Autor: JEAN PALOU EGOAGUIRRE
Una migración cauta, no masiva: escenarios del eventual retorno de la diáspora venezolana
Una migración cauta, no masiva: escenarios del eventual retorno de la diáspora venezolana La captura de Nicolás Maduro ha abierto otro capítulo con signo de interrogación en la larga crisis en Venezuela.
Después de al menos cuatro grandes olas migratorias que especialmente desde 2014 representaron el éxodo de 7,7 millones de venezolanos, el 85% de los cuales se radicaron en Latinoamérica, la expectativa sobre un cambio del régimen chavista y de una transición política ha reavivado el debate en la región sobre si en los próximos meses o años se producirá un fenómeno masivo de retorno al país.
La respuesta no está clara, pero los expertos son claros en advertir que los gobiernos deben comenzar a prepararse para distintos escenarios y que no debería descartarse todavía un nuevo ciclo de éxodo, aunque podría ser parcial. “No va a haber un movimiento masivo en este momento, porque nadie sabe por dónde va la transición política y económica en Venezuela.
Los inmigrantes van a esperar a ver qué está pasando”, comenta Andrew Seele, presidente del Migration Policy Institute, al destacar que si bien la caída de Maduro ha cambiado las condiciones, aún existen muchas dudas sobre el arreglo que el gobierno de Donald Trump podría lograr con la administración chavista ahora encabezada por Delcy Rodríguez. Un “sueño partido” y los preparativos de los gobiernos Según Seele, la decisión dependerá del factor económico más que del político. “Si mejora la economía, hay inmigrantes venezolanos que van a regresar por una cuestión de oportunidad, con o sin una transición democrática. Hay venezolanos que están batallando para seguir donde están, y si hubiera oportunidad de regresar dignamente a Venezuela, lo harían. Me da la impresión de que esa es la apuesta de Trump: tratar de estabilizar el país con el mismo liderazgo. Y hay otros venezolanos que no van a regresar si no hay una transición democrática y no vean un futuro sostenible en el país”, sostiene el experto. “Y no van a ser todos, lo sabemos de otras crisis de desplazamiento en el mundo, donde muchos () echaron raíces en otro lado y nunca van a regresar. Es un sueño partido”. Algunos países de la región ya han comenzado a planificar programas para facilitar ese eventual retorno de la diáspora.
En Perú, el segundo mayor receptor de la migración venezolana con 1,7 millones de personas, el Presidente José Jerí ya anunció que su gobierno dará “facilidades” para quienes quieran regresar, aunque no las detalló: “Desde hoy muchas familias podrán reencontrase en su país, por eso daremos las facilidades para su regreso inmediato sin importar su condición migratoria”, afirmó el mandatario interino, quien sostuvo una conversación con el Presidente electo chileno, José Antonio Kast, quien ha planteado también a Ecuador su iniciativa de crear un “corredor humanitario” para trasladar a migrantes irregulares.
Otro enfoque es el del Presidente de Panamá, José Raúl Mulino, quien a fines de diciembre antes de la caída de Maduro impulsó los primeros vuelos de repatriación voluntaria de ciudadanos venezolanos, pero el gobierno chavista rechazó otorgar la autorización.
Regreso “exploratorio y temporal” Donna Cabrera, experta en migraciones internacionales de la Pontificia Universidad Javeriana de Colombia, explica que desde hace años que los investigadores habían analizado distintos escenarios de una transición en Venezuela para anticipar posibles instancias de cooperación regional.
Sin embargo, “los acontecimientos recientes se salen de las predicciones que se habían considerado”, ya que la permanencia de Delcy Rodríguez en el poder y el clima interno de inestabilidad “pueden volverse una amenaza para algunas personas que salieron del país por su postura política” y se convierte en una “una barrera para un posible retorno”. “El retorno podría ser más exploratorio y temporal, en cuanto si bien hay un número importante de personas en condiciones de irregularidad entre 30 y 50%, dependiendo del país hay muchas que sí están insertadas y tienen visas de residencia. Tendrán que poner en la balanza la decisión de volver”, señala Cabrera.
En ese contexto, destaca, los gobiernos latinoamericanos deberán “desarrollar procesos de acompañamiento en el retorno”, así como “reconsiderar sus políticas migratorias restrictivas”, ya que “desafortunadamente puede que tengamos casos de personas que tengan que seguir saliendo” de Venezuela mientras no se estabilice.
