Alerta por posible regreso de El Niño: advierten lluvias sobre lo normal y un verano más caluroso para Chile
Alerta por posible regreso de El Niño: advierten lluvias sobre lo normal y un verano más caluroso para Chile MARTIN El posible regreso del fenómeno de El Niño vuelve a encender las alertas climáticas a nivel mundial y también en Chile.
De acuerdo con la Organización Meteorológica Mundial, OMM, los modelos climáticos apuntan a una creciente probabilidad de que este evento se forme a partir de mediados de 2026, luego de un período de condiciones neutras en el Pacífico ecuatorial.
El organismo advierte que las temperaturas de la superficie del mar están aumentando rápidamente, lo que podría favorecer la aparición de condiciones propias de El Niño entre mayo y julio, con una intensificación progresiva durante los meses siguientes. El fenómeno se caracteriza por el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico central y oriental, alterando los patrones de lluvia, temperatura, sequías y eventos extremos en distintas regiones del planeta. En términos simples, cuando El Niño se activa, la atmósfera cambia su comportamiento habitual y puede intensificar lluvias en algunas zonas, provocar sequías en otras y elevar las temperaturas globales. La preocupación actual radica en que algunos modelos proyectan un calentamiento importante del Pacífico tropical, con posibilidad de alcanzar niveles elevados hacia fines de año. Por ello, distintos especialistas han comenzado a hablar de un eventual "super Niño" o incluso de un "Niño Godzilla", expresión utilizada popularmente para describir episodios de gran intensidad, como el registrado entre 2015 y 2016.
Sin embargo, la propia OMM precisa que no utiliza el término Crónica "superepisodio de El Niño" como categoanticiparse con planificación, monitoreo ría operacional normalizada, por lo que y medidas preventivas, especialmente en aún se debe mantener cautela en la interzonas expuestas a inundaciones, crecidas pretación de los pronósticos. de ríos, aluviones o remociones en masa. La Administración Nacional Oceánica y Uno de los puntos más sensibles será la Atmosférica de Estados Unidos, NOAA, infraestructura urbana.
En ciudades con informó en su último diagnóstico que actualmente predominan condiciones neutras del fenómeno ENOS, pero que El Niño podría emerger entre mayo y julio de 2026 con una probabilidad de sistemas de drenaje insuficientes, alta impermeabilización del suelo o asentamientos ubicados en zonas de riesgo, las lluvias intensas pueden transformarse rápidamente en emergencias. Especia61% y persistir al menos hasta fines de listas han advertido que la expansión año.
El mismo reporte reconoce que los urbana desordenada y la ocupación de escenarios posibles van desde condicioquebradas o planicies de inundación nes neutras hasta un evento muy fuerte aumentan la exposición de la población durante el invierno del hemisferio norte, frente a eventos extremos. dependiendo de la evolución de los vientos y del calentamiento subsuperficial del El impacto también puede sentirse en la agricultura. Un aumento de las precipitaciones puede favorecer la recuperación de embalses, suelos y sistemas hídricos Pacífico ecuatorial. Para Chile, el eventual retorno de El Niño en zonas afectadas por años de sequía, pero también puede dañar cultivos, abre un escenario de atención especial. Históricamente, este fenómeno se asocia a un aumento de precipitaciones en sectores del centro y sur del país, aunque sus efectos pueden variar según la intensidad, ubicación del calentamiento oceánico y condiciones atmosféricas locales. Si el evento se confirma y alcanza una intensidad relevante, el país podría enfrentar una primavera más lluviosa y un verano con temperaturas sobre lo habitual.
El climatólogo Raúl Cordero ha planteado que todavía no es posible asegurar que se trate de un "Niño Godzilla", pero sí ha advertido que Chile debe prepararse ante un escenario de lluvias por sobre los valores normales. La incertidumbre no elimina el riesgo: al contrario, obliga a alterar calendarios de siembra y cosecha, generar pérdidas por anegamiento y aumentar la presión sobre pequeños productores. En un país donde la disponibilidad de agua sigue siendo un tema estratégico, El Niño puede ser al mismo tiempo una oportunidad hídrica y una amenaza productiva. Otro factor relevante será la temperatura. La OMM ha advertido que El Niño suele ejercer un efecto de calentamiento sobre el clima mundial, especialmente cuando se combina con el cambio climático causado por las emisiones de gases de efecto invernadero.
Esto significa que un eventual evento intenso no sólo podría traer más lluvias en ciertos territorios, sino también olas de calor más severas, mayor demanda eléctrica, estrés hídrico y riesgos para la salud de personas mayores, niños y trabajadores expuestos al aire libre. En Chile, este escenario obliga a mirar más allá de la lluvia. Un verano más caluroso puede elevar el riesgo de incendios forestales, presionar los sistemas de salud, afectar la calidad del aire y aumentar el consumo de agua y energía. En regiones del norte, donde la disponibilidad hídrica es estructuralmente limitada y las temperaturas extremas forman parte del paisaje climático, cualquier alteración adicional puede tener efectos sobre comunidades, minería, agricultura, transporte y servicios básicos. La experiencia reciente demuestra que el país cuenta hoy con mejores capacidades de monitoreo, alerta temprana y respuesta ante emergencias que en décadas anteriores. Sin embargo, los expertos también advierten que persisten brechas en planificación territorial, infraestructura crítica, drenajes urbanos y preparación comunitaria. La recomendación es clara: no sobrerreaccionar, pero sí permanecer en alerta y reforzar la prevención. El retorno de El Niño, de confirmarse, llegaría en un contexto de mayor vulnerabilidad climática global. La temperatura del planeta ya se encuentra en niveles históricamente altos y los eventos extremos se han vuelto más frecuentes e intensos. Por ello, los efectos de este fenómeno natural pueden verse amplificados por el cambio climático, especialmente en materia de lluvias intensas, olas de calor y eventos meteorológicos de alto impacto. Por ahora, el país se mantiene en una fase de observación. Las próximas actualizaciones de los organismos meteorológicos serán decisivas para determinar si El Niño se consolida, qué intensidad alcanzará y qué regiones podrían enfrentar mayores impactos. Lo que ya parece claro es que el fenómeno climático dejó de ser una preocupación lejana de los especialistas para transformarse en un tema de seguridad, planificación urbana, agricultura, salud pública y vida cotidiana. Chile deberá prepararse con anticipación. La pregunta ya no es sólo si El Niño llegará, sino qué tan fuerte será y cuán preparado estará el país para enfrentarlo.
Porque si el Pacífico vuelve a calentarse con fuerza, sus efectos no quedarán en los mapas meteorológicos: se sentirán en los ríos, en las ciudades, en los campos, en las cuentas de energía, en los sistemas de emergencia y en la vida diaria de millones de personas.. La Organización Meteorológica Mundial anticipa una creciente probabilidad de formación de El Niño desde mediados de 2026, con impacto en temperaturas y precipitaciones. Aunque aún existe incertidumbre sobre su intensidad, especialistas llaman a prepararse ante un escenario de lluvias intensas, calor extremo y mayor presión sobre ciudades, agricultura e infraestructura.