Autor: Rodrigo Egaña Baraona, director de Educación Pública
Columnas de Opinión: Organizar para fortalecer la formación técnica
Columnas de Opinión: Organizar para fortalecer la formación técnica La Nueva Educación Pública no es un experimento ni una política transitoria. Es una decisión de Estado que Chile tomó hace ocho años para reconstruir un sistema educativo público con calidad, coherencia, equidad y capacidad de aprendizaje institucional. En enero de 2026, con la entrada en funcionamiento de 36 Servicios Locales de Educación Pública, habremos superado la mitad del sistema proyectado hacia 2030, cuando el país cuente con 70 SLEP operativos. Ese avance no es solo numérico: expresa una forma distinta de gestionar la educación pública, con estándares comunes, acompañamiento pedagógico y foco en los aprendizajes. En la Educación Media Técnico-Profesional, uno de los desafíos más relevantes es contar con estructuras claras de coordinación que permitan sostener el trabajo pedagógico en el tiempo. La Nueva Educación Pública ha puesto énfasis en ordenar la gestión de la formación técnica, especialmente en territorios con alta matrícula TP y una fuerte vinculación con sectores productivos estratégicos. Este enfoque se expresa en el SLEP Iquique, bajo la conducción de su director Najle Majluf Morales, donde durante 2024 se impulsó una reorganización institucional para fortalecer el área Técnico-Profesional.
Dada la relevancia de la EMTP en el territorio, se definió una coordinación exclusiva del área TP, dependiente directamente de la Subdirección del Servicio Local, con el objetivo de asegurar coherencia pedagógica y articulación efectiva con los establecimientos. Uno de los avances más significativos de esta reorganización fue la consolidación del trabajo en red como estrategia de acompañamiento. A través de encuentros periódicos y planificación colaborativa, los liceos TP del territorio comenzaron a compartir prácticas, identificar brechas comunes y desarrollar capacidades institucionales de manera conjunta, instalando una cultura de colaboración sostenida. Un hito clave fue la creación y formalización de los perfiles y funciones de los encargados del área Técnico-Profesional en los establecimientos, conocidos como UTPROF. Este rol, con un claro énfasis pedagógico-curricular, permitió fortalecer la articulación entre la formación general y la formación diferenciada, mejorando la coherencia del currículum y el perfil de egreso de los estudiantes. De manera complementaria, el SLEP implementó un plan de acompañamiento a los equipos directivos, orientado al fortalecimien to del liderazgo pedagógico con identidad TP. Este plan se construyó de manera contextualizada con cada establecimiento, abordando desafíos específicos de gestión curricular, desarrollo docente y vinculación con el entorno productivo. La experiencia del SLEP Iquique muestra que fortalecer la Educación TécnicoProfesional requiere no solo buenas prácticas pedagógicas, sino también una organización clara, roles definidos y coordinación efectiva. Ordenar la gestión es una condición necesaria para que la innovación pedagógica tenga continuidad y impacto real en los aprendizajes. La Educación TécnicoProfesional que Chile está construyendo avanza también desde esta dimensión: servicios locales capaces de organizarse, acompañar y sostener procesos formativos complejos en contextos diversos. Esa es la lógica de una política de Estado que proyecta la educación pública hacia 2030 con institucionalidad, coherencia y futuro. Autor: Rodrigo Egaña Baraona, director de Educación Pública. OPINIÓN