DISPOSICIÓN CRITICA
DISPOSICIÓN CRITICA En Chile, el 20% de los residuos domiciliarios se dispone en sitios que cumplieron su vida útil y otro 21% llega a depósitos que caducarán en menos de cinco años, alerta un estudio reciente. ¿Cómo enfrentar esta carencia? En En los últimos años, el impulso decidido al reciclaje se ha tomado la agenda de la gestión de los residuos en nuestro país, en especial especial de la mano de la implementación de la Ley 20.920 que fomenta fomenta esta práctica y establece la Responsabilidad Extendida del Productor Productor (REP), en línea con el tránsito hacia una economía circular. En buena hora, porque avanzar en estas materias es absolutamente necesario para el desarrollo sostenible.
Sin embargo, es importante tener presente que todo esto implica una transformación cultural que tomará muchos años y que, más allá de los esfuerzos que se hagan, siempre quedará un porcentaje importante de la basura que no se valorizará y terminará yendo a un sitio de disposición disposición final. Sobre ese escenario, también es fundamental contar con la infraestructura infraestructura adecuada para confinar esos desechos.
Y ese es un aspecto en que, igualmente, existen carencias bien preocupantes, tal como lo advierte el estudio “Radiografía de los residuos domiciliarios en Chile”, desarrollado por la consultora Kyklos con apoyo de la Asociación Chilena de Municipalidades (ACHM). Ese informe, elaborado con datos de 2023 y publicado a mediados del año pasado, revela que el 20% de dichos residuos -lo que equivale a 1,5 millones de toneladasse dispone en rellenos sanitarios que ya cumplieron cumplieron su vida útil, mientras que otro 21% se lleva a instalaciones que caducarán en menos de cinco años.
Detalla que las regiones de Coquimbo, Los Ríos y Magallanes son las más afectadas, ya que no cuentan con sitios de disposición final vigentes y todos sus residuos se destinan a depósitos caducados, generando un perjuicio directo a comunidades que deben convivir con malos olores, filtraciones filtraciones y otros impactos ambientales.
El documento también destaca que la falta de infraestructura obliga a los municipios a gastar en logística y transporte el 73% de su presupuesto en gestión de residuos, lo que equivale a 475 millones de dólares anuales.
Caso emblemático es el de Ancud, en la región de Los Lagos, donde cada camión debe recorrer 1.266 kilómetros para trasladar la basura hasta Los Ángeles, en la región del Biobio.. DISPOSICIÓN CRITICA RAZONES ESTRUCTURALES ¿ Qué razones explican la carencia de infraestructura para la disposición final apropiada de los residuos domiciliarios? Andrea Cifuentes, gerente de economía circular en Kyklos, plantea que esto responde a una combinación de factores estructurales.
“En primer lugar; existe una dependencia histórica de los rellenos sanitarios como solución casi única, sin una planificación territorial de largo plazo que considere el crecimiento urbano, los cambios en los patrones de consumo y el aumento sostenido en la generación de residuos. A esto se suma la complejidad de los procesos de evaluación ambiental y de obtención de permisos, que pueden extenderse por muchos años, generando incertidumbre para inversionistas públicos y privados.
En paralelo, los municipios, que son los responsables directos de la gestión de los residuos domiciliarios, presentan limitaciones financieras, técnicas y de escala, lo que dificulta anticiparse al cierre de instalaciones o desarrollar soluciones altemativasde altemativasde manera oportuna”, apunta.
Además, indica que hay un componente social relevante: la oposición territorial a nuevos proyectos de disposición final, muchas veces asociada a desconfianza, falta de información y experiencias negativas previas, lo que termina restringiendo aún más las opciones disponibles.
Desde la Comisión de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable de la ACHM, que preside el alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, comparten comparten el diagnóstico descrito y agregan que también ha existido una “inversión histórica insuficiente en infraestructura de disposición final particularmente fuera de las grandes áreas metropolitanas”. Además, advierten que la alta dependencia dependencia del modelo de disposición final, con bajos niveles de valorización y separación en origen, incrementa la presión sobre los rellenos existentes. Y ponen énfasis en que los municipios “no siempre cuentan con los recursos, herramientas ni atribuciones suficientes para anticiparse a este tipo de crisis”. Una visión más amplia entrega el Dr. Marcel Szantó, académico de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) y reconocido especialista especialista en gestión de residuos.
