MAGDALENA PIÑERA MOREL: "No hay día en que no piense en él"
MAGDALENA PIÑERA MOREL: "No hay día en que no piense en él" "No hay día en que no piense en él" La mayor de los cuatro hijos del expresidente y la más política --hoy a la cabeza de las fundaciones de la familia Piñera-recuerda a su padre a dos años de su muerte y relata los dramáticos momentos que vivió el 6 de febrero de 2024, cuando ocurrió el accidente del helicóptero en el Lago Ranco.
Sobre el presente, afirma que no cree que Chile se caiga a pedazos y que "el Presidente Boric es una persona que hoy día admira, a pesar de las diferencias legítimas, a mi papá". También asegura que Sebastián Piñera habría apoyado igual que ella a Kast: "No tengo ninguna duda". MAGDALENA PIÑERA MOREL: --La otra vez, hablando con mi mamá, me decía "a ti te falta enterrar a tu papá". --¿ Por qué le dice eso? A dos años de la muerte del expresidente Sebastián Piñera, Magdalena, la primogénita y hoy presidenta de todas las fundaciones que alguna vez armó su padre, sentada en una oficina de la Fundación Piñera Morel, responde: --Porque lo veo todo el rato, porque trabajo para él, porque hago libros de él, porque veo su oficina, me meto a Instagram y me aparece todo el rato. Y salgo a la calle y no es que me reconozcan tanto, pero me hablan de él. --¿ Su mamá está preocupada? --No, para nada, porque racionalmente yo sé que no está. Pero también mi pega, que es la historia, me ayuda a entender que acá hay un patrimonio que les pertenece a todos los chilenos. Que hay que trabajar el archivo, por eso el convenio con la Universidad Católica, con la Universidad del Desarrollo. Y agrega: --Yo estoy en paz, y cada vez doy más gracias por haberlo tenido. Tengo, he tenido, he vivido dos años de pena, pero acompañada de mucha gratitud. Y sí, hoy trabajo para él. Se detiene y luego dice: --En mi casa se ríen porque dicen que yo no me voy a morir hasta que el planeta Tierra se llame Sebastián Piñera.
Y mis hijos agarran eso y se ríen aún más, me dicen "mamá, me encanta que esa sea tu misión". Y yo les digo "pero ¿ por qué? ¿ Te da vergüenza? ¿ Te da pudor?". "No, porque como nunca va a pasar eso, no te vas a morir nunca". --El sábado 6 se cumplen dos años del accidente. ¿Cómo han sido estos días? --La verdad es que no hay día en que no piense en él. Sigue... POR ESTELA CABEZAS FOTO SERGIO ALFONSO LÓPEZ.
MAGDALENA PIÑERA MOREL: "No hay día en que no piense en él" Del día del accidente admite que aún le cuesta recordar en orden todo lo que sucedió. --Estaba en Caburgua con mi hermana Cecilia y sus hijos, ese día venía de jugar pádel y como siempre tengo el teléfono en silencio, por casualidad lo miré y me di cuenta que me estaba llamando una vecina. La hija de ella estaba en Ranco con la mía, porque son muy amigas.
Entonces me dijo: "Oye, ¿qué has sabido de Ranco? ¿ Sabes que hubo un accidente?". Le dije que no. "Llama, porque hubo un accidente". Cuenta que se subieron al auto con Cecilia y un primo, que iba manejando. --¿ Pensó que su padre podría haber muerto? --No, pero me asusté porque la Esperanza, mi hija, salía a dar paseos en helicóptero con mi papá. Entonces empecé a llamarla y no me contestaba.
Ahí llamé a la Carmen, mi amiga vecina y le dije: "¡ la Esperanza no me contesta! ¿Le pasó algo a ella y a la Sofía?". "La Sofía y tu hija me llamaron para decirme lo del accidente, obvio que están vivas". De Caburgua a Ranco se demoraron tres horas en auto. --Y sonaba el teléfono de la Ceci, sonaba el mío, sonaba el de Matías, un desastre. Yo llamaba, no estaba la Pichita. Y, además, estaba esta cosa de creer que mi papá era un superhombre, inmortal.
