"Para seguir viviendo
"Para seguir viviendo Por Rafael Montes Comenzamos a conversar, a en la vida, lo lógico sería devolponernos al día, y fue entonces verle la mano a la vida. cuando Ramsés me dijo, casi A partir de ese momento, la con naturalidad: conversación cambió de tono. -Vamos a tomarnos una taza Comenzamos a reflexionar sode café al Croata. bre qué podíamos hacer, sobre Allí, entre cafés y recuerdos, el sentido de retribuir y sobre empezamos a hablar de cómo la prolongación de la vida del nos había tratado la vida con el ser humano. Hablamos tampaso del tiempo.
En medio de bien de lo inalcanzable que esa conversación, sentí la neceresultaba la jubilación para sidad de decirle: muchos, que en demasiados -Estimado Ramsés, yo soy un casos apenas alcanzaba para hombre agradecido de la vida. comprar un par de remedios.
Tuve la suerte de crecer junto a Después de tanto conversar, mis padres y también la fortuna tomamos una decisión que de que me brindaran un respalmarcaría nuestras vidas: luchar do económico para ir a la unipor un centro oncológico. Fue versidad y poder defenderme en la vida.
Ramsés Aguirre quien lo planteó con claridad, basando su Ramsés me miró y responreflexión en que, si bien en ese dió con una sencillez que aun entonces -hace ya 20 añosrecuerdo: las principales enfermedades -Rafael, a mí me pasó lo miseran las cardiovasculares, en el mo, y si a los dos nos fue bien futuro lo sería el cáncer. GOBIERNO REGIONAL DE TARA Ambos resolvimos llevar esta idea a nuestros respectivos espacios. Ramsés la presentó al directorio del Colegio Médico de Iquique y yo la expuse al directorio de la Cámara de Comercio de Iquique. A los dos nos fue bien y fue en ese momento cuando esta lucha comenzó, ya no como una idea, sino como un compromiso real. Sin embargo, los inicios no fueron fáciles. La recepción que esperábamos no se dio, ni siquiera al interior de nuestras propias autoridades. Fue entonces cuando nos reunimos con el directorio recién formado de la Corporación Oncológica del Norte. Desde ese punto, las cosas comenzaron a mejorar de manera notable. Empezaron a respetarnos, las personas se fueron interiorizando en el tema y comenzamos a visitar autoridades. Nos comunicamos con Santiago para evaluar la posibilidad de concretar el centro oncológico, pero la respuesta fue categórica: No. Según lo establecido, el centro oncológico correspondía a Concepción por el sur, Santiago por el centro y Antofagasta por el norte. Esa fue la respuesta definitiva. Aquello nos obligó a reaccionar, porque una vez más quedaba en evidencia el permanente abuso del centralismo en nuestro país. Decidimos organizarnos y darle identidad a nuestra causa. Creamos como color de defensa el verde de la esperanza y establecimos un eslogan que decía: "Para seguir viviendo". Con esos símbolos comenzamos a trabajar.
Instalamos banderas verdes, elaboramos Frente a eso, tomamos una dípticos con el eslogan y nos decisión extrema y profundareunimos con todas las automente dolorosa: iniciar una ridades de la ciudad, además huelga de hambre, a la que se de medios de prensa escrita, televisión y radios locales. Poco sumaron Betty Terrazas, Alicia Naranjo, María Cazanga y Roa poco, nuestra voz empezó a berto Castañeda. tener mayor peso. A mitad del camino, por acuerdo del directorio, decidimos incorporar a representantes sociales de la ciudad: algunos gremios, juntas de vecinos y orHoy, María Cazanga y Roberto Castañeda ya han fallecido. Aquella huelga de hambre logró lo que años de gestiones no habían conseguido: que las auganizaciones comunitarias. Comenzamos a recorrer las calles, a embanderarlas y a conocer en terreno la tremenda tristeza que se escondía en muchos hogares. Personas sin recursos toridades de Santiago vinieran a Iquique. Después de tres años de negativas, el llamado se concretó a los siete días de iniciada la huelga. Desde ahí, las etapas comenzaron a avanzar. Antofagasta, que para viajar a Santiago o Antoinicialmente también se oponía fagasta, obligadas a esperar a que contáramos con radioque sus familiares murieran en terapia en nuestra región, con casa. Esas realidades, tan duel tiempo empezó a llamarnos ras, nos daban aún más fuerza para pedir apoyo, ya que estapara seguir luchando. ban saturados.
