Autor: Gonzalo Cowley P.
Columnas de Opinión: Convergencia y liderazgo 4.0
Columnas de Opinión: Convergencia y liderazgo 4.0 a relación entre producción de conocimiento y aplicaciones prácticas para el territorio y sectores L enfrenta hoy una asimetría de tiempos y propósitos.
Mientras la ciencia opera bajo una temporalidad de largo aliento fundada en la validación rigurosa de hipótesis y la formación de capital humano -, la innovación responde a la urgencia del mercado a través de productos mínimos viables e iteraciones ágiles. Esta disparidad ha creado un vacío que impide que el avance tecnológico se traduzca, con la velocidad necesaria, en bienestar tangible. El reto actual, entonces, no es solo producir ciencia de excelencia, sino resolver ese vacío: ese espacio donde las investigaciones quedan archivadas por falta de mecanismos de transferencia o inversión. Según el Índice Global de Innovación, existe una brecha persistente entre los insumos de innovación (investigación y capital humano) y los resultados tangibles en la economía real. En muchas de estas, la eficiencia para convertir el conocimien to en soluciones sociales sigue siendo el principal cuello de botella. La revolución digital, en ese plano, ha acortado los márgenes de espera. Los problemas de gestión pública y las demandas ciudadanas exigen respuestas con sentido de urgencia. En este escenario, la conexión entre ciencia, innovación e inversión no es una opción estética, sino una necesidad estructural.
El Foro Económico Mundial ha subrayado que la competitividad de las naciones ya no depende exclusivamente de su capacidad industrial, sino de la agilidad de sus ecosistemas para integrar el conocimien to científico en la resolución de desafíos territoriales específicos, como la transición energética, la digitalización o la convivencia urbana.
Entonces, para que la tecnología tenga un impacto real, el ecosistema debe priorizar la inversión en infraestructura mediante gobernanzas que alineen los tiempos de la academia con las necesidades del gestor público y la agilidad del innovador. Ello facilita el cierre de brechas que limitan nuestro desarrollo. Si la ciencia mira el territorio, y el territorio aprende a financiar su propia inteligencia, es decir, pone los huevos en las canastas correctas, la innovación puede hacer la magia. Mucho dependerá de las cualidades de los liderazgos en la comprensión de fenómenos complejos que están en curso. Para todo lo demás está la inteligencia artificial. Autor: Gonzalo Cowley P..