La huella de Mermoz en la cordillera de Atacama, expedición logra ubicar el sitio de una histórica hazaña aérea
La huella de Mermoz en la cordillera de Atacama, expedición logra ubicar el sitio de una histórica hazaña aérea E n medio de un paisaje áspero, rodeado de volcanes y mesetas cubiertas de ceniza volcánica, un grupo de exploradores logró encontrar lo que durante décadas fue casi un mito de la aviación: el lugar donde el piloto francés Jean Mermoz aterrizó de emergencia en 1929 y desde donde protagonizó una de las mayores hazañas de supervivencia en la historia aeronáutica.
El hallazgo se produjo tras una expedición realizada en la cordillera de la Región de Atacama, a más de 4.200 metros de altura, liderada por el historiador francés Marc Turrel junto a un equipo compuesto por guías de CONAF, integrantes del Cuerpo de Socorro Andino y representantes del programa territorial de turismo de montaña. Para Turrel, quien además fue el impulsor de la expedición, el resultado tiene un valor histórico enorme. "Es una de las noticias más emocionantes para la historia de la aviación en Chile. Hemos logrado identificar el lugar donde aterrizó Jean Mermoz junto a su mecánico Alexandre Colnaud entre el 9 y el 11 de marzo de 1929", explica. TRAS LAS HUELLAS DE UN RELATO HISTÓRICO La búsqueda comenzó mucho antes de pisar la montaña. Durante meses, Turrel revisó documentos, informes y relatos escritos por el propio Mermoz después del accidente. Entre esos registros había descripciones geográficas detalladas: quebradas, mesetas y referencias visuales que el aviador utilizó para narrar cómo había quedado atrapado en la cordillera. Con esos antecedentes, el equipo planificó una expedición para intentar localizar el sitio exacto. El recorrido comenzó en la Laguna Santa Rosa, uno de los puntos clave del relato del piloto.
Desde allí el grupo inició una travesía de varios días en condiciones extremas: frío intenso, aire seco y los efectos de la altura. "Estábamos a más de 4.200 metros, con dolor de cabeza por la altura y un ecosistema de montaña impresionante", recuerda Turrel.
Desde una cumbre cercana de 4.500 metros, el equipo observó una geografía que parecía calzar con las descripciones del aviador: un anfiteatro natural rodeado por montañas y volcanes como el Copiapó, el Nevado Tres Cruces y el monte Pissis. Con una superficie de búsqueda de más de cien kilómetros cuadrados, los expedicionarios dividieron el trabajo en dos grupos que recorrieron distintos sectores en vehículos todo terreno. La zona había cambiado con el paso del tiempo: antiguos caminos de mineros ilegales cruzaban ahora las montañas, lo que facilitó el acceso a lugares que antes eran prácticamente inaccesibles. Uno de los equipos avisó por radio que había encontrado una meseta que coincidía con el famoso "plató de los Tres Cóndores", descrito por Mermoz en su relato. "Cuando llegamos no lo podíamos creer. Sentimos que estábamos exactamente en el lugar que él había descrito", relata Turrel. El equipo realizó un levantamiento topográfico del sector y comparó cada punto con el relato histórico. Aunque algunas quebraATA ATACHILE. CL das habían desaparecido por efecto del tiempo y la erosión, la geografía general coincidía con la descripción original. El episodio que vivió Mermoz hace casi un siglo ocurrió cuando el aviador intentaba cruzar la cordillera desde Copiapó hacia La Rioja, en Argentina. Su avión tenía un límite de altitud cercano a los 4.000 metros, lo que lo obligaba a zigzaguear entre las montañas para ganar altura. En medio del intento, una corriente descendente lo obligó a aterrizar de emergencia en una meseta a más de 4.200 metros de altura. Sin ropa adecuada ni alimentos, Mermoz y su mecánico pasaron tres días y dos noches en condiciones extremas intentando reparar el avión. El frío congelaba el sistema de agua del motor y el terreno irregular hacía imposible despegar. Finalmente decidieron empujar la aeronave durante unos 700 metros por una pendiente y construir una pista improvisada. Para superar tres arroyos en el terreno, marcaron con piedras los puntos donde el avión debía saltar durante el despegue. Según el relato del propio piloto, su mecánico incluso se cubrió los ojos durante el despegue por miedo a que el avión se estrellara. Contra todo pronóstico, el aparato logró despegar y regresar a Copiapó. La expedición actual utilizó técnicas similares a las que se emplean en operaciones de rescate en montaña.
Julio Masso Salah, jefe regional del Cuerpo de Socorro Andino, explica que la búsqueda se organizó en cuatro etapas: análisis bibliográfico, estudio cartográfico con software especializado, observación desde cumbres cercanas y finalmente prospección directa en terreno. "Primero buscamos lugares que pudieran servir como pista de aterrizaje de emergencia. Después comenzamos a descartar sectores hasta reducir el área", señala. Durante el trabajo en terreno el equipo encontró acumulaciones de piedras que podrían corresponder a las marcas que Mermoz habría construido para señalar los saltos del terreno. El descubrimiento también abre una oportunidad para el turismo de montaña en la región.
Luigi Giglio, presidente de la Asociación de Turismo de Atacama y del PTI de Montaña Nevado de Tres Cruces, cree que el hallazgo puede transformarse en un nuevo atractivo patrimonial. "Queremos poner en valor este lugar y crear la ruta de Mermoz. Sería una manera de revivir esta historia extraordinaria en la montaña", explica. El objetivo es desarrollar un circuito turístico antes de 2029, cuando se cumpla el centenario de la hazaña.
Por ahora, la cordillera de Atacama vuelve a revelar uno de sus secretos: el escenario real donde un piloto atrapado en la montaña logró despegar contra todas las probabilidades y escribir una página inolvidable de la aviación..