Autor: Por Shelmmy Carvajal, desde Lirquén / Fotos: Pedro Rodríguez
Los sobrevivientes de la cancha rodeada de fuego
Los sobrevivientes de la cancha rodeada de fuego a mañana del sábado 17 de enero, Jordan González (33), que se dedica a la construcción, realizó junto a su esposa, Katherine Plascencia, el último traslado de muebles desde Tomé a Lirquén, L donde viven sus padres. Una semana atrás había vendido su casa para facilitar el apoyo de su familia en los cuidados de su hija Martina, de cuatro años, que tiene trastorno del espectro autista. González creció en Penco, en la Región del Biobío.
Sus abuelos y tíos llegaron hace más de treinta años al cerro El Rahue, que comenzó a poblarse con asentamientos irregulares y, ahora, se divide en cuatro poblaciones: Antonio Varas, Vista Hermosa, Geo Chile y Miramar. Ahí, en una cima de Vista Hermosa, estaba emplazada la casa de su infancia. Cerca de las once de la mañana, desde la altura de la casa de sus padres, podía ver unas columnas de humo que salían del bosque que rodea al cerro. González recuerda que estaban lejos, a unos 15 kilómetros. Ese incendio provenía del sector Antenas y Primer Agua, una zona residencial que tiene como patio trasero varias plantaciones forestales. La Tercera Compañía de Bomberos de Lirquén atendió la emergencia. En el carro iban seis bomberos. Julia Gutiérrez (18) formó parte de ese grupo y era su primer control de incendio como voluntaria. Llevaba cuatro años en capacitación y ahora podía asistir a los auxilios. Su padre, Óscar Gutiérrez, bombero hace 23 años, también iba con ella. Lo que comenzó como un control de pastizales se extendió rápidamente.
El viento puelche, con ráfagas de hasta 50 kilómetros por hora, cambió la dirección de las llamas y el incendio avanzó con fuerza hacia los bosques que colindan con las poblaciones del Rahue, recuerdan los voluntarios que estuvieron controlando el incendio por casi cuatro horas. En el cerro, cerca de las siete de la tarde, el siniestro se acercaba. Los vecinos comenzaron a mojar las casas con baldes y talaban árboles para hacer cortafuegos. "Nosotros nunca pensamos que iba a llegar acá. Echar agua era como un instinto, pero toda mi familia decía que no pasaba nada", dice González.
La confianza era tal, que cerca de las diez de la noche muchos vecinos se apostaron en el límite de la población Miramar, que está en la cima del Rahue, para ver el avance de las llamas. Alejandra González, tía de Jordan, fue parte de las personas que estaban agolpadas en la reja que separa el bosque de las casas. "Sonaban las alarmas de evacuación de todos cuando estábamos mirando el fuego. Empezó de a poquito y, de repente, hubo una llama gigante que avanzó como un cordón. Toda la gente se asustó y empezó el griterío y todos corrieron para bajar, pero estaba lleno de autos que habían subido y tapaban el paso”, señala.
Entre las personas estaba el bombero de la Tercera Compañía de Lirquén, Nicolás Noboa (25), que minutos antes había subido en camioneta a inspeccionar el avance del fuego con el capitán John Santos Mendoza (31) y su compañera Michelle Sanhueza (27). Los bomberos narran el caos que se desató durante la evacuación. Los pobladores intentaban escapar del fuego en medio de empujones, mientras crecía el calor y una nube densa de color negro se posaba sobre el cerro. No se veía más allá de un metro, lo que generó un caminar errático de muchos vecinos.
Noboa relata que, al intentar evacuar, se encontraron con bomberos de refuerzo que provenían de Lota, Chiguayante y Coronel. "Me puse muy nervioso, porque el fuego nos estaba acorralando y la gente empujaba porque el camino estaba bloqueado con autos.
Tuvimos que dejar el carro de Coronel botado y seguir a pie". González intentó escapar del fuego caminando, tras dejar a su hija y esposa en la población Antonio Varas, en la parte baja del cerro. Volvió a buscar en su camioneta a sus dos perros, pero no podía avanzar por los vehículos que estaban estancados en la calle Balmaceda: la única vía de ingreso y salida del cerro. El fuego no tardó en alcanzar a los autos y comenzaron a incendiarse. González retrocedió a una cancha de tierra, donde dejó al interior del auto a los animales con el aire acondicionado encendido. En ese punto, los diez bomberos de Lota, los voluntarios de Chiguayante, Coronel y los de Lirquén estaban encerrados en la misma zona.
Roberto Santibáñez (35), bombero hace 23 años en la Tercera Compañía de Lota, sabía que no podían seguir y reunieron a las 200 personas que estaban ahí para refugiarse en el predio de tierra. "El fuego estaba alrededor de nosotros a unos 50 metros a la redonda -recuerda Santibáñez -. Con un viento enorme, las brasas pasaban a cada rato por el lado de las personas.
Los autos que estaban en la calle comenzaron a quemarse y, como estaba bloqueada la calle, recién ahí me di cuenta que no podrían subir otros carros". Humo, gritos y esperanza Las cuatro poblaciones del cerro El Rahue están conectadas por un solo acceso de ingreso y salida: la calle Balmaceda, que comienza en las faldas del cerro y termina en la cima de la población Miramar, la más alejada de la zona plana de Lirquén. La otra zona de acceso es un camino de tierra sin señalización, entre los bosques que rodean al cerro. Tiene un acceso en la población Vista Hermosa y su contraparte está en Pedro Aguirre Cerda, a la altura de la comisaría de Lirquén. Sin embargo, esa ruta no estaba habilitada. En un día normal los autos debían transitar con cuidado debido a las curvas pronunciadas y las pendientes de la calle Balmaceda. Los atochamientos se producían cuando algunos de los vehículos estacionaban en un costado de la estrecha calle, de aproximadamente tres metros de ancho.
Katia Morales, dirigente de la población Geo Chile, afirma que desde hace años han solicitado habilitar otra vía para llegar a sus casas. "Toda la vida estuvimos luchando porque nos pudieran hacer otro tipo de acceso. Siempre hemos tenido dificultad para llegar acá arriba. Tenemos solamente colectivo: los buses nunca han podido llegar", señala.
La locomoción no es el único problema, la vecina relata que había un miedo constante entre los habitantes. "Nosotros decíamos que, si algún día llegaba a pasar algo, Autor: Por Shelmmy Carvajal, desde Lirquén / Fotos: Pedro Rodríguez. El sábado 17 de enero, cerca de 200 personas quedaron atrapadas en un potrero de la población Vista Hermosa, de Lirquén.
Los vecinos del cerro El Rahue y un grupo de bomberos tuvieron que aguantar las llamas durante cinco horas, mientras esperaban un resc Los sobrevivientes de la cancha rodeada de fuego Así quedó el acceso al cerro El Rahue, en Lirquén: repleto de autos quemados que bloqueaban el camino. Francisco Coloma junto a su auto incendiado en la población Vista Hermosa, Lirquén.