Entonces pensaba: "Mi papá es buzo, va a salir en la orilla del frente y nos vamos a reír". Ahí me llamó la Loreto Alcaíno, que es la dueña de la casa donde mi papá había estado. Ella fue la primera persona que me dijo, o que yo tengo conciencia de que me haya dicho, "tu papá murió". Yo le respondí: "¿ Viste el cuerpo?". "No.
Pero tu papá murió". Yo insistí: "Cuando vean el cuerpo me llaman". En el trayecto recibió el llamado del Presidente Gabriel Boric. --De repente veo 690 4000, un teléfono que yo sabía que era de La Moneda. Ahí tengo un desorden, porque no sé si me llamó cuando yo ya tenía certeza absoluta de que mi papá estaba muerto o aún tenía dudas.
Entonces me llama el Presidente Boric y me cuenta que había tratado de llamar a mi mamá, que no se había podido comunicar y que como hija mayor me está llamando para darme el pésame y que contara con toda la ayuda necesaria. Y yo: "Gracias, Presidente, gracias". Ella, relata, aún andaba vestida de ropa deportiva. No había tenido cabeza ni tiempo para cambiarse. --Llegamos a la casa de Ranco, y ahí estaba la Esperanza y nos abrazamos, y abracé también a mi mamá. Luego, partimos al Lago Ranco, que era donde estaba el cuerpo de mi papá. Cuando llegamos con la Ceci, fuimos los primeros en entrar con la Esperanza, mi hija. Ahí lo vio. --Lo toqué, estaba helado. Le hablé, le di las gracias. Magdalena Piñera se queda en silencio. Luego relata que después volvieron a la casa y al otro día se subieron al avión y llegaron a Santiago. --Ahí como que me veo desde afuera. He reconstruido el funeral de mi papá después y hay cosas que hasta el día de hoy todavía no he querido mirar.
En YouTube he visto algunas cosas, por ejemplo, el discurso de Bachelet. --¿ Por qué no lo ha visto completo? --Porque son largos y porque los he ido viendo de a poco, por ejemplo, en los momentos cuando me baja la nostalgia, la pena. Se queda en silencio. --Después fue el funeral de campo, como digo yo, porque duró como cuatro días. Dice que en estos dos años ha vivido el duelo. "No es que sea angustioso, pero a mí me vienen las ganas de mi mundito. De estar un rato sola, de pensar, de que no me estresen.
Y ahí pienso y me acuerdo mucho de él". Cuenta que le pasó algo parecido con la muerte de Miguel Piñera y de su tío Cristián Morel, hermano de su mamá. --Lo de Cristián me afectó mucho porque éramos muy cercanos y me pasó eso de que salía, venía aquí a la oficina y decía, por ejemplo, "pero ¿ cómo estás haciendo una entrevista? Se murió Cristián". Esa sensación de cómo el mundo puede seguir girando.
Yo debo haber ido a una fiesta dos meses después de su muerte y todo el mundo estaba bailando, y yo pensaba "pero ¿ cómo están bailando si se murió Cristián?". Magdalena Piñera mira por la ventana desde el piso diecinueve. --El luto al final uno lo pasa sola porque la gente te acompaña el primer día, después la primera semana y luego te mandan chocolates. Y te van a ver cada vez menos porque la vida sigue y eso es lo normal. Pero es terrible, sobre todo cuando son muertes trágicas, pero la verdad es que la única certeza que uno tiene es que uno se va a morir. Se declara "papona". --Se lo he dicho a mucha gente: cuando mi papá se murió, yo perdí un jefe, porque trabajé muchos años con él. También perdí un papá a los 49 años, pero yo era una hija que se sentía de 15 años con él, era mi protector.
Cuando tenía una angustia iba donde él y me decía "pero ¿ para qué se angustia? Mire, hagamos esto, hagamos esto otro". Dice que su vínculo con su padre, con el que trabajó 20 años, se empezó a dar desde temprano porque en su casa siempre se respiró la política con sus tíos y sus abuelos. A ellos los recuerda bien. Estaba en tercero medio cuando falleció el primero, José Piñera Carvallo. --¿ Su abuelo era tan especial como dicen? --Mi abuelo era muy bohemio. A él los nietos le daban una lata tremenda. No era de jugar como sí fue mi papá.