En primer lugar, señala que, pese a ser complejos complejos de diseñar y operar, los rellenos sanitarios han sido aprovechados “por ser una tecnología capaz de soportar; sobrevivir y solucionar un problema sanitario sanitario a un costo económico muy bajo”. Luego, subraya que dentro de América Latina y el Caribe, algunos países como Chile han tenido avances notables en la disposición final de residuos sólidos urbanos que “no se aprecian por la falta de indicadores reales.
Los únicos datos certeros con que se cuenta hoy responden a esfuerzos que hace la Academia y organismos como la Subdere (Subsecretaría de Desarrollo Regional y Administrativo). El resto de los estudios emergen solo ante la contingencia”. Asimismo, advierte que los municipios quieren resolver la carencia de infraestructura lo más rápido posible, lo que resulta imposible porque “la implementación de un relleno sanitario requiere, desde la selección del terreno y todos los estudios exigidos, a lo menos 7 u 8 años antes de iniciar su operación”. Enseguida, Marcel Szantó sostiene que la principal razón que explica la insuficiencia de instalaciones adecuadas para la disposición final “es la absoluta absoluta falta de planes de gestión”, que debieran considerar de forma intensiva la participación ciudadana y la educación que, a su juicio, es la clave para el éxito de cualquier iniciativa que busque abordar esta problemática y mitigar la generación de residuos.
Añade que “la crisis de infraestructura para la gestión de residuos en Chile responde a los problemas estructurales sociales y administrativas que impiden o frenan los proyectos, como los tiempos de tramitación que pueden alcanzar los 8 años.
En segundo lugar; la fuerte resistencia de la comunidad, muchas veces mal informada, pues solo se ha mostrado a los residuos sólidos, como un problema del municipio”. El académico también menciona otras barreras que advierte para la La falta de planificación a largo plazo y la oposición ciudadana son algunos factores estructurales que explican la carencia de rellenos sanitarios, dice Andrea Cifuentes. za, sistemas de financiamiento inadecuados, desigualdad en la estipulación del servicio, dependencia de equipos importados, limitaciones de capacidad técnica, sector informal relevante”. También pone énfasis en que es necesario que la comunidad reconozca que este servicio tiene un costo, al igual que el abastecimiento de agua o de electricidad. Y debe tomar conciencia de que la gestión integral de residuos es uno de los grandes retos que enfrentan los gobiernos centrales y locales, las empresas y la sociedad en general.
“Incrementos del volumen y de la variedad de tipos de residuos, precisan encontrar soluciones que faciliten su recolección, transporte, tratamiento y disposición final conformando planes de gestión cuyo objetivo sea valorizar y minimizar; y solo el rechazo llevarlo a disposición final”, concluye.
ESTRATEGIAS, LEY REP Y MÁS En el Ministerio del Medio Ambiente (MMA) valoran el estudio desarrollado desarrollado por Kyklos y la Asociación Chilena de Municipalidades, y aseguran que son “conscientes” de los desafíos que existen en esta materia en el país.
“Es por eso que, en agosto de 2025, como Gobierno, presentamos la Estrategia Nació nal para la Gestión Integral de Residuos Sólidos Municipales, documento elaborado fruto de un esfuerzo intersectorial liderado por la Sufriere, Ministerio del Medio Ambiente y Ministerio de Salud”, señalan.
Añaden que esta herramienta está enfocada en reducir la generación de residuos, incrementar su valorización, garantizar un manejo adecuado y una correcta eliminación de los residuos no reciclables, minimizando los impactos en la salud pública y el medio ambiente.
Esta Estrategia “es un importante paso en la ruta hacia una economía más circular; en la que su propósito es orientar los esfuerzos tanto del nivel central como de los gobiernos regionales y los municipios respecto al manejo de los residuos municipales, fracción que corresponde a alrededor de la mitad de los residuos que se generan en el país y cuyo manejo depende principalmente de la acción estatal”, indican. Luego detallan que, a nivel local, están apoyando la elaboración y actualización actualización de planes estratégicos regionales y comunales de gestión de residuos, incorporando una mirada de economía circular basada en la prevención. prevención.
Lo anterior, de acuerdo con lo establecido en el “Plan Sectorial de Mitigación del Ministerio de Salud, Sector Residuos”, y con una mirada de planificación estratégica que también recoge el proyecto de ley que promueve promueve la valorización de los residuos orgánicos y fortalece su gestión a nivel territorial, ingresado al Congreso en agosto de 2023.
