Editorial: Barómetro de la Economía
Editorial: Barómetro de la Economía La economía chilena comienza a mostrar signos que invitan a un moderado optimismo.
Tras un período marcado por la incertidumbre y la desaceleración, los últimos datos del Barómetro de la Economía Chilena del Instituto de Políticas Públicas de la UNAB reflejan una mejora que no pasa desapercibida: el índice general alcanza los 39,2 puntos y se instala en el escenario "bien y mejorando". Sin embargo, conviene detenerse un momento antes de celebrar.
Porque si bien los números avanzan en la dirección correcta, la historia reciente nos ha enseñado que los ciclos económicos no se consolidan únicamente con buenas cifras coyunturales, sino con bases sólidas y sostenidas en el tiempo. Uno de los elementos más relevantes de este repunte es la recuperación de las expectativas. La confianza empresarial y la disminución de la incertidumbre aparecen como motores clave de esta mejoría, lo que no es menor: la economía también se mueve por percepciones. Cuando estas mejoran, se activan inversiones, se dinamiza el empleo y se abre espacio para la reactivación. Pero las expectativas, por definición, son frágiles, y basta un factor externo o una señal interna errática para revertirlas. En paralelo, los avances en inflación y empleo aportan una cuota de realidad a este optimismo. La inflación se acerca a niveles controlados y el desempleo muestra una leve baja, señales que impactan directamente en la vida cotidiana de las personas. Aun así, el escenario dista de ser holgado: la creación de empleo sigue siendo incipiente y la recuperación de los ingresos familiares aún enfrenta desafíos importantes. Es en este punto donde el análisis debe ser más cuidadoso. El informe advierte riesgos que no pueden ignorarse, como el aumento de la morosidad de los hogares y la volatilidad financiera. Estos factores no solo amenazan la estabilidad económica, sino también el bienestar social, especialmente en sectores que aún no logran recuperarse. Por ello, el verdadero desafío para 2026 no será mostrar cifras positivas en determinados meses, sino sostener una trayectoria de crecimiento que sea consistente, inclusiva y resiliente. La economía chilena parece estar dejando atrás la incertidumbre más aguda, pero aún no está en condiciones de declararse plenamente recuperada.
Las señales, sin duda, son alentadoras, pero más, que un punto de llegada, este escenario debe entenderse como una oportunidad de consolidar confianzas, fortalecer el empleo y evitar que los riesgos latentes terminen opacando los avances alcanzados. Porque en economía, como en tantas otras áreas, avanzar es importante. .. pero sostener lo avanzado es lo que realmente marca la diferencia..