Autor: Constanza León
"El que está muy jodido en la vida debería tener derecho a la eutanasia"
"El que está muy jodido en la vida debería tener derecho a la eutanasia" Estoy muy emocionado. Muy contento porque uno entra a ser un servidor del país. Entra a la historia, al cuento en grande", respondía Jaime Vadell Amión en la llamada que le comunicaba que recibiría el Premio Nacional de Artes de la Representación y Audiovisuales 2025.
Se lo dio "el jurado más rápido del planeta Tierra", como dijo Silvio Caiozzi, porque no hubo duda alguna sobre su elección. "Te pone un timbre", dice ahora tomando un café en Zoco Santiago, en Lo Barnechea. Nacido en Valparaíso en 1935, Vadell ha brillado como prolífico actor, director, dramaturgo y gestor teatral, en 60 años de trayectoria. Hace algunos días -a sus 90 añossubió al escenario de los Premios Caleuche para entregar el galardón a la trayectoria y fue ovacionado por la audiencia. -Tus colegas estaban contentos, imagino. -Pocos, sí. Los que encuentro por casualidad me felicitan todavía. -Siempre ha sido medio competitivo este ambiente, ¿no? -Sí, un poco. No es Hollywood tampoco, si lo que se pelea no es tan importante.
Ni la plata, ni el honor, ni la popularidad son tan importantes. -Te pasó hace un par de años que comentaste que algunos te parecían muy "llorones" y que "siempre están pidiendo que los mantenga el Estado". Te llegaron reclamos del gremio. -Me arrepiento de haber dicho eso, porque no quería ofender a nadie. Yo lo que quería decir es que los colegas tienen que ponerse las pilas, porque el teatro no puede trabajar dos días a la semana. Hay temporadas que duran un mes, o 15 días. ¡Algo está mal! Si hay algún incentivo, magnífico; pero los incentivos del Estado llaman a la pereza. Y eso es peligroso. Podría haber algún incentivo por entrada vendida. Sin hacer trampa, claro. Que se subvencione a las obras que les vaya bien. -Pero tú también dependiste de platas públicas. Seguramente postulaste y las ganaste muchas veces. -En toda mi carrera me gané un Fondart. Tuve que pagarle a un especialista en esa época para que me postulara. El resto, yo solito. Se me fueron varias platas de "La madrastra" y otras teleseries ahí. -¿ Y qué piensas del nuevo gobierno? José Antonio Kast no se ha pronunciado sobre Cultura. Y Boric quería llegar al 1% del presupuesto nacional para Cultura y estamos cerca del 0,5%. -En Chile, nadie se pronuncia sobre la cultura. Están como Hermann Göring, el segundo de Hitler, que decía: "Si oigo la palabra cultura, le quito el seguro a mi pistola". Es que es difícil, el problema es que las urgencias nacionales son otras. La gente no tiene casa, no tiene agua, no tiene colegio.
Entiendo que no estén preocupados del teatro. "Se mira en menos la suerte" Hasta enero pasado, Jaime Vadell estuvo presentando durante casi un año "Aquí me bajo yo", la obra en la que comparte con Rodrigo y Milena Bastidas -dirigida y escrita por Elena Muñoz-, que ofrece una mirada íntima y conmovedora sobre los lazos familiares y el paso del tiempo. Terminaron en el Teatro Zoco a tablero vuelto.
El público emocionado lo aplaudía como un abuelo malhumorado, terco y medio arbitrario. "Pero querendón", dice riéndose. -Tu personaje plantea si no sería más justo que la vida de todos se acabe a los 80 años. Parejito, todos advertidos, Autor: Constanza León.
A sus 90 años, repasa la obra con la que cumplió casi un año en cartelera, de sus éxitos después de los 80, de la muerte de su mujer, de los reconocimientos y de la suerte que, asegura, lo ha acompañado toda su existencia. Premio Nacional de Artes, Jaime Vadell: Lo que se pelea no es tan importante. Ni la plata, ni el honor, ni la popularidad, son tan importantes". Si hay algún incentivo, magnífico; pero los incentivos del Estado llaman a la pereza. Y eso es peligroso. " "El que está muy jodido en la vida debería tener derecho a la eutanasia" nadie sufre. Pero imagínate tú, que has tenido tres tremendos éxitos después de los 80 años. -Así es. En los últimos 10 años he recibido tres grandes regalos: "Viejos de mierda", que fue un éxito gigantesco durante cuatro años. Que se paró por la pandemia, jera tremendo! Y porque murió Tomás Vidiella. Mira qué estupidez de Tomás morirse.
