Editorial: Alto rendimiento reducido a cenizas
Editorial: Alto rendimiento reducido a cenizas E l'incendio que redujo a cenizas los hangares de remo y canotaje del Centro de Entrenamiento Olímpico de Curauma no es sólo una tragedia material avaluada en $2 mil millones. Es, sobre todo, un golpe estructural a la alta competencia chilena y una señal de alerta sobre la fragilidad de nuestra infraestructura deportiva. En cuestión de minutos, el fuego consumió décadas de inversión pública, planificación técnica y sueños olímpicos cuidadosamente ensamblados en fibra de carbono. Las imágenes descritas por los propios deportistas son elocuentes: 62 botes de remo, dos de canotaje, 25 ergómetros y la totalidad de las palas y atriles convertidos en escombros. Embarcaciones de hasta $80 millones cada una, diseñadas a medida en Europa, desaparecieron antes de que el calendario internacional concediera tregua. El siniestro ocurrió a dos meses del inicio de la temporada europea, eje competitivo del remo y el canotaje nacional. No pudo ser en peor momento. Que no haya víctimas personales es un alivio indiscutible. Pero el daño competitivo es profundo. La preparación olímpica opera bajo cronogramas milimétricos, con cargas físicas y técnicas planificadas con precisión científica.
Interrumpir el acceso al equipamiento no es un simple contratiempo logístico: altera ciclos de rendimiento, afecta clasificaciones y tensiona la salud mental de atletas que compiten contra el tiempo y contra potencias con presupuestos exponencialmente mayores. La reacción institucional ha sido rápida. El Ministerio del Deporte, el IND y el COCh activaron un plan de contingencia que incluye concentración en altura, traslado de botes remanentes de Santiago 2023 y gestiones internacionales para recuperar unidades de respaldo. Son medidas correctas y necesarias. Pero la emergencia obliga a ir más allá de la reposición inmediata. El episodio exige revisar estándares de seguridad, protocolos de almacenamiento y sistemas de protección en recintos estratégicos. Cuando infraestructura crítica depende de estructuras livianas y altamente inflamables, el riesgo no es hipotético: es sistémico. La inversión en alto rendimiento no puede limitarse a la compra de equipamiento; debe incluir resiliencia, prevención y seguros adecuados. El remo y el canotaje han entregado resultados históricos al país.
Hoy requieren algo más que solidaridad simbólica: necesitan continuidad presupuestaria, planificación intergubernamental y decisiones técnicas que trasciendan cambios de administración.. Elincendio que destruyó los hangares del CEO de Curauma arrasó con el equipamiento y dejó en evidencia la vulnerabilidad de la actividad. E Editorial