“Me quedo con la imagen de un gobierno IMPROVISADOR, POCO EFECTIVO Y POCO TRANSPARENTE”
“Me quedo con la imagen de un gobierno IMPROVISADOR, POCO EFECTIVO Y POCO TRANSPARENTE” Ha visto pasar gobiernos desde distintas posiciones: ministra, parlamentaria y candidata presidencial.
En la recta final de la administración de Gabriel Boric, Yasna Provoste (DC) ordena su balance alrededor de una idea: la derrota del plebiscito constitucional de 2022 condicionó el proyecto original del Ejecutivo y abrió un ciclo de ajustes que, a su juicio, no logró recomponer una mayoría ni un “proyecto país”. En esta conversación, hace un duro recuento, rescata avances legislativos que, dice, la oposición tendrá que “defender”, y conecta el cierre del Gobierno con el episodio del cable submarino: para ella, un caso más de “opacidad”, en un mundo donde el choque entre potencias exige prudencia.
Mirando hacia adelante, evita juicios definitivos antes del 11de marzo, pero ve como “buena señal” que el gabinete de José Antonio Kast combine experiencia en el aparato público y figuras que “conocen el Congreso”, con quienes reconoce contactos.
En paralelo, sostiene que la oposición debe “aquilatar la derrota” y reconstruir un proyecto progresista amplio, sin vetos, con “definiciones nítidas”. Y aterriza su crítica al centralismo en un relato regional: la emergencia en Inca de Oro Diego de Almagro, en Atacama, que, sostiene, volvió a encontrar al Estado lento y lejos. ¿Cuál es su balance del gobierno de Gabriel Boric? ¿ Qué le reconoce y qué le critica, ya viéndolo casi completo? He visto varios gobiernos, desde distintas posiciones, incluso desde una primera línea como presidenta del Senado. Y desde esa experiencia, puedo decir algo: el gobierno del Presidente Boric tuvo un problema de origen que nunca pudo superar. La derrota tan contundente en el plebiscito de 2022 condicionó o limitó el diseño original con que él y su círculo más íntimo instalaron su gobierno.
Sus siguientes tres años fueron un intento por administrar esa derrota inicial, haciendo cambios en la configuración del Gobierno, pero ya sin fuerza para converger, para liderar una alianza con un programa sólido, con una gestión eficaz. No tuvo un proyecto país claro que contara con apoyo mayoritario en la ciudadanía y más bien fue a hacerse cargo de crisis que tal vez no estaban en su agenda inicial. “Ahora, hay luces y sombras. Valoro los acuerdos grandes: reforma de pensiones, ley de 40 horas, y también que se continuara con leyes que venían tramitándose desde antes, como la ley TEA o el royalty. Valoro el control de la inflación con un crecimiento sostenible.
Pero me quedo con una imagen: un gobierno improvisador, poco efectivo y poco transparente, muy expuesto a sus propios autogoles”. ¿Qué autogoles tiene en mente? Partió con el viaje a Temucuicui y siguió con el gas de los balones rosados, la compra de la casa del expresidente (Allende), el caso fundaciones, los problemas de reconstrucción tras desastres muy importantes Viña del Mar, el sur, y termina ahora con lo del cable submarino. Y a eso se suma un tema que para mí es clave: la agenda de descentralización, lo regional. Fue claramente un gran pendiente. Es como que Chile terminara entre la Alameda y Vicuña Mackenna. Esa falta de mirada de lo que pasa en las regiones es una de las grandes sombras: nulo avance en descentralización. Y junto con eso, educación: son sabores amargos que deja este gobierno.
Cuando usted dice que hubo un “problema de origen”, ¿se refiere a un diagnóstico erróneo del país o a incapacidad de gestión política? Fue un gobierno de mucha improvisación, donde la gestión fue su principal debilidad. La derrota del plebiscito condicionó mucho, y fue un gobierno poco efectivo. Y vuelvo a insistir: la descentralización fue la gran deuda. Todo eso lo supo capitalizar bastante bien la oposición. ¿Qué cree que va a sobrevivir de este ciclo cuando asuma José Antonio Kast? Cuando uno mira los avances legislativos, hubo un trabajo importante. Y aunque uno tenga una mirada crítica, también reconoce la capacidad incansable, por ejemplo, de la ministra de la Segpres, Macarena Lobos, por sacar adelante acuerdos significativos.