Sobre ese escenario, desde el MMA destacan las acciones concretas que han impulsado para disminuir la cantidad de residuos domiciliarios que gestión y cierre de los rellenos sanitarios: Falta ae instrumentos de gobernan). DISPOSICIÓN CRITICA terminan en rellenos sanitarios y así reducir la presión sobre esta infraestructura: infraestructura: Implementación de la Ley REP que gradualmente llevará el “camión del reciclaje” al 80% de los hogares de Chile, retirando puerta a puerta los envases de materiales reciclables, fortaleciendo su valorización y aminorando los residuos que van a disposición final. Estrategia Nacional de Residuos Orgánicos (ENRO), que representan cerca cerca del 50% de la “bolsa de basura” domiciliaria.
Este instrumento establece establece metas claras: “Valorizar e! 30% de los residuos orgánicos municipales al año 2030 ye! 66% al año 2040, promoviendo soluciones como el compostaje domiciliario, comunitario e industrial, la digestión anaeróbicayla recuperación de nutrientes. Esto no solo reduce el volumen que llega a rellenos sanitarios, sino que además disminuye emisiones de gases de efecto invemadero y permite permite devolver materia orgánica a los suelos”, resaltan en el MMA.
Proyecto de ley que fomenta la valorización de los residuos orgánicos, a través de la instauración de obligaciones para el manejo diferenciado de estos desechos, el fortalecimiento de la planificación y la gobernanza gobernanza de su gestión y la adopción de medidas para reforzar el cobro de las tarifas de derechos de aseo municipal. Esta iniciativa legal está en la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados.
Estrategia Nacional para Prevenir y Reducir las Pérdidas y Desperdicios de Alimentos (ENPDA) al 2040, que busca articular los esfuerzos para lograr dicho objetivo y mejorar la seguridad alimentaria, de modo de reducir los impactos ambientales que se producen cuando los residuos alimentarios llegan a los rellenos sanitarios, y avanzar hacia sistemas alimentarios más sostenibles desde el diseño y la producción hasta la distribución y el consumo.
Al respecto, en el MMA recuerdan que el estudio de caracterización de los residuos sólidos domiciliarios y asimilables asimilables generados a nivel municipal en Chile, publicado por la Subdere en 2024, muestra que en promedio los residuos orgánicos comestibles representan un 28,8%. “Esperamos que durante el primer semestre del 2026 se desarrolle la consulta pública de la ENPDA”, acotan. Proyectos de compostaje a escala comunal para valorizar residuos orgánicos. orgánicos.
Desde el año 2025, el Ministerio del Medio Ambiente, con el apoyo del BID y el Programa de Desarrollo Productivo Sostenible y otras fuentes de financiamiento, ha impulsado 18 iniciativas municipales de este tipo, en 9 regiones del país.
Desde el MMA concluyen: “El desafio de fondo es cambiar el modelo, dejando atrás un esquema lineal que pone el foco en extraer-producir-consumir-desechar extraer-producir-consumir-desechar Hoy debemos avanzar hacia una economía circular que reduzca la generación de residuos y priorice la reutilización y valorización.
Seguiremos trabajando, en conjunto con los territorios, para impulsar una economía circular que prevenga la generación de residuos, cuide la naturaleza y mejore la calidad de vida de las personas”. INICIATIVAS VALORADAS Varias de las iniciativas públicas mencionadas son valoradas por los especialistas consultados, quienes también destacan algunos esfuerzos privados privados que pueden ayudar a enfrentar las carencias de infraestructura para la disposición final de residuos domiciliarios y advierten algunas dificultades para aprovechar esos avances. Andrea Cifuentes, por ejemplo, señala: “Se obseivan iniciativas relevantes, aunque todavía insuficientes para la magnitud del desafío.
Desde elámbitopúblico, elámbitopúblico, la implementación progresiva de la Ley REP debiese comenzar a desviar flujos de residuos valonzables fuera de los rellenos sanitarios, lo que en el mediano plazo podría reducir la presión sobre la infraestructura de disposición final.
Sin embargo, el efecto de esta Ley también depende de un cambio cultural en los vecinos, tanto a nivel domiciliario como industrial, para que la cadena de valor funcione”. En paralelo, subraya los esfuerzos de asociatividad municipal, impulsados impulsados en parte por la Asociación Chilena de Municipalidades, que buscan generar generar soluciones compartidas, optimizar costos y profesionalizar la gestión. Con relación a esto, desde la Comisión de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable de la ACHM aseguran que esta Asociación ha asumido este desafío “como una prioridad país. En ese marco, estamos impulsando y apoyando apoyando varias líneas de acción complementarias.
