COLUMNAS DE OPINIÓN: Los hombres el Día del Amor
COLUMNAS DE OPINIÓN: Los hombres el Día del Amor Muy probablemente existen decenas de millones de libros, canciones y productos audiovisuales con el amor como tópico central. No es extraño: el amor atraviesa toda la experiencia humana.
“Nunca estamos estamos tan indefensos contra el sufrimiento como cuando amamos”, nos dice Sigmund Sigmund Freud en una cita tan célebre como brillante, que apunta al “problema” que nos plantea el amor, ese sentimiento de búsqueda y necesidad de unión con otro ser que suele volverse inquietante.
En las sociedades patriarcales, ese temor puede adquirir caminos extremos por la forma en que se fabrica la idea del “buen hombre”. En general, se educa a los hombres hombres para el mundo externo, para la autosufíciencia, autosufíciencia, para el cálculo racional y el control de las emociones. Sin embargo, la experiencia amorosa exige precisamente precisamente lo contrario: volverse permeable, vulnerable y, en definitiva, exponerse radicalmente al otro. Por eso, para la masculinidad normativa, para el modo en que hemos sido educados como “buenos hombres”, la experiencia de amor puede ser aterradora. No es casualidad que, cuando se pregunta por intimidad y comunicación en las encuestas, encuestas, muchas mujeres informen que desearían más apertura emocional de sus parejas varones y mayor disposición a conversar sobre los problemas. Por su parte, muchos hombres reconocen que tienden a guardar lo que sienten. Tampoco Tampoco es casualidad que otros estudios sugieran sugieran que los hombres, frente a las demandas demandas válidas de compartir emociones que les comunican sus parejas, respondan con conductas defensivas y de retraimiento. A partir de ahí podría comenzar a instalarse una dinámica de crítica, culpa y evitación. evitación. Crítica, porque el otro no nombra lo que siente ni aborda el problema. Culpa, porque la conversación se convierte en la búsqueda de un responsable. Y evitación, porque hablar empieza a sentirse amenazante. amenazante. Con el tiempo, este círculo vicioso vicioso se experimenta como desamor.
Esta tragedia afectiva, si bien puede ser comprendida comprendida a partir de los mandatos culturales culturales sobre la masculinidad, también exige reconocer la influencia de la historia historia personal: lo que cada uno aprendió sobre cómo pedir, confiar y mostrarse vulnerable. En el contexto del Día del Amor, parece necesario revisar tanto la historía personal personal desde la cual amamos como los mandatos culturales que moldean nuestros vínculos y, no pocas veces, nuestros fracasos.
Este día, capturado por las demostraciones públicas y el guion publicitario de la pareja ideal en la sociedad de consumo, también puede puede resignificarse como una pausa ritual de comunicación, es decir, un momento para que, especialmente los hombres, aprendamos a poner en palabras lo que sentimos ya construir un mundo afectivo afectivo compartido. Hay que empezar por algo, al menos por un puñado de palabras sinceras, verosímiles verosímiles y cuidadosas. Al final, toda palabra es una demanda, ytoda demanda es una demanda de amor. Los hombres y el Día del Amor “Cuando la experiencia del amor puede volverse aterradora por la educación recibida”. Claudio Figueroa Grenett Doctor en Psicología PUC Académico Carrera de Psicología, Psicología, UST Iquique.