Autor: Rodrigo Contreras Vergara. Fotografías Luis Casanova Valdés
"El Niño" tiene la palabra
"El Niño" tiene la palabra C omenzó la temporada del barrido de hojas. Mi vecina dice que barrer las hojas le resulta terapéutico. A mí el asunto me cansa. Me hago el tonto durante varios días, autoconvenciéndome de que barrer muy seguido es perder el tiempo. Hasta que las hojas se acumulan y no me queda más remedio que sacar la escoba. Se suma limpiar las canaletas y revisar el techo ante posibles goteras. Además de las mañanas frías y las tardes más cortas. Aunque más allá de estas cuestiones prácticas e irrenunciables, que pueden gustar más o menos, el otoño tiene su encanto. Pero la poesía se la dejo a los poetas. Veamos el asunto práctico. Y nadie mejor para hablarnos de frío, lluvia y El Niño que Patricio González Colville, el experto agroclimatólogo del Citra de la Universidad de Talca. Porque si bien estamos partiendo con el otoño, la mirada está puesta en el siempre mañoso invierno, más aún cuando ronda la presencia de "El Niño". Primero, las aparentes buenas noticias. Patricio González cuenta que a la fecha en Talca han precipitado 73,8 milímetros. Lo normal son 18.0 milímetros. El superávit alcanza entonces a 55,8 milímetros, equivalentes a un 310%. Cifras que se repiten en general desde Valparaíso a Punta Arenas con superávit de lluvias. No, no, no celebre.
A continuación el agroclimatólogo pone paños fríos. "Sin embargo, esto no quiere decir que sea un anticipo que en el otoño o invierno la pluviometría supere los valores normales para cada estación". Explica que hay que analizar las tendencias respecto al evento cálido de "El Niño", el que se estima debiera desarrollarse durante este año.
Ponga atención. "Actualmente el océano Pacífico ecuatorial central está en una fase neutra: sin la presencia de 'El Niño' o 'La Niña'. La incertidumbre deriva en dos proyecciones: la primera dice relación con la fecha en que los modelos estiman su aparición; puede ser durante julio-agosto (invierno) y durante octubre-noviembre (primavera)". Dependiendo de la estación del año, estima el experto, serán los impactos que tendría El Niño en la zona central agrícola de Chile.
Y lo segundo, acota, dice relación con su intensidad. "Algunos modelos lo estiman como 'fuerte' o 'extraordinario' (super 'El Niño'). Su categorización dice relación con el alta de las temperaturas superficiales del mar: por ejemplo, en 2015 los valores registraron 29.9 º C ('El Niño' extraordinario). En cambio, en 2024 llegó a 28.6 C ('El Niño' fuerte)". Es decir, valora González, "se debe seguir monitoreando su evolución.
Actualmente los modelos estiman entre un 70 a 80% las probabilidades de su aparición durante el segundo semestre". ¿Cómo se viene el invierno entonces? Patricio González estima que dicha pregunta "se tendrá que proyectar en la medida que el evento cálido 'El Niño' siga indicando, con más certezas, en qué mes surgirá". Cambio climático y ciudades Todo esto el investigador del Citra lo contextualiza como parte del cambio climático, ya que este fenómeno, al margen de la presencia de "El Niño", "desde el 2007 ha estado generando tendencias negativas anuales en la pluviometría y nivometría en la región del Maule.
Se agrega a lo anterior que las lluvias, tal como las que ocurrieron en marzo del presente año, son intensas en corto plazo y esa condición extrema genera inundaciones en las ciudades". Aquí el análisis apunta al impacto del clima, tomando en cuenta las variables mencionadas, en la infraestructura de la ciudad. Y no, sostiene González, porque "la pavimentación haya generado pocos espacios para el drene natural de las aguas lluvias, sino porque carecen de colectores de aguas lluvias Autor: Rodrigo Contreras Vergara. Fotografías Luis Casanova Valdés. Las lluvias de marzo que le dieron la bienvenida al otoño no aseguran un invierno lluvioso. Todo depende, explica el agroclimatólogo Patricio González, de cuándo se presente "El Niño" y de su intensidad.
Otro asunto, más importante aún, es reconocer que las ciudades no están preparadas para un incremento de las precipitaciones Cuando el otoño recién está partiendo, aún está por verse qué tan lluvioso será el invierno 2026. "El Niño" tiene la palabra con suficiente capacidad para absorber 30 o 50 litros por metro cuadrado en pocas horas". Situación que se repite con los pasos bajo nivel, cuya capacidad de evacuar aguas lluvias -que les llegan lateralmente desde las calleses casi nula.
Otro detalle, acota, es que la expansión de las ciudades no incorporó colectores de aguas lluvias, solo alcantarillado, que no es lo mismo. "Muchas veces estos sistemas se rebozan de agua y se devuelven al interior de las viviendas". A lo que se suman "canales de regadío que se saturan y afectan poblaciones construidas cercanas a ellos, sin ningún resguardo para evitar inundaciones". En consecuencia, advierte, "son las ciudades las que crean las emergencias de inundaciones y las afectaciones a la población, no el clima. Sin duda que dotar a todas las ciudades de eficientes colectores de aguas lluvias es un costo económico muy alto.
En definitiva, evitar, reducir o controlar las inundaciones urbanas pasa por una decisión política, no climática". Es obvio, plantea el experto, que si el "El Niño" se desarrolla en invierno, las lluvias intensas concentradas en pocas horas debieran ser mayores y, por ende, aumenta el riesgo de inundaciones. "Este riesgo se eleva si el sistema frontal se acopla con un río atmosférico, que aporta altas cantidades de vapor de agua, provenientes del trópico, duplicando las cantidades de lluvias en corto plazo". Patricio González argumenta que "actualmente no es posible enfrentar inviernos con las vulnerabilidades que las ciudades poseen, al carecer, muchas veces, de las capacidades de evacuar lluvias intensas en corto plazo". "El clima actual se ha vuelto agresivo y esta condición deja al descubierto nuestras vulnerabilidades como ciudades en expansión", concluye. Ya ve, la indomable naturaleza nos recuerda nuestras malas decisiones. A ver si las autoridades, por ahorrase unos pesos, siguen mirando para otro lado. Y a nosotros, los simples ciudadanos, no nos queda otra que barrer las hojas para que no tapen el alcantarillado. Autor: Rodrigo Contreras Vergara. Fotografías Luis Casanova Valdés.