Por una parte, hemos fortalecido La operación de rellenos sanitarios seguros y modernos es indispensable, ya que siempre habrá residuos que no se podrán valorizar remarcan en Consorcio Santa Marta. nuestro rol articulador para promover soluciones asociativas, como rellenos sanitarios sanitarios y centros de tratamiento de carácter intercomunal o regional, que permitan economías de escala y una gestión más eficiente. Asimismo, estamos trabajando Lz.
DISPOSICIÓN CRITICA activamente en la incidencia normativa y legislativa, levantando la necesidad de modernizar el marco regulatorio, agilizar los procesos de evaluación ambiental sin debilitar los estándares y asegurar mecanismos de financiamiento más estables estables para la infraestructura sanitaria”. De igual modo, destacan su apoyo a los municipios en la implementación implementación de la Ley REP, el fomento de la separación en origen, el compostaje y otras formas de valorización, “entendiendo que reducir la cantidad de residuos que llegan a disposición final es clave para extender la vida útil de la infraestructura infraestructura existente”. Por otra parte, en Kyklos resaltan también el aporte privado, como son las “inversiones en plantas de pretratamiento, clasificación y valorización, así como pilotos de tratamiento de fracciones orgánicas, que son clave considerando que los residuos biodegradables siguen representando una parte muy relevante de la fracción domiciliaria”. Más allá de los avances públicos y privados señalados, Andrea Cifuentes Cifuentes advierte que todas esas iniciativas aún operan de forma fragmentada y requieren mayor articulación territorial y regulatoria para que tengan mayor impacto.
Desde Consorcio Santa Marta, empresa que opera uno de los principales principales rellenos sanitarios del país ubicado en la Región Metropolitana, también valoran las diversas políticas, estrategias y programas enfocados en la reducción reducción y valorización de los residuos que se encuentran en marcha, relevando relevando en particular la Ley REP, la Estrategia Nacional de Residuos Orgánicos (ENRO) y la Hoja de Ruta para un Chile Circular 2040 que define metas e iniciativas para avanzar hacia un modelo de economía circular en los próximos próximos años.
No obstante, al mismo tiempo, comentan: “Si bien estas iniciativas representan avances significativos, siguen siendo insuficientes, fragmentadas y avanzan más lento que el crecimiento de la generación de residuos”. Enseguida, enfatizan que frente a esta realidad, “la existencia y operación operación de rellenos sanitarios seguros, modernos y robustos que manejen adecuadamente adecuadamente los residuos continúa siendo indispensable para el país, dado que siempre existirá una fracción de residuos que no podrá ser valorizada (realidad incluso bajo modelos altamente circulares). Bajo esa mirada, es fundamental destacar que nosotros (infraestructura esencial) somos parte de la solución.
Contamos 41:::; Marce! Szantó indica que la participación ciudadana y la educación son claves en cualquier iniciativa que busque mejorar la gestión de los residuos.. DISPOSICIÓN CRITICA Elier González plantea que Chile está en una posición favorable para convertir los rellenos sanitarios en “parques ambientales”. con instalaciones seguras, eficientes y preparadas para asegurar la continuidad del seivicio y el cuidado del medio ambiente. Nuestro rol es esencial para evitar un eventual colapso de la infraestructura existente y los impactos ambientales, sanitarios y sociales que ello llevaría. Mientras exista una fracción no valorizable, la infraestructura de disposición final segura es crítica, ahí somos parte directa de la solución como iniciativa privada para enfrentar esta problemática”. En relación con esto último, el Dr.
Marcel Szantó opina, a su vez, que “está claro que los rellenos sanitarios o vertederos no desaparecerán, sin embargo, embargo, en la era del desacople de la generación de residuos, serán sitios de disposición disposición que solo recibirán rechazo inerte proveniente de plantas de segregación o la industria del reciclaje”. Sin embargo, al mismo tiempo comenta que si bien esta práctica se promueve porque es favorable para el medio ambiente, su avance depende de la viabilidad económica. “La comunidad debe considerar el costo de un programa de reciclaje, así como la disponibilidad de los mercados recuperados. No existen en países emergentes suficientes recursos para hacer el reciclaje una opción económicamente viable”, asegura.