De hecho, creo que su mejor faceta por lejos fue la de ser abuelo: era entretenido, los pasaba a buscar, siendo Presidente pasaba por lo menos tres veces a la semana a verlos, aunque fueran cinco minutos. Mi abuelo José Piñera no era un abuelo regalón. Le gustaba hablar con los grandes, cosas inteligentes, de política, de bohemia. --¿ Usted no era cercana de él? --Una vez osé decirle que quería estudiar historia, como a los 15 o 16 años. Ahí me enfocó y me empezó a hablar de fechas, datos, etc, hasta que le dije: "Tata quiero estudiar historia, pero no ahora". Entonces me desenfocó de nuevo. Magdalena Piñera estudió Historia e hizo clases en colegios durante 15 años. Lo dejó cuando en 2005 su papá se presentó a las elecciones presidenciales. Comenzaron a trabajar juntos durante su primer gobierno. --Me encantaba trabajar con mi papá y me encantaba la política, pero siempre en un segundo lugar. Yo le llevaba su agenda, veíamos las actividades. Era una especie de jefe de Gabinete.
Aunque no ocupó ese cargo en el segundo gobierno, a Magdalena le tocó vivir de cerca uno de los momentos más dramáticos en la carrera política de su padre como Presidente: el estallido de octubre de 2019.
Dice que cuando pasó todo, más que triste, lo vio "cansado, abrumado". --¿ Nunca lo vio sufrir? --Mi papá se preparó para ser Presidente, de eso no tengo ninguna duda, desde que estaba en el colegio.
He leído ahora, porque estoy trabajando en el archivo, documentos que escribió en la década de los 80, donde ya hablaba de cómo se construye una sociedad basada en justicia social, en libertad; cómo generar oportunidades para que todos puedan desarrollar sus proyectos de vida, de acuerdo a sus talentos, a sus intereses, pero siempre con una sociedad de seguridad. Él hizo la primera línea de la pobreza en Latinoamérica. --¿ Por qué su papá era RN? Muchos piensan que su corazón en realidad era DC. --Porque también tenía esa cosa más liberal. Él creía en la libertad, la libertad con solidaridad, y creía que nosotros no somos personas únicas en el mundo, sino que convivimos en sociedad. Entonces ahí había una mezcla de principios que estaban en los dos lados. Por ejemplo, cuando a él le tocó, el año 2009, su segunda campaña presidencial, puso en el tapete el acuerdo de vida en común. Es decir, alguna regulación respecto a parejas de un mismo sexo. Ese tema nunca lo dijo ni Bachelet ni Ricardo Lagos. Y terminó con la promulgación del matrimonio igualitario. Su sueño era un país solidario. Hay una frase muy linda, que la hemos ocupado mucho.
Solidario, unido en paz, pero siempre decía: "donde cada uno pueda desarrollar su proyecto de vida en libertad". --¿ Usted no cree que su papá era un extranjero en la derecha? --Sin duda, era una persona especial y creo que esa diferencia fue la que lo llevó a él a liderar y ser el primer presidente de centroderecha desde la recuperación de la democracia.
Porque votó por el No porque, claro, convocaba sectores distintos. (... ) Creo que si Chile Vamos se queda, o cualquiera, en su reducto, y no es capaz de moverse, no es capaz de sentarse en una mesa, persuadir, dejarse persuadir, llegar a acuerdos, ceder, ampliar, no va a poder avanzar.
