Autor: Rosa Ibáñez Muñoz, académico U. Finis Terrae
Cartas: No solo algunos colegios
Cartas: No solo algunos colegios · Los hechos de violencia en recintos educacionales, que han terminado con agresiones con arma blanca en distintos puntos del país, no constituyen un caso aislado. Son la gota que rebalsa el vaso de una crisis que llevamos años negando, administrando con parches, pero sin enfrentar de raíz.
Como sociedad, nos hemos acostumbrado a mirar los colegios como si fueran islas: allí ocurren balaceras, amenazas y situaciones vinculadas al narcotráfico en sectores vulnerables; allí también llegan niños y niñas con una profunda carga de vacío emocional en sectores medios y altos. Sin embargo, la escuela no es la causa de esta violencia, sino el espejo más nítido de lo que estamos construyendo.
Más allá de las medidas que se proponen -como la nueva ley de "escuelas seguras" impulsada por el Gobiernopersiste una pregunta incómoda: ¿ esto sigue siendo un problema educativo o es un problema que se origina fuera del colegio? El establecimiento puede contener, pero no puede sustituir la estabilidad que debiera garantizar el Estado. Llevamos años hablando de convivencia escolar y de programas de habilidades socioemocionales, aplicando herramientas superficiales sobre una estructura social profundamente agrietada. Pero la crisis no es solo de recursos. Es también cultural. Hemos naturalizado el horror. La falta de empatía y el exitismo se han convertido en un caldo de cultivo perfecto para que un conflicto derive en tragedia. Si no reaccionamos con profundidad, vamos camino a lamentar escenas que hoy creemos lejanas. La solución no pasa por poner torniquetes, sino por transformar la cultura. Porque si no reaccionamos ahora, lo que vendrá no será solo un inspector asesinado, sino una generación entera que ya no sabrá cómo relacionarse sin violencia. Autor: Rosa Ibáñez Muñoz, académico U. Finis Terrae.