Los libros que encendieron su vocación científica: cuatro chilenas recomiendan lecturas para inspirar a nuevas generaciones
Los libros que encendieron su vocación científica: cuatro chilenas recomiendan lecturas para inspirar a nuevas generaciones Lucía Villar: exploradora del océano y defensora de la educación ambiental Para oceanógrafa experta Lucía Villar, en ciencias marinas, el verano es una invitación natural a mirar hacia el océano.
Su recomendación es Navegantes ancestrales, de la divulgadora científica Catalina Velasco, un libro que se centra en la vida de las tortugas marinas y sus increíbles travesías por los mares del planeta. "Es una lectura muy accesible que combina rigor científico con un tono cercano y afectuoso. No solo informa, sino que inspira curiosidad, empatía y sentido de protección", cuenta. Su vocación científica nació observando documentales de Jacques Cousteau. "Cuando era niña quedaba completamente maravillada. Nos mostró un nuevo mundo por descubrir y transmitía asombro y respeto por el océano. Sin duda fue una de las principales inspiraciones que me llevó a estudiar oceanografía", recuerda. Más adelante, en la universidad, sus profesores Esteban Morales y Pancho Hervé consolidaron su interés por las geociencias y la manera en que entiende el estudio del océano desde una mirada integral. Para Villar, fomentar la ciencia desde edades tempranas es fundamental: "Las niñas y los niños son científicos por naturaleza. Su curiosidad innata los lleva a observar, preguntar y querer entender el mundo. Si sembramos esa inquietud desde pequeños, después florece de manera autónoma". Reducir las brechas de género en ciencia no solo es un desafío educativo, sino también una condición para el desarrollo sostenible.
En línea con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 5 (ODS 5) -igualdad de género-, acercar a niñas y niños a las carreras STEM desde la infancia contribuye a construir sociedades más equitativas y con mayor capacidad de innovación.
En Chile, aunque las mujeres representan el 53% de la matrícula total en educación superior, solo una de cada cuatro inscripciones en carreras STEM corresponde Teresa Paneque: la escritura y divulgación como acercamiento al universo Astrónoma, comunicadora científica y autora, Teresa Paneque propone una ruta de lectura que acompaña distintas edades. Para la primera infancia, recomienda el Abecedario astronómico, un material gratuito y descargable que desarrolló junto a Unicef. "Es ilustrado, coloreable y en cada letra abordamos un fenómeno u objeto astronómico", explica. Para lectores un poco más grandes, sugiere la saga El universo según Carlota, también de ella, protagonizada por un grupo de adolescentes que, mientras viven sus propias experiencias, van nieft descubriendo los misterios del cosmos.
Y para los ya adolescentes recomienda la novela Atmosphere, de Taylor Jenkins Reid, ambientada en la carrera espacial de la NASA: "Presenta a dos protagonistas mujeres intentando abrirse camino en un mundo hipermasculinizado, y creo que es bonito para inspirar a futuras generaciones". POR: PAULINA REYES CASTILLO a ellas. En investigación, la proporción es aún menor: de cada tres investigadores en el país, solo uno es mujer. En el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, celebrado el 11 de febrero, cuatro científicas chilenas comparten los libros que marcaron sus vocaciones. Desde sus trayectorias, las expertas coinciden en que la lectura temprana, combinada con referentes cercanos, puede abrir caminos duraderos hacia la ciencia.
Matilde Gaete: abrir camino en el espacio y romper brechas de género en las áreas STEM Bárbara Saavedra: una vida entre lectura, biodiversidad y conservación Directora senior de Prácticas de Conservación Efectiva de WCS Chile, Bárbara Saavedra invita a una lectura amplia, recorriendo cuentos, novelas y ciencia ficción como puertas hacia otros mundos.
Desde La hormiguita cantora y el Duende Melodía de Alicia Morel, hasta El maravilloso viaje de Nils Holgersson de la autora sueca Selma Lagerlöf, sus lecturas de infancia fueron moldeando su mirada hacia el mundo y sus paisajes. "La lectura es la forma más sencilla y excitante de exploración, de una misma y de los alrededores.
De mundos que existen, existieron, están en formación o que nunca van a ser realidad". En su caso, crecer en Valparaíso, en diálogo permanente con el mar, marcó profundamente su vínculo con la biología: "Escudriñé cada roquerío, toqué, olí, apachurré y saboreé las criaturas del intermareal.
Eran tiempos de abundancia de vida, que pienso me empujaron a amar la biología". Entre sus grandes referentes menciona a Themo Lobos y los personajes de Mampato, que la llevaron a viajar por el tiempo y el espacio desde la imaginación. En esa línea, para Saavedra, "el camino de las ciencias debe ser lo más ancho y poroso posible, para conectar a las juventudes con su cuadra, su estero, su bosque y su playa. En ese camino, verán clamores ambientales y quizá se les inflame el deseo de buscar soluciones". Desde pequeña, Matilde Gaete sintió una curiosidad intensa por el universo.
Su primera lectura científica fue Historia del tiempo, de Stephen Hawking, y pese a "que no era un libro relajado, sentía que abordaba de verdad las preguntas que me hacía sobre el universo y la física", indica. También destaca Hiperespacio, de Michio Kaku, y Marte: la próxima frontera, del científico chileno José Maza entre sus favoritos. Pero además de estos grandes referentes, está Marie Curie. "Fue una rockstar de la ciencia.
Ganó dos Nobel, rompió barreras de género y llevó el conocimiento del laboratorio al servicio social". Así como destaca a una de las más célebres en el mundo de las ciencias, Gaete no descarta en convertirse en una referente cuando estas no existen. "Cuando dije que quería ser astronauta, en Chile no teníamos referentes.
Eso no me detuvo, al contrario: me motivó a abrir camino". Sobre la brecha de género en STEM, dice que "si queremos grandes soluciones, no necesitamos a la mitad de la humanidad, sino a todas y todos, con toda la diversidad de ideas posibles".. La oceanógrafa Lucía Villar, la bióloga Bárbara Saavedra y las astrónomas Teresa Paneque y Matilde Gaete, comparten las lecturas que marcaron sus vocaciones. Desde sus experiencias, invitan a despertar la curiosidad científica y a abrir más espacios para jóvenes en STEM.