TRABAS Y SOLUCIONES Considerando todo el panorama descrito por los especialistas, queda claro que más allá de los esfuerzos para avanzar hacia una economía que genere menos residuos, seguirá siendo muy necesario contar con la infraestructura apropiada para la disposición final de los desechos no valorizados. valorizados. ¿Qué problemas hoy existen en Chile para desarrollar nuevos sitios apropiados para aquello y cómo se podrían abordar? A partir de su experiencia como empresa que gestiona y opera este tipo de instalaciones, en Consorcio Santa Marta indican que “la aprobación y construcción de un relleno sanitario tiene barreras ambientales, sociales, técnicas, técnicas, económicas y regulatorias que retrasan de manera significativa su materialización”. materialización”. Agregan que la dificultad más relevante es la resistencia social permanente por parte de las comunidades cercanas, “que aún asocian estos proyectos a botaderos, basurales, vertederos, sin reconocer que hoy son obras de ingeniería complejas, diseñadas para asegurar un manejo adecuado de los residuos con altos estándares ambientales”. Y señalan que dicha resistencia “deriva en extensos procesos de participación y en la oposición a la instalación instalación de infraestructura sanitaria”. En ese contexto, aseguran que la aprobación y construcción de un relleno sanitario en Chile pueda tardar entre 10 y 12 años, “un plazo que supera el ritmo al que estos sitios están llegando al límite de su vida útil generando generando un riesgo real del sistema”. Luego plantean que “si existiera menor complejidad y mayor celeridad en los procesos de evaluación ambiental seria posible transitar con mayor agilidad hacia modelos de economía circular; asegurando al mismo tiempo la infraestructura infraestructura sanitaria para manejar la fracción de residuos que inevitablemente no logra ser valorizada y debe ser dispuesta de manera segura en lugares autorizados autorizados como el relleno sanitario Santa Marta”. Añaden que simplificar y acelerar dichos procesos “no significa relajar estándares, sino agilizar los procedimientos procedimientos manteniendo las mismas exigencias ambientales que se establecen en los instrumentos normativos”. En esa misma línea, remarcan que para avanzar en soluciones sostenibles sostenibles para la gestión de residuos domiciliarios “el primer paso es reconocer reconocer a los operadores de infraestructura sanitaria como actores esenciales del sistema, complementarios (no sustituidos), independiente de las iniciativas orientadas a la valorización”. Concluyen que mientras las barreras mencionadas no se reduzcan y los operadores de los rellenos sanitarios no sean considerados como parte estratégica de la solución, “será difícil transitar hacia modelos de economía circular; asegurar infraestructura oportuna y garantizar continuidad a un sistema sistema sanitario que requiere planificación a largo plazo”. En la Comisión de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Asociación Chilena de Municipalidades suman como traba relevante el factor financiero, “ya que el desarrollo, operación y cierre de rellenos sanitarios requiere inversiones muy significativas, que superan ampliamente las capaciParques capaciParques ambientales En Veolia, otra empresa gestora de residuos domiciliarios que maneja sitios de disposición final, también subrayan el rol clave que cumplen los rellenos sanitarios en Chile, destacando que el alto estándar de esta infraestructura en nuestro país nos pone en una posición favorable para evolucionar hacia una nueva etapa en la gestión de residuos: los parques ambientales.
Así lo explica Elier González, director general en Chile y Perú de la compañía: “Un parque ambiental es un modelo que incorpora, dentro de un mismo complejo, distintas soluciones para el tratamiento tratamiento de residuos: clasificación de materiales, compostaje de fracciones orgánicas, aprovechamiento energético y disposición final controlada. controlada.
Esta integración permite optimizar la logística, reducir traslados innecesarios, disminuir costos operativos y extender la vida útil de la infraestructura existente, transformando un costo estructural en una oportunidad ambiental y económica para los territorios”. Añade que la experiencia internacional demuestra que este modelo funciona y aporta a la descarbonización, descontaminación descontaminación y regeneración de los recursos naturales. “En América Latina y Europa, estos complejos producen energía a partir de biogás, valorizan residuos orgánicos y generan combustibles alternativos, todo bajo una lógica integrada donde cada etapa del proceso alimenta a la siguiente. siguiente. Son soluciones probadas, eficientes y replicables”, asegura Elier González. Luego remarca que en Chile los rellenos sanitarios ya cuentan cuentan con infraestructura, equipos técnicos especializados y conocimiento conocimiento operativo para avanzar hacia el desarrollo de parques ambientales.
