Fin de subsidios, recortes y apertura: la fórmula de Rodrigo Paz para estabilizar la economía de Bolivia
Fin de subsidios, recortes y apertura: la fórmula de Rodrigo Paz para estabilizar la economía de Bolivia JEAN PALOU EGOAGUIRRE R odrigo Paz ha dicho que cuando asumió el poder en noviembre pasado en Bolivia, poniendo fin a un ciclo de 20 años de gobiernos del Movimiento al Socialismo (MAS), encontró una “cloaca” y un “Estado tranca”, pero que pasados 100 días de su administración ya ha logrado establecer las bases para “limpiar la casa” y estabilizar la economía del país.
“Este barco estaba prácticamente hundido; hoy está flotando”, aseguró el Presidente centroderechista, quien ha impulsado un ambicioso programa de ajuste para equilibrar las cuentas fiscales en medio de la grave crisis que heredó, marcada por la escasez de dólares y combustibles y una inflación entre las más altas de América Latina.
Con un 65% de apoyo, según el último sondeo de Ipsos-Ciesmori, hasta ahora la apuesta le parece estar funcionando a Paz, quien se ha beneficiado en estos primeros meses de una actitud más tolerante de los bolivianos hacia las decisiones difíciles para enfrentar la crisis.
En su medida más audaz, Paz eliminó el histórico y costoso subsidio a los combustibles, que mantenía artificialmente bajo su precio para los consumidores, pero representaba un gasto anual para el Estado de US$ 2.000 millones, lo que en los últimos años casi agotó las reservas de divisas.
A pesar de las protestas iniciales de los sindicatos de transportistas, el gobierno terminó ganando la pulseada, ayudado por una serie de políticas compensatorias, que incluyeron el reparto de bonos a sectores vulnerables, alivios tributarios y el incremento de un 20% del salario mínimo, que pasó de 2.750 a 3.300 bolivianos (US$ 395 a US$ 474). Al mismo tiempo, y bajo la consigna de que nadie “volverá a vivir del Estado”, Paz ha iniciado un amplio plan de recortes para reducir en 30% el gasto público y disminuir el déficit fiscal de 12% a 7% del PIB.
Los detalles de este depuramiento del aparato burocrático todavía se desconocen, en la medida que en marzo debe presentar su proyecto de Presupuesto, pero se tratará de una “prueba de fuego”, pues implicaría ajustes de planillas ministeriales y posiblemente el cierre de Presidente reivindica haber “sacado a flote” el país en sus primeros 100 días de gobierno empresas estatales deficitarias. Otra línea de acción es de apertura hacia el exterior.
Paz ha roto las antiguas alianzas del MAS con países como Cuba o Venezuela, y ha iniciado una intensa agenda diplomática para recomponer lazos con EE.UU. este 7 de marzo se reunirá con Donald Trump en una cumbre en Miami y avanzar en la normalización de las relaciones con Chile, al tiempo que refuerza los vínculos con Brasil, su principal socio comercial. También dice haber comprometido ya paquetes de créditos por unos US$ 8.000 millones con organismos internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo para recomponer la finanzas públicas. “Victorias tempranas” en 100 días El debate en Bolivia ya no es si estas medidas son necesarias, sino qué tan rápido o gradualmente se deberían implementar.
“Partiendo del hecho de que no resulta nada fácil cambiar un país en 100 días, para hacer lo diametralmente opuesto a lo que se ha hecho durante los últimos 20 años, hay varias victorias tempranas en este período de tiempo que pueden parecer poco a los gobernantes, pero emESSERPECNARF pieza a parecer demasiado para algunos que esperaban más cambios en este lapso”, comenta el economista Gary Rodríguez, gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior.
“Las primeras medidas han sido acertadas la eliminación de la subvención a los combustibles, su medida más riesgosa y la de mayor éxito, juntamente con el espectacular lobby diplomático a nivel internacional, el recorte de algunos impuestos y el anuncio del recorte del déficit fiscal, y se traduce ya en resultados como el avance en el abastecimiento de diésel y gasolina; una baja del ritmo de la inflación; una recuperación de las exportaciones; apoyos crediticios internacionales, con algunos desembolsos ya realizados, y una cierta paz social, apenas interrumpida esporádicamente. Todo lo cual se traduce en una estabilización económica, con posibilidades de crecimiento”, valora. Los expertos destacan algunas señales positivas.
