COLUMNAS DE OPINIÓN: El legado de Prat
COLUMNAS DE OPINIÓN: El legado de Prat Cada 21 de mayo los chilenos volvemos la mirada hacia la rada de Iquique. Allí, en 1879, Arturo Prat Chacón y sus hombres protagonizaron un combate heroico, que hoy recordamos con emoción y orgullo. No se trata solo de una imagen patriótica de un pasado que debemos preservar, sino que también es la inspiración que necesitamos para construir el futuro.
Esa mañana inolvidable, la tripulación de la vieja corbeta "Esmeralda" enfrentó un adversario materialmente muy superior, consciente de que las posibilidades de victoria eran escasas y que combatir era un camino seguro hacia la derrota y a la muerte. Pero no vacilaron.
Prat y sus hombres cumplieron con su deber con serenidad, con sentido de Estado y con la convicción de que hay circunstancias y momentos en que el deber exige enfrentar los riesgos sin cálculos, pensando siempre en el bien superior de nuestro querido Chile y de su gente. La decisión de Prat y de sus hombres explica el impacto espiritual y cívico que causó el combate de Iquique entre los chilenos. La emoción generada en la ciudadanía tras conocerse los hechos aumentó el reclutamiento y cambió el curso del conflicto. El heroísmo del 21 de mayo proyectó su valor hacia las generaciones futuras, de manera transversal. Ese es el significado profundo y el sentido del patriotismo, entendido como un sentimiento que mueve a cambios de conductas y a actos de entrega sublimes cuando las circunstancias lo exigen. En eso consiste el legado de Prat. En la inspiración para servir a Chile sin cálculos y de manera incondicional, incluso con la donación de la propia vida. Este sentimiento está profundamente arraigado en nuestras Fuerzas Armadas y de Orden y es un activo presente y futuro del país. Transcurridos 147 años desde el Combate Naval de Iquique, los desafíos que enfrenta nuestro país son distintos, pero no menos exigentes.
Se encuentran, por ejemplo, en las acciones de prevención y gestión eficaz de los desastres naturales; en reordenar nuestra economía y crecer, así como en la urgencia de combatir la delincuencia y el crimen organizado; en abordar la crisis de violencia que afecta a nuestros establecimientos educacionales, barrios y recintos deportivos y en la solución de las necesidades sociales en que nuestros hombres y mujeres de las instituciones armadas también colaboran con todo lo que está a su alcance.
El mejor homenaje actual a Arturo Prat y los demás héroes de Iquique es esforzarnos más por entendernos y respetarnos en nuestra convivencia, porque una democracia sólida no se sostiene únicamente en sus leyes, sino también en una ciudadanía consciente de que la seguridad nacional, la cohesión social y la estabilidad institucional son responsabilidades compartidas. El patriotismo que Chile necesita hoy consiste en cuidar a nuestras instituciones para fortalecer la estabilidad del país y en reemplazar la descalificación por el debate razonado y basado en la evidencia. Ello nos hace un país más seguro y respetado. La Defensa de Chile requiere, ciertamente, de sus Fuerzas Armadas y de Orden, pero no termina en ellas. Es también tarea de las autoridades políticas, de los dirigentes de la sociedad civil, de los empresarios, de los medios de comunicación y de cada ciudadano. Todos debemos contribuir, con nuestras decisiones y conductas, a fortalecer la salud de la República para hacerla grande, como la soñaron Prat, los héroes de Iquique y los Padres de la Patria.
El patriotismo del presente siglo nos pide poner a disposición del país nuestras mejores capacidades, hacer bien nuestros trabajos, actuar con responsabilidad, respetar las instituciones, rechazar la violencia, cuidar el lenguaje político y público, y anteponer el interés nacional por sobre las naturales y legítimas diferencias. Hoy estamos trabajando intensamente por preservar la paz, alcanzar el desarrollo, ampliar el progreso de nuestra sociedad y fortalecer las capacidades de Chile hacia el futuro. En esta tarea el ejemplo de los héroes de la "Esmeralda" nos interpela, pues nos legó una lección que no pierde vigencia: cuando el deber llama, Chile espera que cada uno esté a la altura. Ese sigue siendo, ayer como hoy, el verdadero y más importante legado de Prat.
El legado de Prat "... el patriotismo que Chile necesita hoy consiste en cuidar a nuestras instituciones para fortalecer la estabilidad del país y en reemplazar la descalificación por el debate razonado y basado en la evidencia. Ello nos hace un país más seguro y respetado... ". FERNANDO BARROS TOCORNAL Ministro de Defensa Nacional.