En Colombia, el país con la mayor diáspora venezolana cerca de 2,9 millones de personas, el gobierno de Gustavo Petro se ha puesto en ese escenario, en el que la incertidumbre política provoque un nuevo desplazamiento de salida de migrantes a través de pasos fronterizos como Cúcuta, para lo que reforzó el despliegue de equipos conformados por procuradores y funcionarios de la Defensoría del Pueblo. El Presidente colombiano también ha anunciado que se reunirá con Rodríguez, en un primer paso de coordinación con el nuevo gobierno chavista. “La intervención de EE.UU. en Venezuela y la captura de Maduro, junto con las amenazas a otros países como Colombia, probablemente provocarán una mayor emigración venezolana”, considera Vicki Gass, presidenta del Latin America Working Group. “Aunque Maduro haya sido derrocado, su partido sigue en el poder, lo que significa que podrían continuar las violaciones de los derechos humanos y la persecución política. Esto también motivará a la gente a marcharse.
Por otra parte, los venezolanos en EE.UU. han perdido su Estatus de Protección Temporal y tendrán que regresar a Venezuela, pasar a SSERPDETAICOSSAEHT la clandestinidad o buscar refugio en otro país”. Los retornados y la reconstrucción del país Seele asegura que el proceso de retorno será lento y protagonizado por dos grupos: por un lado aquellos venezolanos “que carecen de estatus legal y viven hoy de forma precaria”, y por otro un sector de la “primera ola migratoria”, con mayor educación y mejor situación económica, que “van a viajar y tienen la posibilidad de salir de nuevo, verán si se puede invertir y van a ir regresando poco a poco y si sienten que son parte de la reconstrucción” de Venezuela.
Cabrera sostiene que en ambos casos será importante hacer seguimiento a los eventuales programas de reactivación económica y reconstrucción del gobierno de transición en Venezuela, para repatriar los capitales financieros y reintegrar a las personas que vivían en el exterior. “Hay que confiar en las capacidades de la diáspora para apoyar la reconstrucción, contar con un apoyo estatal importante y de otras entidades de cooperación internacional”, remarca. “Hay que tener mucha paciencia en la región”, concluye Seele. “La verdad es que no hay ningún país latinoamericano que tenga la capacidad de regresar a los venezolanos a su país de origen. No hay forma de forzarlos a salir () Y los gobiernos tienen que reconocer que muchos de los venezolanos que llegaron, llegaron para quedarse.
Solo retornarán si hay condiciones, y valdría la pena pensar en cómo facilitarlo a los que quieran regresar”, añade. 10.600 millones de dólares contribuyen los migrantes venezolanos a las economías de América Latina, según un reciente estudio de la OIM, que estimó que esto representa el 1,2% del total de la recaudación tributaria en estos países.
En Chile, donde viven unos 750.000 venezolanos, se estima que la diáspora mueve US$ 2.402 millones en consumo. n “Sabemos que hay una traición” Militantes de los llamados “colectivos” chavistas expresaron a France Presse el desconcierto y la frustración tras el bombardeo estadounidense que derivó en la captura de Nicolás Maduro. Desde barrios como el 23 de Enero, describieron cómo salieron a las calles a montar controles y esperar órdenes, sin entender cómo fallaron los sistemas de defensa. La idea de una complicidad interna atraviesa sus testimonios: “No sabemos quién, pero sabemos que hay una traición”, dijo Jorge Suárez, un militante de los colectivos, a la agencia. Pese a las dudas, los colectivos dicen respaldar a la Presidenta interina, Delcy Rodríguez, a quien atribuyen un “pedigrí ideológico” que descarta una traición desde su entorno. Autor: JEAN PALOU EGOAGUIRRE. Los expertos advierten que no se deberían esperar grandes flujos migratorios de regreso mientras no haya una recuperación económica de Venezuela, pero los gobiernos deberían prepararse.
Tras la caída de Nicolás Maduro 10.600 millones de dólares contribuyen los migrantes venezolanos a las economías de América Latina, según un reciente estudio de la OIM, que estimó que esto representa el 1,2% del total de la recaudación tributaria en estos países.
En Chile, donde viven unos 750.000 venezolanos, se estima que la diáspora mueve US$ 2.402 millones en consumo. n “Sabemos que hay una traición” Militantes de los llamados “colectivos” chavistas expresaron a France Presse el desconcierto y la frustración tras el bombardeo estadounidense que derivó en la captura de Nicolás Maduro. Desde barrios como el 23 de Enero, describieron cómo salieron a las calles a montar controles y esperar órdenes, sin entender cómo fallaron los sistemas de defensa. La idea de una complicidad interna atraviesa sus testimonios: “No sabemos quién, pero sabemos que hay una traición”, dijo Jorge Suárez, un militante de los colectivos, a la agencia. Pese a las dudas, los colectivos dicen respaldar a la Presidenta interina, Delcy Rodríguez, a quien atribuyen un “pedigrí ideológico” que descarta una traición desde su entorno. LOS EXPERTOS NO DESCARTAN un nuevo éxodo venezolano, pero plantean que podría ser lento.