Un espacio para sembrar humanidad
Un espacio para sembrar humanidad Texto: José Miguel Paredes Imagen: Google Images. del engaño, cuando encontramos e hipotecó sus esperanzas para a quien engañar y confeccionamos propuestas con discursos HOY POR HOY habitamos un mundo inmerso protege el sentido de lo huengañosos. En este contexto todo en la confusión, donde el referente ético que mano dejó de ser relevante parece ser válido con tal de alcano garante de la paz social. El zar el objetivo propuesto que no nuevo escenario que se letrasciende los límites de su natuvanta en la actualidad, aún raleza, ya sea esta económica, esa costa de la negativa del piritual o política.
Sin embargo, a sentido común, tiene como poco andar comienzan a aparecer fundamento la lucha cruel los costos humanos que ese ideay despiadada del otro sobre rio trae consigo y la búsqueda de un legítimo otro con falsos responsables que podría supoprincipios y acciones altruisner la reparación el daño, pero tas queriendo convencer al no obstante avanza implacable e vulgo de la bondad de sus indolente. Surge la pregunta ¿ cómo una soacciones.
Construimos una sociedad ciedad que apostó su confianza vivir mejor y hoy vive la angustia de perderlo todo puede volver a recuperar lo perdido? Por qué nos hemos quedado impávidos ante la muerte indiscriminada de miles de hombres, mujeres y niños, sin poder evitar tales atrocidades; por qué las supuestas organizaciones encargadas de velar y asegurar la paz internacional de las naciones ya no son referentes de autoridad que puedan las detener acciones bélicas que aniquilan a la población y que fueron creadas precisamente por eso. ¿Será la escuela el único bastión que tenemos para forjar una EL JARDIN DE LA CONVIVENCIA 200 sociedad civilizada, donde el valor de lo humano y la inclusión del que es distinto ya no sea una política estratégica sino un indiscutible para vivir en armonía? Qué podríamos esperar de las acciones de las escuelas cuando fuera de sus muros nos encontramos con familias deterioradas económicamente y por consiguiente alteradas en sus relaciones socio-psico-emocionales; cuando los subsistemas del estado no garantizan las prestaciones básicas que tienen por finalidad; cuando las políticas públicas de salud mental no logran absorber las demandas de la nuevas generación de niños/as y adolescente que el mismo sistema ha creado; cuando las acciones de los actores judiciales abandonan los requerimientos de una población que exige lo que se merece. Nuestras escuelas son una micro sociedad, ella absorbe lo que ocurre con voracidad en su exterior y se resiente de todo cuanto allí ocurre.
Ellas son el reflejo de lo que en la sociedad se vive, pero con la diferencia que en su interior aún existen espacios formales donde el diálogo y el respeto por el otro son referentes de la norma social y la resolución de conflictos..