Editorial: Convivir con el tren y sus riesgos
Editorial: Convivir con el tren y sus riesgos a muerte de Mario Rocha Vargas sobre los rieles de Llanquihue quebró la sensación de seguridad que rodeaba al retorno del tren al sur. El atropello ocurrido el viernes en el sector Iansa deja de L manifiesto que la convivencia entre la máquina de pasajeros y el transeúnte urbano ha cobrado su primera víctima. Tras el accidente de este viernes, EFE declaró que el cruce estaba habilitado y señalizado. Desde la lógica burocrática, la empresa cumple. Sin embargo, la realidad del entorno urbano es más compleja y despiadada que un manual de procedimientos. La víctima padecía una disminución auditiva, un factor que transformó una caminata rutinaria al estadio en una trampa mortal.
Esto plantea una interrogante incómoda pero necesaria: ¿ Está la infraestructura ferroviaria diseñada para convivir con el error humano o la discapacidad, o asume que todo peatón posee reflejos y sentidos perfectos? Un disco Pare o una señal sonora son insuficientes cuando el tren atraviesa el corazón de una ciudad donde los vecinos, durante décadas, se acostumbraron a caminar sobre durmientes vacíos. La responsabilidad, no obstante, no recae exclusivamente en la estatal. Existe una fractura en la "cultura ferroviaria". Años sin trenes borraron de la memoria colectiva el peligro que representa una máquina de cientos de toneladas que no puede frenar en seco. Las denuncias vecinales sobre mallas cortadas para crear atajos y el tránsito imprudente por la vía férrea revelan una falta de educación cívica alarmante. La comunidad exige seguridad, pero boicotea las medidas de contención existentes. El accidente de Llanquihue llega en un momento crítico, justo cuando se planea la extensión del servicio hacia La Unión y Osorno. Si el tramo actual, supuestamente consolidado, presenta estas vulnerabilidades en cruces peatonales y cierres perimetrales, avanzar hacia el norte sin corregir estas falencias sería un error. Las advertencias del concejo municipal y de los dirigentes vecinales sobre la falta de barreras físicas robustas y vigilantes no fueron escuchadas a tiempo. Hoy, esas advertencias tienen el peso de un funeral.
El retorno del tren es una excelente noticia para la conectividad regional, pero no puede sostenerse sobre la base de la suerte.. El primer fallecido del servicio LlanquihuePuerto Montt exige revisar los estándares de seguridad en los tramos urbanos. E Editorial