Autor: Pablo Martínez Tizka cronica@estrellaconce.cl
Académica detalla en qué se falló tras inicio del incendio
Académica detalla en qué se falló tras inicio del incendio a académica Constanza González Mathiesen detalló L los factores que facilitaron el gran impacto que tuvo el megaincendio de enero de este año y que afectó en mayor medida a las comunas de Penco, Tomé y Concepción. 20 fallecidos, 3.591 viviendas destruidas, 4.272 hogares damnificados, 22.772 hectáreas quemadas, siete colegios y dos recintos de salud dañados fueron las consecuencias de la tragedia.
En ese sentido, la académica, quien es investigadora del Centro de Investigación para la Gestión Integrada del Riesgo de Desastres (CIGIDEN), académica de la Facultad de Arquitectura de la UDD, directora de WildfireX e integrante del Plan Maestro de Mitigación Urbana (PMMU), analizó los factores por los que ella considera que hubo una falla simultánea de sistemas que facilitó el gran incendio. A modo de contexto, explicó que "hay ciertos componentes de la naturaleza en que los sistemas urbanos no tienen mucho que hacer, como la topografía o las condiciones meteorológicas. Sin embargo, hay muchas otras cosas que hacemos los seres humanos y que sí influyen en estos sistemas, explicó. CARGA DE COMBUSTIBLE El primer factor que influyó en el gran impacto del megaincendio, de acuerdo con la experta, es la carga de combustible en la provincia de Concepción. "Era muy alta.
Más del 60% del territorio corresponde a plantaciones forestales y había existido poco manejo de ellas por varios años, en lo que es el sistema asociado a gestionar el combustible, es decir, lo que le da la energía al fuego. En mi opinión, esto habría fallado o no se había hecho todo lo que se podía hacer para reducir la amenaza". INTERFAZ Otro factor mencionado es lo que se conoce como la interfaz urbano-forestal.
La experta dijo que "en base a un análisis del EULA sobre la amenaza de los incendios forestales a escala comunal, nosotros cuantificamos qué porcentaje de la línea de encuentro (ese límite entre lo urbano consolidado donde realmente está la ciudad y lo rural) correspondía a una amenaza alta o muy alta.
En Tomé y Penco, ese nivel corresponde a más del 90% en esa interfaz y en Concepción a más del 60%. Es decir, son números muy críticos en que los sistemas de planificación territorial y gestión del territorio se deben considerar.
En mi opinión, esa planificación y cómo se manejó el combustible fue deficiente". BARRIOS VULNERABLES La académica González Mathiesen señaló que “había harta vulnerabilidad desde el punto de vista del riesgo de los incendios forestales. ¿ En qué sentido? En barrios emplazados en lugares muy expuestos al fuego, muchas veces en entornos con mucha pendiente, lo que acelera la propagación del fuego. También están ubicados próximos a quebradas, hay mala accesibilidad y poca capacidad de evacuaciones.
En muchos casos hubo solo una vía de evacuación". DENSIFICACIÓN Otro punto en el que enfatizó la investigadora fue que "hay barrios que son formales, con casas que cumplen todas las normas, pero que con el tiempo se produjo una densificación no regulada, generando gran cantidad de construcciones, lo que facilita que el fuego pase de una vivienda a otra y dificulta el control del fuego.
Además, muchas de estas construcciones no tienen mayor resistencia al fuego". CAPACIDAD LIMITADA DE RESPUESTA En materia de capacidad de respuesta al incendio, la experta señaló que "desafortunadamente muchas brigadas y cuerpos de Bomberos estaban desplegados en los incendios de Ñuble y eso significó tener menos recursos en la región. Además, la velocidad de avance del fuego fue muy rápida, estimada en 3 km/h. En tanto, la capacidad de respuesta de brigadas terrestres ronda en 0,3 km/h como máximo.
Entonces, esa capacidad fue limitada y compleja". REFLEXIÓN Consultada sobre si, tomando en cuenta estos factores, se habría evitado un impacto mayor, la experta respondió que "con las medidas de mitigación y preparación de manera amplia, considerando la diversidad de medidas, escalas y temporalidades, creo que el riesgo se puede reducir considerablemente y se podría pensar que los daños habrían sido menores, sobre todo en lo que refiere a no tener fallecidos, lo que debiera ser el mínimo.
Si el encuentro entre esta zona de interfaz está diseñada y mantenida para mitigar el riesgo, debería haber menos daño en términos materiales u otros equipamientos y servicios". Finalmente, dijo que "por el cambio climático y la sequía prolongada que hubo en los veranos, así como el aumento de temperatura, es probable que este tipo de eventos sigan ocurriendo y más seguido. Hay que buscar maneras de aprender a convivir con estas amenazas, con el fin de que no se generen tantos daños. Lo más importante es que todo esto no depende de una sola institución o persona, sino que hay responsabilidades compartidas. Todos los involucrados debemos contribuir en reducir el riesgo". DIRIGENTA Martina Fuentes, presidenta de la JJ. VV Villa Miramar, señaló sobre lo señalado por la experta que "es verdad todo. Hubo muchas fallas. Tampoco hubo una capacitación para los vecinos ni para los dirigentes respecto a enfrentar la situación. Se trabajó a la medida de lo sucedido. Entiendo que hubo días en que debían realizarse operativos de evacuación que no se concretaron. Faltó mucha preparación e información", cerró. @ 0,3 km/H es la capacidad de respuesta de brigadas terrestres, menor al avance del fuego. Autor: Pablo Martínez Tizka cronica@estrellaconce.cl.
Constanza González Mathiesen, especialista en planificación urbana y en investigación de estrategias urbanas para el desarrollo y resiliencia ante desastres, enumeró los factores que facilitaron las consecuencias negativas de la tragedia. 0,3 km/H es la capacidad de respuesta de brigadas terrestres, menor al avance del fuego. ESCUELA PUNTA DE PARRA FUE UNA DE LAS ESTRUCTURAS DESTRUIDAS POR EL INCENDIO DE ENERO.