Autor: RICARDO SOLARI
Columnas de Opinión: Migración: Urge cambiar la conversación
Columnas de Opinión: Migración: Urge cambiar la conversación NÓ I N I P O migración. Pero lo verdaderamente importante no es tanto que el presidente cumpla su promesa, sino que logremos hacer transitar la migración desde las páginas policiales a su rol como factor de desarrollo. En un país con bajísima tasa de natalidad, con una población que envejece y con serios problemas de productividad en su fuerza laboral, no considerar la inmigración es un error descomunal. El interés público requiere un armisticio que nos permita transitar desde la conversación polarizada a un debate ilustrado y constructivo. Desde una conversación puramente persecutoria a una que valorice la integración y que apueste por la convivencia. Y aquello debería ser posible.
Según el centro de estudios “More in Common” (Reino Unido), especializado en polarización, son dos las condiciones que hacen posible una conversación razonable sobre el tema: la gente debe creer que la inmigración está bajo control y el segundo, que se perciba que los inmigrantes están contribuyendo a la economía y prosperidad del país. Esta investigación es citada por The New York Times a propósito de la reciente decisión del gobierno español de otorgar legalidad a 500 mil inmigrantes indocumentados, apoyada por la Iglesia Católica y el empresariado. El artículo del New York Times entrega además otro dato ilustrativo: actualmente el 30% de la población de Australia no nació en ese país.
El Servicio Nacional de Migraciones (Sermig), en su publicación de abril de 2025, nos aporta datos que permiten configurar un escenario en torno a este fenómeno: a diciembre de 2023, se estima que residen 1.918.583 extranjeros en Chile: un 4,5% más que en 2022. Más de un 10% de la población total. El 10,7% de los ocupados de Chile son extranjeros. Su edad promedio es 6 años inferior a los nacionales y el 29% está en la informalidad vs. el 26% nacional. En un país con derechos sociales garantizados (PGU), su formalización, otro aspecto del problema, es clave para reducir presión fiscal. Respecto a la migración irregular, se estima que 336.984 personas residen en esa condición, aunque el ritmo de crecimiento de esta población se ha desacelerado en comparación con años anteriores. También hay que considerar que alrededor de 180.000 irregulares se empadronaron voluntar i a m e n t e, larizar su estatus migratorio. La exministra Carolina Tohá propone la “regularización cautelosa” de esos 180 mil migrantes irregulares que entregaron sus datos el Estado de Chile y que hoy arriesgan expulsión. Tohá estima que la regularización es un acto de humanidad respecto de aquellos que abandonaron su hogar para b u s c a r u n mejor futuro aquí, en esta tierra.
Y que ese proceso EN UN PAÍS CON BAJÍSIMA TASA DE NATALIDAD, CON UNA POBLACIÓN QUE ENVEJECE Y CON SERIOS PROBLEMAS DE PRODUCTIVIDAD EN SU FUERZA LABORAL, NO CONSIDERAR LA INMIGRACIÓN ES UN ERROR DESCOMUNAL. puede ser positivo para separar a aquellos que han venido a trabajar de aquellos de conductas delictuales. Y eso no es buenismo. Estamos hablando de personas que están aquí y que brindan servicios esenciales. Esa es una perspectiva más que razonable que debe conjugarse con la capacidad de una nación con población en pobreza, como la nuestra, de acoger en sus servicios públicos un shock importante de población extranjera.
Chile requiere abordar esta materia en todas sus dimensiones, convocando a un pacto que combine la firmeza en el control de fronteras y la persecución del crimen organizado de inspiración extranjera, entregando la certeza de que el tema está bajo control, con una política de integración activa para quienes ya forman parte de nuestra economía y comunidades. Y esto es absolutamente posible. Es cuestión de enterrar las viejas frases de campaña. n Autor: RICARDO SOLARI.
De todas las promesas de la reciente elección presidencial, la que tiene la cuenta regresiva más exigente es la p e r s o n a s que aún esp e r a n u n a r e s p u e s t a del Estado para regu-