Mi papá tenía esa capacidad de abarcar espacios mucho más grandes, que fue lo que le permitió a la centroderecha tener vocación de mayoría, porque uno puede tener un proyecto político súper claro, que a lo mejor puede ser perfecto para Chile, pero sin vocación de mayoría no vas a tener nunca el poder de ejecutar ese proyecto. --¿ Habló de esto con José Antonio Kast cuando lo recibió en la casa de su mamá? --Sí, cuando él nos fue a ver, después de que ganó la primera vuelta, conversamos, y ahí le comenté que es muy importante la amistad cívica. Le dije: "Creo que hay una crítica con base de que los republicanos no se mueven de sus ideas", y lo importante que es el diálogo, el aprender a ceder y a dejar detrás cosas. Y creo que él lo ha hecho. Tras terminar el gobierno de su padre, Magdalena Piñera se tomó un año sabático. Ahí comenzó a trabajar en las fundaciones: --Tenemos como familia una historia de filantropía bien larga, que a mí me da mucho orgullo, porque son más de 35 años. Mi mamá partió en el año 85-86 haciendo la Casa de la Juventud en Conchalí, la Fundación Mujer Emprende. Después hicieron toda una labor donde trabajaban con jóvenes en las cárceles. Después la Fundación Futuro, que ya tiene 35 años. Es una historia de más de 40 años. Yo creo profundamente que la filantropía no es solidaridad y caridad, es una actividad profesional, una estrategia, una visión de país, de futuro. Magdalena Piñera cuenta que su papá era austero. "Nos apagaba la luz todo el rato. Decía claro, como nadie paga la luz o el agua... ". --¿ Usted también apaga la luz? --Sí, yo lo heredé de él. Y también les digo a mis niños "claro, ustedes no pagan nada". --¿ Hay algo en lo que se notaba que era millonario? --Bueno, éramos una familia austera, pero vivíamos en Las Condes. Estábamos en el Colegio Saint George's. Pero no se hablaba de eso. Mi papá hace algunos años compró "ese" helicóptero; o sea, tenía esas cosas al final de su vida. Pero mi papá no nos hacía regalos para el cumpleaños o Navidad. --¿ Nunca les hizo un regalo? --No. Pero a cambio nos invitaba, por ejemplo, a viajar. O nos hacía panoramas muy entretenidos, como salir en bicicleta, tirarse en balsa por el Biobío, subir cerros.
Era un papá entretenido. --¿ Usted es austera? --Trato de serlo, me da pudor hablar de plata, pero no somos una familia millonaria con aviones y lujos. --¿ Usted es la que menos gasta de sus hermanos? --No sé, pero siempre dicen que soy la más cag... , aunque veraneo en el mismo lugar hace 35 años. Mi papá tenía esta cabaña en Caburgua y ahí seguimos yendo. Dice que su padre era en extremo sencillo. Y que era un hombre feliz. --¿ Qué cosas le dolían? --Creo que uno de sus mayores temores era que nosotros sufriéramos. Las veces que estuvimos en la palestra, creo que él sufrió. Y cuando alguna vez yo salí a la palestra él me llamó y me dijo "Mane, tranquila, no pasa nada, esto dura dos días". Y me iba a ver.
Cuando uno estaba débil, siempre llamaba, siempre. --¿ Usted estuvo de acuerdo con que se presentara nuevamente a la elección presidencial? Se lo pregunto porque varios artículos de prensa decían que su mamá no estaba de acuerdo. --Bueno, porque mi mamá siempre dice que no, pero al final se suma (... ). Pero él para el segundo gobierno estuvo súper dubitativo, creo que precisamente porque no nos quería exponer a nosotros. Siempre decía "no quiero que ustedes lo pasen mal". Y en el segundo gobierno mi mamá también lo pasó bien.
Bueno, vino el estallido, pero mi mamá hizo cosas entretenidas, muy trascendentes. --En el caso de ella el estallido fue más complejo porque pasó lo del audio. --Pero cuando esas cosas pasaban mi papá llamaba y decía "oye, no es para tanto". Lo mismo con lo de la pizza. Mi hijo Juan era el del cumpleaños. Él se ríe cuando lo molestamos. Él siempre era positivo con esta cosa, como pater familias nos protegía, pero eso le dolía.
Yo creo que de las cosas que lo hacían sufrir era, justamente, hacer sufrir a su familia. --¿ Cuando terminó su segundo mandato lo vio igual que cuando terminó el primero, o salió diciendo "¡ uf, por fin! "? --Sí, terminó cansado, pero salió como diciendo "¡ bien!"... Le había tocado lo de la pandemia, las vacunas... Dice que su oficina aún está intacta: --Él seguía trabajando, seguía aportando.
Le tocaron los incendios en Quilpué, en Villa Alemana, y él habló con sus equipos, hizo un plan de acción. --Y llamó al Presidente Boric para ofrecer su ayuda. --Claro, habló muchas veces con el Presidente Boric, muchas, en privado. --¿ Se llevaba bien con él? --Yo creo que el Presidente Boric, y lo dijo así en su discurso, aprendió a conocer a Sebastián Piñera y a darse cuenta, primero, que es difícil gobernar.
