Autor: JOSÉ MIGUEL MARTÍNEZ F.
China se juega sus cartas para atraer a los aliados estratégicos de Estados Unidos
China se juega sus cartas para atraer a los aliados estratégicos de Estados Unidos El gobierno de China ha intensificado su agenda diplomática con socios estratégicos de Estados Unidos en este inicio de 2026.
Tras las recientes visitas oficiales de los primeros ministros del Reino Unido, Keir Starmer, y de Canadá, Mark Carney, Beijing ha formalizado acuerdos de cooperación en sectores industriales y tecnológicos, al mismo tiempo que la administración de Donald Trump endurece su política arancelaria hacia sus aliados occidentales. Estos movimientos diplomáticos no son casualidad: están mandatados por el último Plan Quinquenal del Partido Comunista Chino (PCCh), que identifica el “unilateralismo” y el “proteccionismo” como las principales amenazas a la estabilidad. Además, no parece casualidad que el cambio de estrategia ocurra justo en momentos en que el gobierno de Trump ha tensado sus relaciones con algunos de sus principales aliados. Los mismos que China está buscando atraer. Un socio “predecible” para Occidente Aliados tradicionales de Washington han iniciado un acercamiento diplomático y comercial con Beijing. En Reino Unido, Starmer realizó una visita oficial a China a fines de enero pasado la primera de un jefe de gobierno británico en ocho años con el objetivo de normalizar las relaciones bilaterales. Durante el encuentro, el Presidente chino Xi Jinping planteó que, como miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, ambas naciones deben gestionar sus diferencias y mantener el respeto mutuo. El líder chino subrayó la coincidencia de posiciones en torno al multilateralismo y el libre comercio, planteando la necesidad de avanzar hacia un sistema de gobernanza global basado en estos principios. El líder asiático no mencionó a su par estadounidense, pero sus palabras marcan un claro contraste con la línea adoptada por Trump, quien ha aplicado aranceles a decenas de países, incluyendo sus principales aliados. En este contexto, se han registrado tensiones adicionales, como la propuesta de la Casa Blanca de adquirir Groenlandia por razones de seguridad nacional, iniciativa que no contó con el respaldo del bloque europeo. Los esfuerzos chinos también quedaron en evidencia en el reciente viaje de Carney al país asiático. El premier canadiense fue a Beijing con el propósito de reducir la dependencia de su país respecto al mercado estadounidense, que actualmente absorbe cerca del 70% de las exportaciones canadienses. Las relaciones entre Ottawa y Beijing no siempre fueron buenas. En 2018, por ejemplo, estalló una disputa diplomática producto del arresto en Vancouver de Meng Wanzhou, alta ejecutiva de Huawei, y la posterior detención en China de dos ciudadanos canadienses. Pero ahora, durante su gira, Carney describió a China como un socio comercial “predecible”, en una clara referencia al contraste con Washington. Los expertos no ven en estos acercamientos un intento de Beijing de cortar los lazos entre Washington y sus aliados, sino algo más pragmático.
“China ve una ESSERPECNARF n El eje Moscú-Beijing oportunidad estratégica para estabilizar su relación con países cercanos a los Estados Unidos y lograr beneficios económicos y reputacionales”, dijo a “El Mercurio” Joseph Torigian, experto en política china de la American University. Esta visión coincide con la de Ilaria Mazzocco, analista sénior del Center for Strategic and International Studies, quien considera que China ha logrado capitalizar la incertidumbre de Washington.
Según explica la exp e r t a, B e i j i n g b u s c a posicionarse como un socio que sigue los procesos tradicionales: “Estados Unidos ha sido un socio tan impredecible, especialmente para los aliados en temas comerciales, que China parece relativamente mejor en este momento”, agrega. Estrategia energética El ímpetu chino por llenar el espacio dejado por Estados Unidos va más allá de la diplomacia.
En el ámbito energético, por ejemplo, los últimos meses han consolidado la posición de China como la mayor potencia en renovables, al mismo tiempo que el gobierno de Trump formalizó el segundo retiro de Estados Unidos del Acuerdo de París bajo la consigna de “dominación energética”. Desde que volvió a la Casa Blanca, el republicano ha priorizado la desregulación de los combustibles fósiles y desestimando la infraestructura renovable como una vulnerabilidad estratégiChina no solo ha buscado estrechar relaciones con los socios de Estados Unidos, sino que también con Rusia: su principal rival. La relación entre ambas potencias se ha estrechado en los últimos años, con el gobierno de Xi Jinping manteniendo su postura de no emitir pronunciamientos que condenen la intervención rusa en Ucrania. Esta posición coincide con el fortalecimiento de la interconexión energética terrestre entre ambas naciones y con la ampliación de sus actividades militares conjuntas. ca frente a Beijing. La estrategia, celebrada por su base, le ha abierto otra puerta a Beijing. De acuerdo con los datos publicados en enero de 2026 por la Administración Nacional de Energía (NEA) de China, las fuentes renovables ya representan más del 60% de la capacidad eléctrica de ese país. Además, según registros de BloombergNEF y el grupo de expertos Ember, el gigante asiático fabrica actualmente el 82% de los paneles fotovoltaicos y el 75% de las baterías de litio a nivel mundial.
Mientras Beijing celebra récords de capacidad instalada, el experto en el gigante asiático y profesor de la Universidad George Washington, Robert Sutter, advierte que esta expansión no es solo un hito ambiental, sino el resultado de un modelo industrial “extraordinario”. Según el experto, China utiliza subsidios masivos para crear “campeones nacionales” en una atmósfera protegida de la competencia extranjera. “Si los dejas entrar, van a eliminar cualquier industria que tengas”, advierte Sutter, señalando que el objetivo final es la autosuficiencia tecnológica para evitar la subordinación ante Occidente.
Torigian vincula la estrategia energética con la diplomática, al plantear que China usa este liderazgo en renovables para expandir su influencia política, aunque advierte que el país asiático está “tratando de hacer que sea más difícil para otros países competir en tecnología verde”. Autor: JOSÉ MIGUEL MARTÍNEZ F.. Beijing ha aprovechado las tensiones con Trump para tender puentes a países como Reino Unido y Canadá. Tras visitas de Starmer y Carney: STARMER VIAJÓ en enero a China para estrechar sus lazos con el gigante asiático.