Autor: Valentina Verbal Horizontal
Columnas de Opinión: Amunátegui: mucho más que un decreto
Columnas de Opinión: Amunátegui: mucho más que un decreto E 1 5 de febrero de 2027 se cumplirán 150 años del decreto firmado en 1877 por el entonces ministro de Instrucción Pública, Miguel Luis Amunátegui, que permitió a las mujeres rendir exámenes válidos para obtener grados universitarios.
La conmemoración ha motivado a universidades -como Adolfo Ibáñez, Andrés Bello y San Sebastiána impulsar el proyecto "Decretadas", orientado no solo a recordar este hito, sino también a reflexionar sobre los avances en igualdad de género y los desafíos pendientes. Pero, además, ofrece una oportunidad para comprender con mayor profundidad el sentido de esa fecha. Amunátegui no se limitó a firmar dicho decreto.
Impulsó también otras iniciativas, como la autorización para crear liceos femeninos en Copiapó y Valparaíso bajo un esquema particular subvencionado: administrados por privados, pero con financiamiento estatal para ampliar el acceso de niñas de menores recursos. Asimismo, promovió escuelas-taller en Valparaíso, orientadas a la formación técnica en oficios, con el objetivo de favorecer la autonomía económica de las mujeres.
A ello se suman los aportes estatales, antes y después de 1891 -año en que se crearon los primeros liceos fiscales de niñas-, a establecimientos impulsados por educadoras como Antonia Tarragó e Isabel Le Brun, quienes ya habían solicitado (en 1872 y 1876) que sus alumnas pudieran acceder a los grados universitarios. Por ejemplo, en 1881, pese a la Guerra del Pacífico, esos aportes ascendieron a 10 mil pesos de la época. Dado lo anterior, resulta inexacto reducir la acción de Amunátegui a un simple gesto simbólico. Puede discutirse el alcance de estas políticas, pero no su existencia ni su orientación. El decreto -o, más propiamente, el conjunto de las medidas del ministrono respondió solo a presiones sociales, sino a una convicción: que la educación debía extenderse a toda la población, incluyendo a las mujeres.
En esa visión, la libertad de enseñanza no se agotaba en la autonomía de los proyectos educativos, ni en el derecho de los padres a elegir el colegio de sus hijos, sino que implicaba también el derecho efectivo a acceder a la educación. En esa síntesis entre libertad de elección, acceso real y cooperación entre Estado y sociedad civil radica, todavía hoy, la vigencia del legado de Amunátegui. Por último, no deja de ser relevante considerar que figuras como Miguel Luis Amunátegui, José Victorino Lastarria o Abdón Cifuentes, así como Martina Barros, Lucrecia Undurraga y Amanda Labarca, deberían ser hoy mucho mejor comprendidas. Todas ellas, desde distintas veredas, reflexionaron sobre el futuro del país, el sentido de la esfera pública y la igual libertad de mujeres y hombres en la sociedad.
Muy distinto es el énfasis de otros referentes, como Diego Portales y Manuel Montt, más orientados a la imposición del orden, no solo para enfrentar la delincuencia -objetivo ampliamente compartido-, sino también a costa de restringir la democracia y la libertad personal. Autor: Valentina Verbal Horizontal. ESPACIO ABIERTO