Después "No me deje hablando solo" (dirigida y escrita por Bastidas) y "Aquí me bajo yo". -Habla del derecho a morirse. ¿Cuál es tu postura frente a la eutanasia? -Yo era partidario furibundo de la eutanasia; pero cuando uno se va acercando a la muerte, empieza a dudar. Porque la vida es un regalo. Pero si uno está mal, debería haber derecho total para morir. Sin pega o sin casa, sin salud, sin condiciones de vida. -Tu vida es totalmente fuera de la "normalidad" a tu edad. -Totalmente. Yo aquí tomando café y comiendo galletas. Tienes razón, yo vivo una vida extraordinaria y es una suerte. -¿ A qué se lo atribuyes? -A la suerte. No hay otra explicación. Se mira en menos la suerte, pero la suerte juega un papel muy importante. -Lo tuyo ha sido suerte y talento, probablemente. Estar en el momento correcto, en el lugar correcto. -Claro, eso es suerte. El talento no viene del aire, también es suerte.
Estar parado encima de la tierra ya es una suerte. -¿ La eutanasia es un tema urgente a debatir? Se suspendió el debate en el Congreso y el exministro Jaime Mañalich escribió en La Tercera que, así como está planteado el proyecto, era como "despenalizar el asesinato". -Es un tema a discutir ¡ y a resolver! El aborto otra vez está poniéndose en duda. Lo mismo con la eutanasia, le tienen terror porque puede prestarse para crímenes. Creen que todos se van a dedicar a matar a la abuelita, como si fuera a subir la venta de arsénico. Hay gente muy mal, enferma, solos. Tienen el derecho de mandarse para el otro lado. La cuestión es bien práctica, no es metafísica. El que está muy jodido en la vida, que está cargando con su vetustez, debería tener ese derecho. -Con la vejez, el cuerpo se hace difícil de llevar. ¿ Lo sientes tú? -Por supuesto. Siento el paso de cada año. No tengo la misma energía de siempre. Ni la que tenía a los 85 y, ni de lejos la que tenía a los 80. No da lo mismo la edad que tenemos los viejos. Cada año pesa. Una mujer entretenida Jaime tiene dos hijos, cuatro nietos y un bisnieto que nació en diciembre. "Sabes que me conmovió. Porque los nietos no me conmovieron tanto (risas). ¡ Pero un bisnieto! ", dice y sonríe al recordarlo. "Tengo una buena relación con mis hijos. Con altibajos, pero buena. .. He tenido pérdidas también y muy dolorosas", advierte.
El año pasado murió, a los 85 años, Susana Bomchill, actriz y diseñadora, su mujer durante más de 50 años. "¿Cómo pudimos estar tanto tiempo juntos? Hay que estar con una mujer entretenida; que es lo más difícil de encontrar.
Eso de buscar una mujer bonita, comprensiva, inteligente, no, no, no ¡ una majadería! Eso dura lo que dura un gusano en el pico del pavo". -Tú me contabas, hace años, que para ti era clave la rutina. Con ella, eran mucho de leer, ir al cine, salir a comer. .. -¡ Me encanta la rutina! Sin rutina no puedes hacer nada. Si cambias permanentemente, de intereses y de horizontes, estás perdido. Que no se enojen, pero son pocas las mujeres con sentido del humor.
Tienden a la trascendencia, lo que me parece muy interesante y respetable: la paternidad, la educación. .. ¡ pero no se puede ser trascendental todo el tiempo! -Dices que no te imaginabas pasar toda la vida con ella, pero tampoco sin ella, imagino. -Claro que no. Las veces en que estuvimos separados siempre fue por tiempos muy breves. Yo siempre la echaba de menos. Es un sentimiento raro el echar de menos, porque no lo puedes resolver, es inmanejable. Mi mujer era muy equilibrada en su apreciación emotiva. Yo admiraba su creatividad, su visión original de las cosas, de las relaciones personales, de las formas, los colores. De lo importante y de lo que es secundario -¿ Te reconocía el último tiempo? -A alguna gente le costaba reconocer, pero a mí me reconoció hasta el último día. No estaba enferma, en realidad. Su cabeza estaba bien débil. Estaba sentada, fijaba la vista, le costaba mucho hablar. Le gustaba que yo llegara, me hacía fiesta. -¿ Cambió mucho la vida ahora? -Mucho. Cambiaron mis horarios, mi preocupación por las cosas: todo es una despreocupación. Esos tiempos supuestamente perdidos estoy en mi casa. Me he hecho una rutina de monje cartujo. Salgo para cosas importantes, pero vuelvo. Tampoco escribo, se me olvidó escribir. El almuerzo da lo mismo, me preparo cosas cuando me dan ganas.