Tras cerrar 2025 con una inflación anualizada de 20,5%, el gobierno proyecta para este año terminar con una tasa de entre 12% y 17%. Impulsado por las medidas de austeridad, en enero se alcanzó un esquivo superávit fiscal, por unos US$ 440 millones. Luego que el precio del dólar en el mercado paralelo se situara a más del triple del valor oficial de 6,96 bolivianos por unidad, ahora se encuentra entre 9 y 10 bolivianos.
Y el riesgo país cayó 77% el último año, de 2.000 a 470 puntos y saliendo del nivel “crítico”. Muchas de las dudas tienen que ver con la sostenibilidad de estas políticas y el eventual fin de la “luna de miel” de Paz.
El Presidente ha gobernado hasta ahora principalmente a través de decretos, pero recientemente presentó en la Asamblea Legislativa donde no tiene mayoría un paquete de leyes económicas que incluyen normas para simplificar el sistema tributario, reducir el IVA desde 15% a una tasa efectiva de 13%, así como una condonación general de deudas tributarias generadas hasta 2017 para obligaciones de menos de 10 millones de bolivianos.
Otra medida que ha planteado Paz ha sido la necesidad de modificar y actualizar la Ley General del Trabajo, que tiene 87 años de vigencia y, en su opinión, impacta en la rigidez laboral y en la informalidad de la economía que en Bolivia llega al 85%, lo que posiblemente enfrentará más rechazo de la poderosa Central Obrera Boliviana. “En principio, Paz ha mandado señales positivas en términos de enfrentar todos los desequilibrios macroeconómicos e implementar ajustes para reorientar la economía hacia una situación más equilibrada y sostenible.
El crecimiento de la inflación se está conteniendo y ha bajado la volatilidad del tipo de cambio paralelo, lo que ha tenido una buena respuesta de la población”, destaca René Martínez, economista de la Fundación Jubileo.
“Ha trabajado bastante en la generación de expectativas, es algo que comunicacionalmente lo ha manejado de manera muy activa”, señala el experto, quien repara en que esto “puede ser bueno y malo”, ya que al comienzo de su administración “la sensación de la gente era que todo estaba mal y el ajuste era pertinente”, pero en realidad todavía no ha implementado la etapa más dolorosa de los recortes, por lo que ese ánimo social podría cambiar. “En el imaginario de la gente, el Presidente está reduciendo el gasto público, pero todavía no se tiene un Presupuesto reformulado que valide realmente si se está implementando. Eso está pendiente”, dice Martínez, quien señala que personalmente considera que muchas de las medidas económicas “están tardando” y deberían tener mayor urgencia.
Los temas pendientes Rodríguez plantea que el gobierno de Paz todavía debe impulsar una larga lista de cambios estructurales para “dejar atrás el modelo populista-estatista que rigió por 20 años” en la economía boliviana, entre los que menciona la necesidad de nuevas leyes sobre inversiones, hidrocarburos, minería y medio ambiente, así como reformas al sistema tributario y judicial.
Pero el apronte de los primeros 100 días es positivo: “De que se pudo haber hecho más, se pudo, pero, reitero, no es fácil, cuando el nuevo gobierno debió enfrentar la crisis más profunda desde la hiperinflación a inicios de los 80 e iniciar un nuevo ciclo político y económico”. La eliminación de la subvención a los combustibles figura como su medida más arriesgada, mientras comienza a haber señales positivas en el control de la inflación, el tipo de cambio y el riesgo país.. La eliminación de la subvención a los combustibles figura como su medida más arriesgada, mientras comienza a haber señales positivas en el control de la inflación, el tipo de cambio y el riesgo país. EL PRESIDENTE PAZ completa sus primeros 100 días de gobierno con una aprobación de 65%.