Autor: MARÍA SOLEDAD URETA ZAÑARTU Químico PhD, jubilada Académico USACH por 42 años Viuda de Francisco Javier Gil
Cartas: Ranking de notas
Señor Director: Desde el fin de semana recién pasado el Ranking de Notas, impulsado originalmente por Francisco Javier Gil, ha estado nuevamente en la palestra. Ahora porque se le culpa de la llamada "inflación de notas”, y esto es no entender nada del asunto.
Entendiendo por NEM el promedio de Notas de Enseñanza Media de un estudiante, hay dos variables asociadas a este: Puntaje Ranking (PR) y Puntaje NEM (PN). Al inflarse las notas, es decir las NEM, que pasó de tener un promedio 5.4 a tener un valor de 6.4 en muchas instituciones de enseñanza media, tanto privadas como subvencionadas y estatales, lo que de verdad ocurre es que el efecto del Puntaje Ranking disminuye. Esto porque una curva (o recta) PR vs. NEM tiende a superponerse con la curva (o recta) PN vs. NEM. El PR aumenta el puntaje de ponderación a la universidad cuando hay una diferencia importante entre PR y PN, o sea, en los colegios y liceos donde haya estudiantes destacados respecto al grupo completo. Para que esto ocurra, los profesores de enseñanza media deben evaluar bien. Si no, no hay forma de evidenciar a los verdaderos talentos en un aula de clases. Por lo tanto, el problema a abocarse es diseñar una batería de herramientas que lleve por distintos caminos a buscar los talentos. En las universidades chilenas nos hacen falta.
Por eso, es muy interesante el reciente reportaje de su diario sobre el joven de la cárcel de Antofagasta, quien, ya con 26 años, termina su enseñanza media y obtuvo casi 700 puntos en la PAES.
Este chiquillo debiera poder elegir la carrera y universidad donde estudiar mediante un sistema de cupos especiales, puesto que su comportamiento de adolescente fue erróneo, y sus notas de enseñanza media no tienen sentido a los 26 años. Eso es lo que se necesita: descubrir los talentos, partiendo de la base de que están homogéneamente distribuidos en la población, independiente de donde nacemos, nuestra etnia, nuestra cultura y nuestro género.