El ministro de la Seguridad Alimentaria
El ministro de la Seguridad Alimentaria El ministro de la Seguridad Alimentaria C Columna Michel Junod Médico veterinario El ministro de la Seguridad Alimentaria C uando los pueblos se polarizan, la convivencia y los acuerdos se vuelven mucho más complejos. Se cierran las vías de comunicación, se pierde la capacidad de escuchar y la palabra empatía queda guardada en el último cajón. Eso es lo que hemos vivido en los últimos años: propuestas que intentan recoger ideas del otro sector son rápidamente calificadas de traición, reavivando discursos incendiarios. Sin embargo, gobernar es un arte, y lo que conviene al país no siempre coincide con los intereses de los extremos. Hoy, Chile busca consensos tras intentos refundacionales y la incorporación de activistas al gobierno, orientados a una izquierdización del país. La respuesta ciudadana fue clara en 2025: se respaldó una propuesta que reconoce profundamente a las instituciones que contribuyeron a consolidar a Chile como uno de los países más destacados de Latinoamérica. La ciudadanía entendió que existen falencias en todos los sectores de la economía y que solo el trabajo serio y un diseño bien pensado permitirán levantar nuevamente al país.
Bajo estas premisas, el nuevo gobierno que asumirá el próximo 11 de marzo ha conformado, probablemente, el gabinete más diverso de la historia reciente. ¿ No es acaso una señal clara de que se busca corregir lo malo, denunciar lo torcido y potenciar lo bueno? Para mí, es evidente. Se trata de un gobierno que reconoce los logros del pasado concertacionista, pero con la firme convicción de que el libre emprendimiento es el camino para acelerar el crecimiento que tanto necesita la familia chilena.
En esa línea, resulta inevitable recordar al exministro de Agricultura, Jaime Campos (2000-2006), hoy invitado a este nuevo gabinete, quien planteaba la necesidad de hablar de independencia alimentaria, un concepto acuñado en foros internacionales y que fue "un caballito de batalla" de aquel gobierno, bajo cuya premisa se levantaron numerosos proyectos. También destacaba el llamado a la integración de los agricultores mediante la industrialización, permitiéndoles competir en grandes ligas, donde Corfo cumplía un rol fundamental.
Hoy, el ministro Campos llega a un país distinto, con problemas graves y urgentes, pero que exige una visión de largo plazo, donde la inversión y el crecimiento son claves para generar empleos de calidad que permitan a los chilenos financiar salud, pensiones y calidad de vida. Por ello, antes de destruir al próximo gabinete, corresponde moderar las demandas, esperar su instalación y contribuir proactivamente, ya que lanzar dardos desde la vereda del frente puede ser fácil, pero no construye.
Creo que muchos son los agricultores y dirigentes que recuerdan una excelente relación con el exministro, quien tendrá en los próximos años la difícil misión de revitalizar la agricultura tradicional, sin dejar de apoyar al sector exportador y a la Agricultura Familiar Campesina. Sin Asignar. -