Católicos anónimos
Católicos anónimos LA COLUMNA DE JOE BLACK Me leí esta semana la primera encíclica del nuevo Papa León XIV, “Magnifica Humanitas”. Me pareció un trabajo muy serio, profundo y un aporte al debate filosófico, espiritual y político sobre la inteligencia artificial (IA). Por eso no me sorprendió el gran revuelo mediático que ha generado. Lo merece. Pero reconozco que sí me ha llamado la atención el entusiasmo con el que reaccionaron sectores que yo suponía de corte anticlerical o que al menos yo había visto muy distantes de la Iglesia Católica. Como que de pronto, de manera insospechada, el mensaje del Sumo Pontífice sonaba como música celestial para los oídos de muchos no creyentes, que parece que ahora hubiesen visto la luz.
Cuando me puse a buscar cuál era el común denominador de esas personas ultralaicas que se habían vuelto más papistas que el Papa, descubrí que en su mayoría eran de pensamiento más bien progresista o derechamente de izquierda. Y aquí debo hacer una confesión dramática: le pregunté a una plataforma de inteligencia artificial por qué la encíclica del Obispo de Roma había provocado tanto fervor en el mundo progre laico. Y la respuesta fue obviamente sesgada. El Papa llama en su texto a literalmente “desarmar” la IA. Por lo tanto, supongo que la IA está intentando correr por su vida, de la manera en que puede; respondiendo preguntas generadas con un prompt. Como sea, sesgada o no, la IA me mostró algo que no había visto.
Me dijo que la izquierda está feliz con la encíclica porque ven en ella una crítica a las “Big Tech”, ese puñado de corporaciones privadas, con fama de ser de derecha y amigas de Donald Trump, que acumulan más poder y dinero que la mayoría de los países.
También la izquierda parece haber enganchado con esas partes del documento eclesiástico en que critica a las nuevas tecnologías por su efecto en la precarización del empleo, en el surgimiento de nuevas “esclavitudes digitales” y la maximización del lucro a costa de la dignidad humana.
Me dijo también mi IA que la izquierda y los sectores más reguladores han encontrado en el Vaticano el escudo moral perfecto para torpedear a la administración de Trump, que defiende una agenda de desregulación agresiva en Silicon Valley, bajo la premisa de que ponerle frenos a la IA estadounidense es ceder la victoria a China en la carrera por el predominio tecnológico global. Porque mientras el mundo cristiano-occidental se empantana en debates morales y regulaciones estrictas, el Partido Comunista Chino avanza sin límites hasta terminar imponiendo su tecnología y su infraestructura a todo el mundo.
Y probablemente también su manera de entender la democracia, la economía y la vida en común (que no creo que contemple la religión, al menos la cristiana). Como siempre, las respuestas de la IA hay que chequearlas, pero no se puede negar que son inteligentes. A uno lo dejan pensando. No es poco. Pero mientras tanto, los “neocatólicos posencíclica” ¿ empezarán a ir a misa el domingo? ¿ Donarán el 1%? ¿ Se mandarán su padrenuestro y un par de avemarías de repente? Naaaa. No lo creo. Porque al igual que los alcohólicos anónimos supongo que tratarán de pasar piola. Es que son como unos católicos anónimos.. Los “neocatólicos posencíclica” ¿ empezarán a ir a misa el domingo? ¿ Donarán el 1%? ¿ Se mandarán su padrenuestro y un par de avemarías de repente?