Eso para nosotros, desde la oposición, va a constituir un elemento de defensa de los avances, de los derechos sociales que se han ido conquistando progresivamente en favor de la ciudadanía, sobre todo de quienes enfrentan mayores dificultades. Usted mencionó el cable submarino como el último episodio. ¿Lo ve como un error administrativo o como una señal de desorden? Primero expresé solidaridad con el ministro Muñoz. Eso no quita mi preocupación por la opacidad que ha existido en torno a la situación del cable. Y además el mundo vive un momento complejo: choque entre potencias, guerras, liderazgos megalómanos. Eso obliga a ser prudentes en la defensa del interés nacional, desplegando una diplomacia sin estridencias, con estricto apego a nuestra tradición democrática, informada por los canales que corresponda para evitar desinteligencias e improvisaciones. “Chile tiene toda la libertad para defender siempre nuestro interés nacional y nuestra posición en el Asia-Pacífico, que es un valor estratégico irrenunciable. Y eso se ha sustentado en 35 años de apertura al comercio internacional, acuerdos comerciales, exportación a diversos mercados.
Mi punto es que una decisión como esta se llevó adelante con mucha opacidad, y eso es parte de los sellos de este gobierno”. En ese contexto, ¿cuál es su opinión sobre los viajes internacionales que ha hecho el Presidente electo? Me preocupa ver participación en eventos internacionales marcada por sesgos ideológicos, al reunirse con fans del Presidente actual de Estados Unidos. Son señales preocupantes para una economía abierta y exportadora. Chile no debe optar ni sumarse a coros o desmanes de ninguna potencia. Tenemos que continuar y perfeccionar nuestra vocación exportadora, dialogante, en el marco del derecho internacional, tanto con Estados Unidos como con China y con el resto de Asia. No podemos darnos el lujo de poner en riesgo 35 años de progreso económico por gestos ideológicos o por alineamientos automáticos con cualquier potencia. Lo digo para un lado y para el otro. Vayamos al Congreso. ¿Cuáles debieran ser las prioridades legislativas antes del 11 de marzo? Legislar con responsabilidad y con claridad sobre impactos. Hay iniciativas avanzadas que pueden llevarse a Sala, especialmente aquellas que garanticen más empleo y seguridad. En mi caso, soy autora de un proyecto para enfrentar el robo de minerales en sus distintos estados: lleva meses en la Cámara y el Gobierno no le ha puesto discusión. Y, mientras tanto, el robo se sofistica, con amenazas a trabajadores. “Es difícil destrabar en 11 días iniciativas que llevan meses.
Por eso, más que una lista de proyectos, lo importante es que estén maduros, con impactos claros, sin poner en riesgo ni la sostenibilidad financiera ni lo que hemos construido durante mucho tiempo”. El Gobierno empuja proyectos como el FES y Sala Cuna Universal. ¿Ve opción real de que salgan antes del cambio de mando? En educación superior, el financiamiento llámese CAE, FES o como se quiera es una emergencia: son mil millones de dólares al año. Pero no sirve una solución que se gane por uno o dos votos. Se requiere un acuerdo amplio y robusto para resolver deudas actuales y construir un modelo de financiamiento para las instituciones. El Gobierno pudo separar el proyecto, pero no quiso. “Y Sala Cuna Universal exige responder rápido dos preguntas: financiamiento de largo plazo y calidad de educación inicial. No hay respuesta rápida desde el Ejecutivo, y el proyecto parece un retroceso en calidad, como han dicho expertas. Es el mismo estilo: hago el check, pero no me hago cargo de las consecuencias. Y después, cuando hay problemas de implementación, se dice que lo aprobó el Parlamento, olvidando que el Ejecutivo presentó la iniciativa.
“Vuelvo a lo que decía, yo creo que una de las evaluaciones que uno hace finalmente del Gobierno es este estilo frívolo, voluntarista, que queda para la historia”. ¿Qué tipo de transición legislativa imagina desde marzo, con Kast en La Moneda? Prefiero ser cauta antes del 11 de marzo. Pero creo que el Presidente electo ganó porque la ciudadanía hizo un plebiscito al gobierno actual. Y cuando uno mira datos: baja inflación, crecimiento de 2,3 puntos; el desafío es productividad, ampliar mercados, colaboración público-privada, disminuir brechas. Chile requiere acuerdos para impulsar una estrategia de desarrollo que no cambie con cada gobierno: una política de Estado, como lo fue la apertura comercial.
Y en eso tengo toda la disposición a contribuir. ¿Qué lectura hace del gabinete de Kast? Hay equipos que conocen el aparato público y otros con disposición a avanzar; al parecer, las conversaciones con autoridades actuales han sido positivas. Tenemos que ser una oposición más seria, más flexible al futuro gobierno, conjugando urgencias con cautela respecto de derechos sociales y principios democráticos. “En Atacama, por ejemplo, hay urgencias: más seguridad, más policía, una escuela formadora de Carabineros; pero también a mediano y largo plazo: empresas comprometidas con empleo local, médicos especialistas.
