Editorial: Cuando la rutina se vuelve riesgo
Editorial: Cuando la rutina se vuelve riesgo n promedio de 22 accidentes de trayecto al día en Chile U no es solo una cifra estadística: es una señal de alerta sobre cómo la movilidad cotidiana se ha transformado en un espacio de riesgo permanente.
Más de seis mil siniestros en lo que va de 2025, con un alza del 7% respecto del año anterior, muestran que ir y volver del trabajo sigue siendo una de las zonas más frágiles de la vida laboral. Que la mayoría de los accidentes ocurra entre las 7 y las 12 del día no sorprende. Son las horas de mayor presión: apuros, tacos, estrés por llegar a tiempo, cansancio acumulado. En ese escenario, cualquier distracción -un celular, una mala maniobra, una decisión apurada puede tener consecuencias graves. La rutina, que debería ser predecible y segura, se convierte en una amenaza silenciosa. También es revelador que los grupos más afectados sean personas entre 31 y 40 años y jóvenes entre 18 y 30. Es decir, población activa, en plena etapa productiva, muchas veces cargada de responsabilidades laborales y familiares. Cada accidente no solo deja lesionados: genera ausencias laborales, afecta ingresos, impacta familias y presiona aún más los sistemas de salud y seguridad social. Estas cifras obligan a mirar el problema más allá del conductor individual. La seguridad vial no depende solo de la prudencia personal. Tiene quever con planificación urbana, calidad de las vías, señalización, fiscalización, educación vial y condiciones laborales que no empujen a las personas a manejar cansadas, estresadas o contra el tiempo. Cuando una jornada laboral termina demasiado tarde o comienza demasiado temprano, el riesgo se traslada inevitablemente al camino. La conducción defensiva, la planificación del viaje y evitar distracciones son medidas básicas, pero insuficientes si no van acompañadas de una cultura que valore el cuidado por sobre la prisa. Llegar cinco minutos antes no vale más que llegar con vida. Los accidentes de trayecto son una expresión clara de cómo trabajamos, cómo nos movemos y cómo organizamos nuestras ciudades. Reducirlos exige un compromiso compartido: trabajadores, empleadores, autoridades y comunidad. Ir y volver del trabajo sigue siendo una de las zonas más frágiles de la vida laboral".. EDITORIAL Ir y volver del trabajo sigue siendo una de las zonas más frágiles de la vida laboral".