“Llevo el vóleibol playa grabado a fuego”
“Llevo el vóleibol playa grabado a fuego” T e n í a m u c h a s condiciones y ganas. El problema es que, en esa época, solo se practicaba vóleibol indoor a nivel competitivo en Chile, por lo que decidió incursionar en esa modalidad. Su talento lo llevó prontamente a brillar en el circuito escolar y luego con el equipo de la Universidad Católica. A los 17 años ya era seleccionado chileno adulto y jugó varios sudamericanos y un panamericano. A fines de los 80, el vóleibol playa por fin se oficializó en el país. Él tenía más de 30 años en ese momento, pero no lo dudó y decidió competir hasta el día de hoy en esta disciplina que tanto le apasiona. A falta de partners de su edad en Chile, compite junto a jugadores extranjeros, principalmente en Europa, donde los circuitos máster tienen gran movimiento.
Y es que, tal como él mismo dice, “llevo el vóleibol playa grabado a fuego”. Con ese espíritu sigue subiéndose a los podios, como lo hizo en 2023, en el Máster Olímpico de Nueva Zelandia y en el Mundial de Finlandia. ¿Qué pasa en Chile que no hay jugadores de vóleibol playa de tu edad? “No es solo en Chile. En casi toda Latinoamérica pasa lo mismo. Incluso en Brasil.
Muchos juegan mientras son jóvenes, pero después no siguen”. ¿Y tú por qué has decidido continuar? “Es una combinación de cosas, pero diría que tiene que ver con el trabajo interno que he hecho; con el contacto conmigo mismo y con tratar de superarme como persona.
Eso también se relaciona con la forma en que vivo el deporte a esta edad”. ¿El deporte te acercó o te alejó de la vida familiar? “¡ Me acercó! Tengo la fortuna de practicar el deporte que me apasiona con mis hijos”. ¿Cómo te mantienes en forma? “En las mañanas hago algunos ejercicios de respiración, un poco de pesas, abdominales y elongaciones.
Y estoy jugando tres o cuatro veces a la semana, porque estoy con una rodilla un poco comprometida”. Derribemos mitos. ¿Hay que ser alto y flaco para jugar vóleibol playa? “¡ Para nada (ríe)! Altos y bajos, flacos y no flacos pueden jugar. Solo hay que tener ganas”. Un consejo para que un +60 comience en el vóleibol playa sin morir en el intento. “Lo mejor es que parta en una escuela o con un profesor que le pueda enseñar y motivar.
Si comienza jugando con personas que saben más, seguramente no durará mucho”. ¿La arena complica mucho las cosas? “Le pone un grado de dificultad, pero lo bueno es que si te caes, no pasa nada”. ¿Sigue Gustavo Pollier en el circuito? “¡ Sí! ¡ Hasta que pueda, voy a estar de todas maneras! Desde muy niño, Gustavo Pollier ha estado ligado a la arena, al mar y al vóleibol.
Empezó a jugar mientras veraneaba en Maitencillo cuando tenía apenas 10 años, armando una cancha improvisada, marcada con huiros y usando una red de tenis que lograba levantar con un par de palos.. Gustavo Pollier (71): Desde muy niño, Gustavo Pollier ha estado ligado a la arena, al mar y al vóleibol. Empezó a jugar mientras veraneaba en Maitencillo cuando tenía apenas 10 años, armando una cancha improvisada, marcada con huiros y usando una red de tenis que lograba levantar con un par de palos.