Y que él fue un estadista que siempre puso a Chile por delante. --¿ Usted cree que el Presidente Boric reparó todo lo que hizo con su papá cuando habló en su funeral? --No su gente, pero él sí. Porque esta famosa frase de "habitar el cargo", que es medio siútica, es verdad; la soledad, el tener que al final del día decidir más allá de lo que te diga tu gente. El Presidente Boric es una persona que hoy día admira, a pesar de las diferencias legítimas, a mi papá. Cuenta que después de la muerte de Sebastián Piñera, el Presidente los recibió en La Moneda y que fue muy cariñoso y que les "volvió a reiterar lo que pensaba de él.
Así es que creo que en su discurso fue genuino". --¿ Usted cree que Boric tiene futuro para volver a ser Presidente? --La historia tendrá que juzgar cómo ha sido su gobierno, pero en política nunca hay nadie muerto. Yo creo que hay muchas áreas de su gobierno que han sido muy malas, pero ha tenido otros aciertos. --¿ Qué ha sido un acierto? --Cuando se retractaron de eliminar los liceos Bicentenario. Tengo una muy buena relación con el ministro Cataldo; también con la ministra de Cultura, Carolina Arredondo; con Maisa Rojas, ministra del Medio Ambiente, que son las áreas que me toca a mí trabajar. Con el canciller Van Klaveren. Pero también me parece que la reconstrucción de 12 casas en dos años es impresentable. O sea, el ministro de Vivienda... me parece que es de una irresponsabilidad que llega incluso a ser moral. Yo no me podría ir a dormir tranquilo habiendo construido 12 casas en dos años. Y además, eso de haber dicho que él no estaba a cargo de la reconstrucción. Luego agrega: --No creo en que los medios de comunicación muestren solo cosas malas. Yo creo que nos envenenamos, que está bien, hay un problema de seguridad importante, y hay una penetración del narcotráfico que es grave. Pero Chile es un mejor país de lo que mucha gente cree.
Eso pienso yo. --En eso está de acuerdo con lo que dice el Gobierno de ahora. --No, pero no creo que Chile sea un país que se cae a pedazos, sí que podría haber estado mucho mejor con otro gobierno, o al menos con otras autoridades en algunas áreas que lo han hecho muy mal. --Con todo lo que pelearon, ¿cree que su papá habría hecho lo mismo que usted por Kast? --Sí, no tengo ninguna duda. O sea, al otro lado había una candidata del Partido Comunista y vemos la dictadura en Cuba, vemos la dictadura en Venezuela. O sea, el comunismo nunca ha traído ni libertad, ni democracia, ni progreso en ninguno de los países en los cuales ha estado.
Eso es una realidad, una evidencia. -Jeannette Jara se había alejado de eso. --Era militante del Partido Comunista, otra cosa es que por márketing diga eso. --¿ A usted le gustaría seguir una carrera política? --A mí me encanta donde estoy. Estoy feliz a cargo de la red de filantropía de mi familia. Creo que estamos aportando con trabajo bien hecho en educación, en medio ambiente, en cultura. Para el aniversario de la muerte de su papá, el 6 de febrero, harán una misa en Lago Ranco, a la que seguramente irá mucha gente. De hecho, eso les sucedió con la misa por su cumpleaños, en diciembre pasado. --Llegó mucha, pero mucha gente y está bien, entiendo que mi papá no nos pertenece. A mí no me tienen que pedir autorización para escribir un libro de Sebastián Piñera. Si alguien quiere poner una placa, pone la placa y escribe lo que quiere.
O sea, el alcalde pone la placa y ya, y qué amoroso que es, pero él escribió lo que quiso. ¿Qué poder tengo para prohibírselo? No sé. ¿Existe algo legal respecto a eso? No, claro que no. "Y cuando alguna vez yo salí a la palestra él me llamó y me dijo `Mane, tranquila, no pasa nada, esto dura dos días'. Y me iba a ver. Cuando uno estaba débil, siempre llamaba, siempre". "Estaba esta cosa de creer que mi papá era un superhombre, inmortal.
Yo pensaba: `Mi papá es buzo, va a salir en la orilla del frente y nos vamos a reír'. Y me llama la Loreto Alcaíno, que fue la primera persona que me dijo o que yo tengo conciencia de que me haya dicho, `tu papá murió'". AT O N "Me encantaba trabajar con mi papá y me encantaba la política, pero siempre en un segundo lugar", dice. ALEX M O REN O.