Autor: Por Juan Paulo Iglesias
Elevando la discusión:
Elevando la discusión: Pintores de batallas Eso de "la madre de todas las batallas" lo acuñó Saddam Hussein por allá por 1990, durante la primera guerra del Golfo. De esa logró zafar, aunque algo magullado. En la siguiente, sin embargo, la de 2003, que algunos podrían llamar "la venganza", como si de una secuela se tratara -que en rigor lo fueno tuvo la misma suerte y acabó (literalmente) colgado. La realidad, al final, siempre supera a la ficción.
Pero no se trata aquí de ahondar en la historia de las guerras del Golfo -ahora que ya vamos en la tercera, como algunos han descrito el conflicto entre EE.UU., Israel e Irán-, sino en eso de "la madre de todas las batallas", que por acá se apresta a comenzar, con la tramitación del proyecto de Reconstrucción Nacional del Presidente José Antonio Kast. Una donde las posiciones parten enfrentadas, como en toda batalla.
Y si para Sebastián Edwards "es un plan ambicioso, pero en lo esencial bien orientado", para Daniel Matamala "es un proyecto que favorece a los que más tienen". Cara y contracara de una iniciativa esencial para la actual administración, pero que como dice Max Colodro, enfrenta "un destino incierto". "La polarización y el ideologismo propios de estos debates", apunta, "no permiten estar muy optimistas". A la luz de la historia reciente, que ya acumula seis reformas tributarias -aunque algunos dirán que esta es más que solo tributaria-, "es difícil que pueda dar lugar a consensos transversales", añade.
Y volviendo a Edwards, para él el problema "no es el plan", sino "cómo se ha explicado". Un asunto de estrategia. "En la batalla de cuñas y redes sociales", dice, "la oposición ha logrado instalar su marco". Y "no por superioridad analítica, sino por algo más simple: claridad". Algo no menor, porque, como agrega, "en política, la claridad suele derrotar a la precisión". El gobierno, en cambio, ha "permitido que la conversación derive hacia asuntos secundarios" y no a lo obvio, dice.
Y el eje, según él, "es evidente". "Este es un plan proempleo". Eso es lo que debiera repetirse hasta el cansancio, "no es sofisticado, pero funciona". "¡Es el empleo, estúpido! ", como titula su columna. "El pasado nunca está muerto, ni siquiera es pasado", decía Faulkner. Y algo de eso resuena, según Matamala, en el proyecto emblema del actual gobierno. No que el pasado no sea pasado, sino que está de regreso.
Porque esta reforma, apunta, "es la vuelta en gloria y majestad, sin disfraces ni matices, de la vieja doctrina del chorreo". Y si bien "hay bastante acuerdo entre los economistas en que bajar el impuesto a las empresas puede ayudar al crecimiento", dice, "lo que no puede negarse (. .. ) es que estas medidas apuntan directamente a un grupo: los más adinerados, con la esperanza de que ello ayude indirectamente al resto". Un punto que Hernán Cheyre matiza al apuntar que la mayoría de las 150 mil empresas beneficiadas "son pymes". Avances y retrocesos David Brooks, el reconocido (ahora ex) columnista de The New York Times, escribió un artículo por estos días en la revista The Atlantic, su nueva casa, que tituló "la historia está yendo hacia atrás". Porque, dice, "si en 1999 parecía que el mundo sería dominado por grupos multilaterales como la Unión Europea o la Organización Mundial de Comercio, aquí estamos de vuelta al estilo de las peleas de las grandes potencias del siglo XIX, ahora entre China y Estados Unidos y entre Rusia y la Unión Europea". "Si hasta la estrategia de seguridad nacional de Trump revivió la Doctrina Monroe". Es cierto que la conclusión no es nueva, pero Brooks desliza una causa, la pérdida de los valores del humanismo y, por muy moralizante que les resulte a algunos, puede tener un punto.
Pero volviendo a los retrocesos, el cruce entre Trump y el Papa, como relata Pablo Ortúzar, también tiene "profundos ecos del pasado". Como decía Lord Acton, "el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente". Y eso acabó pasando en los tiempos del Imperio Romano, como recuerda Ortúzar.
