Autor: CONSTANZA MENARES
Profesores chilenos vivieron la experiencia de ser astrónomos por dos semanas
Profesores chilenos vivieron la experiencia de ser astrónomos por dos semanas Ocho profesores de colegios del norte de Chile pasaron las últimas dos semanas aprendiendo astronomía en uno de los principales observatorios del país, integrándose al trabajo científico en terreno y participando activamente en observaciones y análisis de datos reales.
Se trató de una iniciativa inédita que, por primera vez, permitió la postulación de docentes escolares a la escuela de verano del Observatorio La Silla, programa gratuito organizado por la European Southern Observatory (ESO) y tradicionalmente dirigido a estudiantes de posgrado en astronomía. La apertura a profesores marcó un hito en la vinculación entre ciencia de frontera y educación escolar, ya que estuvieron codo a codo con alumnos de magíster y doctorado de diversos países.
“Vivimos la experiencia de ser astrónomos por unos días”, cuenta Karen Mondaca, profesora de Historia, Geografía y Ciencias Sociales en la Escuela José Santos Ossa, de La Higuera (Región de Coquimbo). “Yo postulé porque tenía un interés genuino en profundizar mis conocimientos en esta ciencia y comprender mejor cómo se produce el conocimiento científico en este campo.
Me motivaba especialmente conocer de primera fuente la labor de los astrónomos, el uso de instrumentos y tecnologías avanzadas, así como los procesos mediante los cuales se construye la ciencia, un ámbito altamente relevante, pero muchas veces desconocido en la educación escolar”, añade.
Abel de Burgos Sierra, investigador posdoctoral de ESO en Chile, explica que abrir la participación a docentes de la zona tuvo como objetivo “acercar la astronomía y el trabajo que se realiza en los observatorios a las comunidades educativas de las regiones del norte del país.
Para Iniciativa inédita en el Observatorio La Silla, operado por la ESO: ello, se buscó no solo formar a los profesores con una experiencia de primera mano, sino también darles la oportunidad de regresar a sus escuelas con datos científicos tomados por ellos mismos, con los cuales podrán fomentar el interés por la ciencia en sus estudiantes”. La idea, puntualiza el experto, es que la experiencia se traduzca directamente en nuevas herramientas pedagógicas dentro de las aulas. En total, fueron cinco profesoADIDEC ras y tres profesores quienes participaron de la experiencia que comenzó el 2 de febrero y terminó este viernes.
“Creo profundamente que quienes enseñamos en territorios donde existen observatorios astronómicos de alto nivel tenemos también la responsabilidad de conocer, proteger y valorar con más ímpetu nuestros cielos”, comenta Dana Donoso, docente de Historia y Geografía en el Colegio Pedro Pablo Muñoz, de La Higuera.
Y agrega: “La iniciativa incluyó charlas especializadas, sesiones prácticas con instrumentos y tutores expertos, así como proyectos grupales donde aplicamos técnicas de observación y procesamiento de datos para producir resultados científicos”. Otra de las participantes, Camila Herrera, profesora de Biología y Química en el Liceo Pedro Troncoso Machuca, de Vallenar (Región de Atacama), precisa que durante el programa “no solo observamos objetos celestes, fue un trabajo riguroso donde realizamos fotometría y espectrometría. Realizar ciencia con grandes profesionales enriquece sin duda la indagación científica que aplicaré con mis estudiantes. Estoy muy agradecida de esta oportunidad”. Su colega, la profesora de Biología Karla Saso, del mismo establecimiento, afirma que “esto significará acercar el conocimiento a los estudiantes de una manera cercana. Podremos orientar mejor a los alumnos en sus vocaciones relacionadas a la ciencia de manera amigable e incentivar las habilidades científicas para potenciar a futuros profesionales en esta área. De esta forma, fortaleceremos la identidad local y fomentaremos la curiosidad por lo que nos rodea”. Autor: CONSTANZA MENARES. N Los ocho participantes, provenientes de colegios del norte del país, aprendieron junto a tutores locales e internacionales a utilizar telescopios profesionales y a analizar datos astronómicos reales. “No solo observamos objetos celestes, fue un trabajo riguroso donde realizamos fotometría y espectrometría”, destaca una de las docentes. La escuela de verano se llevó a cabo desde el 2 al 13 de febrero. Participaron mayoritariamente estudiantes de doctorado, pero también docentes, quienes comentan que la experiencia les servirá para orientar de mejor forma a los alumnos en sus vocaciones científicas, entre otros beneficios pedagógicos. La escuela de verano se llevó a cabo desde el 2 al 13 de febrero. Participaron mayoritariamente estudiantes de doctorado, pero también docentes, quienes comentan que la experiencia les servirá para orientar de mejor forma a los alumnos en sus vocaciones científicas, entre otros beneficios pedagógicos.