Autor: LA COL UMNA DE JOE B LAC K
Una lulada
Una lulada Disfruté mucho el cambio de mando presidencial de ayer.
Reconozco que me conmovió un poco el regreso de las corbatas a la política chilena y también me intrigó el papel secreto que le pasó el saliente presidente Boric al entrante Presidente Kast ahí en la testera, segundos antes de entregarle la piocha de OHiggins.
Y aunque no fui invitado a la ceremonia en Valparaíso, créanme que no sentí “fomo” (miedo de perderse algo, como se dice ahora). Más bien, celebré que todo haya sido un poco “fome”. Claro, porque no pasó nada extraño o fuera de libreto en el cambio de mando. Y eso se agradece, porque creo que la mayoría de los chilenos, después de años de sobresaltos, queremos un poco de calma. En el estado sicológico que nos encontramos #fomeesbueno. Pero también reconozco que me decepcionó que no viniese el brasileño Lula da Silva al traspaso de mando. Yo apostaba a que ahí iba a estar la diversión. Imaginaba un encuentro casual en un pasillo con el argentino Javier Milei que terminaría a los gritos. Suponía que aprovecharía su estadía para hacer campaña por Michelle Bachelet para la ONU. Se me ocurría que se abrazaría largo con Gabriel Boric en una escena que nos recordaría esa foto histórica de 1979 entre Brezhnev y Honecker. Pero no. Lula decidió no agasajar a Boric, ni apañar a Bachelet, ni marcarle un punto a Kast o a Milei. Me dio lata eso.
Eso sí que da “fomo”. La prensa brasileña dijo que Lula, quien había confirmado su visita a Chile y su equipo de avanzada ya se encontraba en Santiago, decidió restarse porque el presidente entrante había invitado al senador Flávio Bolsonaro a la ceremonia. Lo que pasa es que Flávio, quien es hijo de Jair, es el candidato presidencial que compite contra Lula en las presidenciales de octubre. Y según las encuestas, se le está acercando peligrosamente en las preferencias de la gente. Lula es un animal político y No pasó nada extraño o fuera de libreto en el cambio de mando.
Y eso se agradece, porque creo que la mayoría de los chilenos, después de años de sobresaltos, queremos un poco de calma. sabe que no le conviene aparecer en la misma foto con su contendor, ni menos exponerse a que este le haga alguna escena que luego se viralice y termine impactando en la carrera presidencial brasileña. Fue una movida táctica, electoral y política. ¿Qué tienen que ver en todo esto Kast, Boric, Bachelet o Milei? Yo digo que nada. Esto fue puro cálculo chico, doméstico. Típico suyo. Fue una “lulada”, pensé.
Y me acordé que la “lulada” es un batido muy popular del trópico que se hace machacando el lulo, esa fruta ácida que parece una mezcla entre tomate y naranja, a lo que se le agrega mucho hielo y leche condensada. Y pensé que la lulada se parece mucho a Lula: al principio parece dulce, pero luego uno se da cuenta de que es frío y que muchas veces cuesta tragarlo. Y, obvio, con tanto juego de palabras era inevitable que se me viniera a la mente la otra palabra clave: lulo. Porque lo cierto es que Lula hizo un lulo con la invitación que le mandaron nuestras autoridades. Él no más se perdió nuestra fome y emotiva ceremonia. Con o sin Lula yo la disfruté. n Autor: LA COL UMNA DE JOE B LAC K.