Incluso Constantino, "el primer emperador cristiano, acabó creyendo que él era un nuevo Cristo". Al final, dice, "todo el que llega al poder es tentado". Por eso, "al enfrentar la desmesura de Trump, quien este año acuñará incluso monedas con su rostro, León XIV sigue los pasos de figuras tan grandes como Hilario de Poitiers, Atanasio de Alejandría (o) Ambrosio de Milán", quien, recuerda, incluso excomulgó al emperador Teodosio. Resabios de la historia.
Excomulgado o no, "la guinda de la torta" del mal momento que atraviesa Trump, según Paula Escobar, "han sido los insultos al Papa León, el primer Papa norteamericano". "Cruzó", según ella, "una línea roja que ha hecho reaccionar a muchos que antes se plegaron -o callaronfrente al trumpismo, incluida su exaliada Giorgia Meloni, a quien hoy Trump detesta". Y si bien esta caída de apoyo, afirma, es incipiente, ofrece algunas lecciones preliminares.
Se debe tanto a errores -y horrorespropios, dice, como al pragmatismo y la capacidad para unir de líderes de la derecha tradicional y del centrismo progresista, como el futuro primer ministro húngaro Peter Magyar, que acabó con 16 años de Orbán, y el jefe del gobierno canadiense Mark Carney.
Cambios de tendencias mundiales o no, lo cierto es que la clave de un buen político, como decía Churchill, es el "ser capaz de predecir lo que va a pasar mañana, el mes próximo y el año que viene, y explicar después por qué no ha ocurrido". Y si eso es verdad, al menos la última parte ha faltado en estos tiempos, no sólo en el caso de Trump, sino también por acá, según Óscar ContarNEWSLETTER DE OPINIÓN Suscríbase al newsletter de Opinión, Elevando la discusión, los debates que marcaron la semana, para conocer los temas que fijaron agenda y las columnas de la semana. latercera. com do, porque "la inconsistencia entre lo anunciado y lo efectivamente realizado" del gobierno anterior parece haber reaparecido en este.
Surgen en el oficialismo, apunta, "síntomas de una infección similar". Es (otra vez) la guitarra que desafina. 3 Dilemas opositores Pero más allá de los retrocesos o avances que experimenta el mundo por estos días, sin claridad con lo que pasará en Medio Oriente -y parece que menos claridad aún sobre lo que sucederá en las vecinas elecciones peruanas o en el futuro de Venezuela a poco más de 100 días de la captura de Nicolás Maduro-, por acá todo parece resumirse en esa "madre de todas las batallas". Dicen que a medida que se desarrollan los países, la política concentra menos atención. Sea así o no, lo cierto que por acá todo parece girar en torno a ella. Y si bien algunos dirán que eso siempre sucede en los primeros meses de un nuevo gobierno, lo cierto es que el asunto se prolonga por bastante más tiempo.
Y se olvida, como dice Juan Luis Ossa, que la política "no es tanto un fin como un medio". Y mientras en el oficialismo los esfuerzos apuntan a sumar los votos para aprobar su proyecto en la oposición, como apunta Cristóbal Osorio, son "las posiciones extremas" las que generan "rédito" y "el diálogo sobrevive apenas como una excentricidad romántica". Esa vieja "retórica del consenso", dice, "ha mutado". Estamos en los tiempos de "la Izquierda Nueva Generación" (como si del Cartel de Jalisco se tratara), "hija de la sociedad de consumo y del exitismo". "Una izquierda que ha cambiado la vocación prospectiva de la política por el impacto inmediato", agrega. Son los tiempos de la recompensa instantánea. Nada de autocrítica sobre una derrota histórica, "el dogma prima sobre la gestión". Quizá es un problema de identidad, como apunta Claudio Alvarado, o de falta de propuestas.
Él lo dice recordando a Óscar Landerretche y su afirmación de que "la estrategia que uno ve (en ese sector) es 'quiero ser oposición', pero no tengo nada que ofrecerle al país". Prima la emoción sobre la reflexión.
Ya no se trata, apunta Alvarado, "de evidencia, racionalidad o argumentos, sino de un sentimiento". Uno que se cruza con esa idea planteada por Max Colodro y Pepe Auth de que "hay una izquierda que no acepta que gobiernen otros". Sea así o no, lo cierto, como dice Javier Vega, es que "los países no progresan cuando un sector grita y logra imponerse sobre el otro", sino cuando pese a "sus diferencias son capaces de construir un horizonte común". Autor: Por Juan Paulo Iglesias. Los debates que marcaron la semana