A partir de ese Se cruzaron muchas etapas. momento, el camino comenzó Una de las que más recuerdo a despejarse. fue cuando vinieron desde Santiago y nos dijeron: Estábamos avanzando con mayor seguridad cuando recibimos -¿ Cómo ustedes van a crear un golpe devastador: a nuestro un centro oncológico si no tiemédico y amigo de todos se le nen el número de enfermos había detectado un cáncer al que se necesita para iniciarlo páncreas. Fue un impacto proen Iquique? Me tocó responder: -Pero si nuestro centro oncofundo para todo el equipo que llevaba años luchando unido. Recuerdo con claridad cuando lógico también va a atender a Ramsés me dijo: Arica; si los suman, el número sí da. -Rafael, quiero conversar contigo. Tampoco fue posible. Con el Ya enfermo, me señaló: tiempo, el pensamiento de -Aprovecha la experiencia de quienes estábamos en esta luAntofagasta. Cuando se hizo el centro oncológico allá, se cha se fue endureciendo, porque avanzábamos demasiado construyó con un solo búnker, lento.
Hasta que llegó un moy cuando ese búnker entra en mento crítico: el estudio premantención o se echa a perder, inversional no fue favorable. se paraliza todo Antofagasta.. Éramos compañeros de curso con Ramses Aguirre Montoya en el Liceo de Hombres de Iquique. Como suele ocurrir en la vida, una vez finalizados nuestros estudios de humanidades, cada uno tomó su propio rumbo universitario. Los años pasaron y, nuevamente por esas vueltas del destino, un día nos reencontramos en la Plaza Prat: él ya convertido en médico y yo en ingeniero. Entrevista "Para seguir viviendo Gracias a esas palabras y a esa visión, el Centro Oncológico de Iquique contará con dos búnkeres, lo que permitirá que siempre pueda seguir atendiendo a los enfermos.
En este camino contamos con el apoyo de muchos médicos, entre ellos Plinio Fernández, Teresa Barlaro, Juan Carlos Liendo y los oncólogos venezolanos Juan Carlos Mariño y Marilín Martínez, entre otros, quienes aportaron generosamente su conocimiento y compromiso. Recuerdo también cuando, con las cosas ya mejor encaminadas, fuimos a conversar con quien era intendenta en ese entonces, Antonella Sciaraffia. Ella nos mostró el terreno donde hoy se construye el centro, un momento que sentimos como un verdadero hito. Desde ahí en adelante, las Servicio de ONCOLOGIA. disponibles. Además, veníamos saliendo de los momentos más complejos de la pandemia, lo que hacía muy difícil sostener cálculos estables debido a la variabilidad de los precios. Fue entonces cuando el gobierno dictó una medida de emergencia a nivel nacional para destrabar estas situaciones. En ese contexto se presento la empresa Moller & cosas comenzaron a normalizarse. Ya contábamos con el apoyo transversal de la comunidad de Iquique. El panorama se veía más claro y comenzamos a presionar para que finalmente se contratara a la empresa que iniciaría la construcción del centro oncológico. No fue sencillo.
Se perdieron dos o tres licitaciones porque los valores ofertados superaban ampliamente los montos Pérez-Cotapos, con un precio mayor al que ofrecía Salud, y gracias a la ministra de Salud y a algunos parlamentarios se logró finalmente salvar esta etapa crítica. Son muchas las historias acumuladas en estos 21 años de lucha, tantas que seguramente algún día permitirán escribir un libro que recoja todas las variables, dificultades y aprendizajes vividos en este largo camino. Hoy, el Centro Oncológico Doctor Ramsés Aguirre Montoya está llegando a su etapa final. En marzo próximo, el edificio terminado será entregado a Salud Iquique. Posteriormente, se deberá definir la fecha en que comenzarán a recibirse los enfermos de nuestra región, de Arica y, por qué no, también pacientes de Bolivia que hoy deben viajar hasta Santiago. Paralelamente, ya hemos iniciado una nueva lucha: la Casa de Acogida. Esta permitirá recibir en Iquique a enfermos provenientes del altiplano, la precordillera o de sectores vulnerables, que no cuentan con los recursos para sostenerse mientras inician su tratamiento. Gracias a la enorme cantidad de personas que participaron y creyeron en esta causa, cada una de estas tareas se fue haciendo más llevadera. Y así, paso a paso, esta historia colectiva fue tomando forma, siempre guiada por la convicción de que luchar por la vida vale cada esfuerzo..