En ese sentido, creo que es una buena señal lo que se ha visto en esta primera conformación: los partidos son importantes, pero el mundo independiente también tiene que sentirse convocado”. ¿Cómo debe pararse la oposición desde el 11 de marzo? ¿ Qué rol quisiera jugar la DC? Yo hablo por mí. Pero creo que a la DC la van a encontrar en la oposición, trabajando por una convergencia amplia del progresismo, desde la centroizquierda, con vocación de aportar al desarrollo del país. El trabajo debe hacerse sin prejuicios ni vetos, pero con definiciones nítidas y valores compartidos. Con todos los que quieran trabajar en un proyecto nacional serio, estratégico, que no se agote en la coyuntura. No creo en proyectos preocupados de los likes: la política es seria o no es nada. Usted habló de acuerdos y de seriedad. ¿La primera prueba va a ser la mesa del Senado? Sí. Vamos a ver rápido si hay acuerdo grande o “pirquineo”. Yo espero que nos comportemos como una verdadera Cámara Alta: no basta ganar por uno o dos votos. El fortalecimiento de la democracia es dialogar, respetar a mayorías y minorías, construir consensos.
Para la oposición, la mesa será una demostración de ánimo: si seremos capaces de una oposición amplia, sin vetos, o si algunos preferirán negociar solos. ¿Ha tenido contactos con personeros del futuro gobierno para explorar entendimientos? Con algunos nos conocemos: somos colegas, hemos trabajado en comisiones. Espero que ministros como Claudio Alvarado y José García Ruminot, que conocen el Congreso, cautelen una relación acorde entre poderes del Estado. La democracia no es mayoría y punto: es diálogo, respeto institucional, construcción de acuerdos. Con ellos hemos tenido posiciones distintas, pero siempre diálogo. Y claro que hemos conversado sobre lo que viene. Espero que también cautelen que el gobierno se comporte con urbanidad frente a otro poder del Estado. Quisiera terminar con su región.
Usted dijo que este gobierno debutó con una emergencia en Inca de Oro y termina con otra en la misma zona. ¿Qué está ocurriendo hoy? Estamos en una emergencia climática grave en Inca de Oro, en la comuna de Diego de Almagro: familias afectadas, principalmente adultos mayores, inundaciones, tormentas eléctricas. Y la ausencia de autoridades nacionales ha sido total; aún esperamos la declaración de zona de emergencia. Lo más complejo es que la quebrada se abrió exactamente en el mismo lugar que en 2022. Entonces, uno se pregunta: ¿ qué medidas se implementaron después? Hoy los municipios tienen más recursos y deben invertirlos para dar seguridad. “En 2022, el Gobierno se negó a declarar zona de emergencia. Y cuatro años después sigue igual. En la primera hora faltó ayuda concreta: cuadrillas, apoyo al regimiento para sacar barro de las casas, bonos, apoyo a quienes perdieron bienes.
Estamos a 1.000 kilómetros de Santiago, pero a años luz del centralismo”. n “Para la oposición, la mesa (del Senado) será una demostración de ánimo: si seremos capaces de una oposición amplia, sin vetos, o si algunos preferirán negociar solos”. Sobre el cable chino: “Se llevó adelante con mucha opacidad, y eso es parte de los sellos de este gobierno”. SOBRE EL EJECUTIVO EN EL CONGRESO: “HAGO EL CHECK, PERO NOME HAGO CARGO DE LAS CONSECUENCIAS” “TENEMOS QUE SER UNA OPOSICIÓN MÁS SERIA, MÁS FLEXIBLE AL FUTURO GOBIERNO”. Atribuye al gobierno saliente un “estilo frívolo y voluntarista”, cuestiona la falta de descentralización y la “opacidad” en decisiones clave, y llama a mantener la política exterior como asunto de Estado.
Ante la llegada de Kast, cree que la oposición debe plantearse sin vetos y anticipa que la elección de la mesa del Senado marcará el tono del próximo período para las izquierdas. | RENÉ OLIVARES YASNA PROVOSTE, SENADORA DC, Y SU BALANCE DE LA ADMINISTRACIÓN BORIC: “Para la oposición, la mesa (del Senado) será una demostración de ánimo: si seremos capaces de una oposición amplia, sin vetos, o si algunos preferirán negociar solos”. Sobre el cable chino: “Se llevó adelante con mucha opacidad, y eso es parte de los sellos de este gobierno”. SOBRE EL EJECUTIVO EN EL CONGRESO: “‘HAGO EL CHECK’, PERO NOME HAGO CARGO DE LAS CONSECUENCIAS” “TENEMOS QUE SER UNA OPOSICIÓN MÁS SERIA, MÁS FLEXIBLE AL FUTURO GOBIERNO” La parlamentaria por Atacama Yasna Provoste dice que ha sostenido contacto con autoridades del gobierno entrante.