un gran tema que creo que aún no se considera con la seriedad. No se trata de más remedios y más plazas, aunque eso está bien; pero necesitamos hablar de esto.
La gente mayor sigue siendo consciente, productiva y tiene mucho que aportar". Alzheimer y demencia senil son dos grandes enemigos que aparecen en la vejez. ¿ Cómo enfrentarlos? "Creo que la única forma es con actividad física, con preocupaciones que enfrentar, con nuevos desafíos, con mantener la actividad social, intelectual. Pienso que la sociedad mira la vejez como un mal que hay que aguantar mientras dura. La sociedad actual te dice en algún momento: Usted está muy viejo o vieja, quédese en su casa o donde sea, acá tiene sus remedios, y no nos moleste más.
Estamos ocupados haciendo un mundo mejor". Juan, a la larga, ¿es inevitable el olvido y la soledad en los seres humanos? "Trato de ser optimista, aunque a ratos En "La puerta de Tannhauser", Juan Ignacio Colil profundiza en una de las etapas cruciales de las personas: La vejez. "Creo que al final llegamos al olvido y en muchos casos a la soledad", escribe La novela Juan, ¿cómo surge "La puerta de Tannhauser"? "Es extraño, porque es un tanto personal, pero al mismo tiempo no lo es.
Fue mi madre quien estuvo en un hogar, y de esas visitas y esas experiencias, se fue forjando esta novela, que en principio era un cuento largo, después sentí que le faltaban cosas por explicar y los personajes fueron ganando espacio, diálogos, protagonismo. Por una parte, está la relación padre-hijo enfrentados a una especie de aventura vital, y por otra parte el recuerdo de las entradas para ir a ver a Palestino, que ese es un recuerdo mío.
El título, La puerta de Tannhauser, lo robé de la película Blade Runner, y hace mención al aspecto qué, según Arturo, tiene su padre en ciertos momentos, similar al replicante en la parte final de la película. Arturo es aficionado a la ciencia ficción y escribió algunos cuentos de ese género. Desde ahí que establece esa relación". no me resulta. Creo que al final llegamos al olvido y en muchos casos a la soledad. El tiempo anterior es un alegato contra ese fin. La vida es una forma de resistencia a ese olvido. Nada es para siempre, pero mientras dura vale la pena vivirlo". Autor: Mario Rodríguez Órdenes. Juan Ignacio Colil Abricot es profesor de historia.