Y que para eso se requiere colaboración y coordinación coordinación entre empresas, municipios y autoridades; marcos regulatonos regulatonos que faciliten la innovación y permitan implementar mejoras en tiempos acordes a los desafíos actuales; y el involucramiento ciudadano para lograr una mejor separación de los residuos en el origen y una mayor conciencia sobre el valor de los residuos.. DISPOSICIÓN CRITICA dades presupuestarias de la mayoría de los municipios si no existe un apoyo decidido del nivel central”, apuntan. Desde su mirada, avanzar en soluciones a esos problemas requiere un cambio de enfoque sistémico. “En primer lugar; es fundamental transitar desde una lógica centrada en la disposición final hacia una gestión integral de residuos, donde la prevención, la reducción y la valorización sean los ejes principales. principales.
En segundo término, se necesita una política nacional de infraestructura para residuos, con planificación de largo plazo, financiamiento asegurado y criterios criterios técnicos claros para la localización de instalaciones, de manera de evitar que cada proyecto se aborde de forma aislada y reactiva. Asimismo, es clave fortalecer los procesos de participación temprana y diálogo territorial, generando generando confianza con las comunidades y transparencia en la información, lo que puede reducir significativamente los conflictos socioambientales”, postulan.
Además, consideran indispensable robustecer las capacidades municipales, municipales, tanto técnicas como financieras, y avanzar hacia modelos asociativos respaldados por el Estado, entendiendo que la gestión de residuos es un problema estructural que requiere soluciones colectivas y de largo plazo. La falta de una visión de largo aliento también es relevada por el Dr. Marcel Szantó como una dificultad para mejorar la infraestructura sanitaria sanitaria y la gestión de los residuos.
Frente a eso, señala que “la planificación territorial, los planes de ordenación de territorio, los planes de orientación de vertido, con proyecciones a 30 o 50 años, representan una correcta ecuación”. Por su parte, Andrea Cifuentes coincide en que las principales dificultades dificultades para ampliar la infraestructura de disposición final son, por una parte, parte, territoriales y sociales: “Cada vez es más complejo encontrar localizaciones que cumplan con las condiciones técnicas y que, al mismo tiempo, cuenten con aceptación social. La percepción de riesgo ambiental, los impactos en la calidad de vida y la pérdida de confianza en la fiscalización estatal generan una fuerte resistencia a este tipo de proyectos”, asegura. Al igual que otros especialistas, advierte que existen barreras normativas normativas y de planificación, “ya que los instrumentos de ordenamiento territorial no siempre están alineados con las necesidades actuales de infraestructura sanitaria.
A ello se suma la incertidumbre económica, considerando que los modelos de negocio de las plantas de tratamiento y disposición de residuos requieren horizontes largos y volúmenes relativamente estables, en un contexto contexto donde, correctamente, se busca reducir la disposición final y aumentar la valorización”. La gerente de economía circular de Kyklos indica que superar las trabas trabas mencionadas “exige actuar en varios frentes de manera coordinada.
Por una parte, es indispensable reducir de forma sostenida la cantidad de residuos que llegan a disposición final, acelerando la valorización de orgánicos, fortaleciendo fortaleciendo el reciclaje efectivo y asegurando que la implementación de la Ley REP se traduzca en resultados reales”, dice.
Añade que, al mismo tiempo, se requiere una planificación territorial de largo plazo, a escala regional o macrozonal, que permita anticipar el cierre de instalaciones, definir oportunamente zonas aptas para infraestructura infraestructura sanitaria y evitar soluciones de emergencia. “Este proceso debe ir acompañado de mayor transparencia, participación temprana de las comunidades comunidades y un fortalecimiento de la fiscalización, como condiciones habilitantes para reconstruir confianzas”, acota. Además, considera clave fortalecer la gestión pública local, dotando a los municipios de mayores capacidades técnicas y promoviendo esquemas de colaboración público-privada que aseguren estándares ambientales exigentes, continuidad operativa y modelos económicamente viables.
“En definitiva, el desafío no se limita a construir nueva infraestructura, sino a ordenar y anticipar el sistema de gestión de residuos en su conjunto, articulando a los distintos actores y equilibrando criterios técnicos, económicos y sociales para avanzar hacia soluciones sostenibles en el tiempo”, concluye..