Tengo una persona que me ayuda en la casa, pero tremendo vacío se siente sin mi mujer. -¿ Cómo procesas tu tristeza? -Es que no es un sentimiento permanente, porque si lo fuera sería imposible vivirlo porque es muy fuerte. Es una pena que te tira para adentro. Te noquea. Yo dejo que pase no más, como una especie de ataque de estornudo. Nunca he ido ni a un psicólogo ni a un psiquiatra.
Es que yo soy de una generación en que los psicólogos no eran tan bien vistos. -Y bien que supiste hacer tremenda carrera en televisión y cine también. .. -Me fue muy bien, pero ¡ trabajaba como un animal! La televisión me exigía estar a las 8.30 en el canal y las esperas son muy pesadas. Ahí se hizo famosa mi frase de "No reclames, porque te pagan por esperar". Finalmente, te pudre. En medio de esa chimuchina no podía ni leer, así que me dedicaba a la chimuchina no más. Piensa y agrega: "Es que yo soy malo para despertarme por las mañanas. Me reconozco un hombre flojo. Mira, yo me metí en el teatro de flojera, esa es la verdad. Porque en ese tiempo, en el teatro se empezaba a ensayar a las 3 de la tarde. Y función a las 7. Era bueno para trasnochar, pero me levantaba a la una de la tarde. Salíamos mucho con amigotes. Esa vida me acomodaba". -¿ Y cuáles dirías que son tus principales habilidades? Siempre se ha dicho que eres un tipo muy astuto. -La paciencia. No para las teleseries, pero sí en general. A lo mejor fui astuto, no me acuerdo. Soy otra persona. -¿ Y se puede llamar a la suerte? -Hay gente que tiene suerte al nacer, si naces en una familia de grandes músicos, o de grandes artistas. Aunque no siempre es bueno, porque aplastan a las generaciones que vienen. Pero hay que trabajar la suerte. Yo, al final, me equivoqué medio a medio. Debí haber estudiado medicina y trabajaba mucho menos (carcajadas). Tampoco estudié casi nada; estuve 7 meses en mi carrera. Soy más bien autodidacta. Con la soberbia que tenía, encontraba que el teatro experimental de la U. de Chile era muy malo. Sí aprendí mucho con mi primera compañía en la U. de Concepción, donde estuve cinco años. Por suerte partí para allá. -¿ Has sido arrojado? -Sí, hice bastantes cosas consideradas rupturistas en su momento. De eso me arrepiento, quizás debí haber sido más rutinario. Tampoco soy gran aventurero. Yo diría que soy un pequeño burgués. No arriesgo tanto nunca. Pero no soy avaro. A veces me bajan golpes de avaricia y yo mismo los combato. -¿ Religioso? -No. No creo en nada. Creo que la materia manda.
Se te va la sangre, la carne, los huesos y no queda nada. -Pero mejor creer en otras vidas. .. -Lo fome sería volver y volver. ¡ En calidad de qué! (risas) Y encontrarse con todos de nuevo, ¡no! -¿ Tienes ganas de jubilar y descansar un rato? -Nooo, si me sale un trabajo, encantado. Tuve un malestar el año pasado y me pusieron un marcapaso. Es fantástico. Tomo tres remedios diarios, no es tanto. Además, no salgo cansado de las funciones, más bien sobregirado. Por eso, los actores en general se van a tomar un trago después de la función. Yo lo hice muchos años. Ahora no puedo ni tomar. Tengo una oferta de una película, muy graciosa. Ojalá salgan más cosas. Si cuando tengo funciones trabajo tres horas a la semana, ¿¿ qué más voy a flojear ?! -Chuta, como Nicanor Parra, hasta los 103 trabajando. -Sí. Él era un tipo genial, muy enojón, tremendo (. .. ) He trabajado con dos genios en mi vida: con Nicanor y con Raúl Ruiz. Ellos tienen una luz que los hace distintos al resto, y lo saben. Tienen derecho a pedirte cualquier cosa. Ellos mandan y uno obedece. Pero te ganan. Suerte la mía. Lo que se pelea no es tan importante. Ni la plata, ni el honor, ni la popularidad, son tan importantes". Si hay algún incentivo, magnífico; pero los incentivos del Estado llaman a la pereza. Y eso es peligroso. " Autor: Constanza León.