Editorial: Menos pobreza, más desafíos estructurales
Editorial: Menos pobreza, más desafíos estructurales os resultados de la Encuesta Casen 2024 para la Región de Antofagasta entregan, a primera vista, una señal positiva: la pobreza por ingresos disminuyó a un 16,4%, bajando desde el 19,5% registrado en 2022 y L ubicándose por debajo del promedio nacional. En un país que aún arrastra las secuelas económicas y sociales de la pandemia, este dato no es menor y confirma una tendencia de recuperación que merece ser reconocida. Sin embargo, un análisis más detenido obliga a matizar el optimismo. La cifra actual es prácticamente idéntica a la observada en 2017, previo al Covid-19, y apenas inferior a la registrada en 2013, cuando Antofagasta era la región con menor pobreza del país. Hoy, en cambio, ocupa el cuarto lugar, con una diferencia cada vez más estrecha respecto del promedio nacional. Hace una década, la brecha positiva con el resto del país superaba los 11 puntos porcentuales; hoy es inferior a un punto. Más que una simple variación estadística, este dato revela un deterioro relativo que no puede ser ignorado. La situación es aún más preocupante al observar la pobreza extrema, que alcanza un 7,1%, cifra superior a la de 2013 y prácticamente estancada respecto del periodo prepandemia.
A ello se suma que la pobreza multidimensional se mantiene alineada con el promedio nacional, lo que da cuenta de carencias persistentes en ámbitos como vivienda, salud, educación y redes de apoyo, en una de las regiones que más riqueza genera para el país.
Antofagasta no puede conformarse con "estar bajo el promedio". Una región que aporta de manera decisiva al desarrollo nacional debe aspirar a mucho más: a transformar su fortaleza económica en cohesión social, oportunidades reales y una reducción sostenida -y no meramente coyunturalde la pobreza. Ese es el verdadero desafío que revelan los números. Lo preocupante sería que Antofagasta continúe siendo un motor económico, pero cada vez con menor capacidad de traducir esa riqueza en bienestar local.. Erradicar la pobreza no puede seguir siendo una tarea exclusiva del Estado. Requiere un compromiso de la industria minera, de la academia y la sociedad civil. E Editorial Lo preocupante sería que Antofagasta continúe siendo un motor económico, pero cada vez con menor capacidad de traducir esa riqueza en bienestar local.