Autor: ADOLFO CANALES GUENTELICÁN, CONTADOR AUDITOR Y DOCENTE
Columnas de Opinión: Clonación de datos
Columnas de Opinión: Clonación de datos No es la primera vez que hablamos de fraudes cibernéticos, que incluso me han permitido participar en programas de prevención en radios de otras regiones. Pero hoy comparto una experiencia propia, que graba a fuego el aprendizaje. Trasladémonos a Valparaíso, al popular sector el Almendral, por calle Yungay. Un sector de comercio antiguo.
El comercio ambulante es desbordante, lo que para un turista magallánico no deja de ser atractivo, por lo gritos de verduleros(as) ofreciendo sus productos con gritos como "¡ Nos volvimos locos con el precio de la papaya, Nos volvimos locos!". Pero mezclado con los comerciantes se percibe lumpen. No se compró nada en el camino, no era indicado detenerse y menos sacar un celular. El objetivo era llegar al banco antes de las 14:00 horas y realizar un trámite, que dicho sea de paso, costó que lo hicieran, y me enemisté con un guardia. Debo reconocer que me dio nostalgia recordar la eficiente y amabilidad de las sucursales bancarias de nuestra región. Pero alerta, pagué el estacionamiento con la tarjeta de crédito, como lo hice en otros lugares y habitualmente en mi tierra. Siendo las 18:00 horas, tomando once, conteste malhumorado una llamada de una línea 600, pero fue una llamada de las buenas dentro de lo malo. Del banco, me preguntaba una máquina, si había comprado desde las 14.00 horas varios seguros automotrices. Corte la llamada, revise mis datos bancarios, y efectivamente, desde las 13:47 horas aparecieron 10 pagos con la tarjeta realizados en el mismo portal.
Si no hubiese contestado el llamado, mi cupo lo hacían "pebre". Primer paso: telefónicamente con el banco, bloquear todos los productos bancarios, amparándome en la ley de fraudes, que exige la denuncia en la policía de investigaciones. Después, las reflexiones: ¿ sería el cobrador de estacionamiento? o ¿ fue por el sofisticado uso de captura de datos por ondas de radio (RFID)? Ud. se preguntará que injundia es eso. Simplemente es el sistema de los terminales de cobro, cuando sacan la información de los chips de nuestras tarjetas de crédito, en el supermercado, farmacia, o de tarjetas para pagar en el microbús. Los delincuentes usan lectores para capturar los datos de la tarjeta, siendo lo valioso su número. Pero los expertos dicen que, el contacto tendría que ser muy cercano, y que el CVV, (número de verificación) no es extraíble. Pero, ¿y si han mejorado, como cuando copiaban los datos de las cintas magnéticas en los cajeros? Moralejas de la derrota.
No llevar tarjetas de crédito en lugares populosos (nosotros no lo sabíamos); usar tarjetas de débito con recursos justos para las diligencias; contestar a las líneas 600; y no muestre los números de su tarjeta cuando pague. Y si puede comprar una billetera o sobres para tarjetas, que bloquean la lectura RFID, hágalo. Y por supuesto, si va a algún banco de Punta Arenas, salude de buena gana a los guardias y los funcionarios. Los puede extrañar cuando salga de la región. Autor: ADOLFO CANALES GUENTELICÁN, CONTADOR AUDITOR Y DOCENTE. La columna de. ..