Autor: Pedro Cayuqueo, escritor y periodista
Columnas de Opinión: Ximena Lincolao
Columnas de Opinión: Ximena Lincolao sta semana el presidente electo José Antonio Kast presentó a quienes serán los próximos ministros y ministras de su gobierno, el cual comenzará oficialmente a partir del 11 de marzo. Y dentro de su gabinete hay un nombre que quisiera destacar: Ximena Fabiola Lincolao Pilquian (57 años), flamante ministra de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación.
Se trata, sin duda alguna, de una designación digna de aplauso, tanto por su ascendencia mapuche como por su trayectoria vinculada a la innovación y el emprendimiento tecnológico, áreas donde muchos jamás imaginaron ver a una mujer mapuche.
Lincolao es licenciada en Literatura y Filosofía Españla de la Universidad de La Serena, doctora en Administración y Políticas Públicas de la Universidad de George Washington, y cofundadora y gerente general de BuildWithin, una plataforma de inteligencia artificial (IA) para sistemas de fuerza laboral.
Por si no bastara, es también cofundadora de la compañía Phone2Action, una plataforma digital que busca conectar a los representantes del poder legislativo en EE.UU. con los ciudadanos y que incluso la célebre banda de rock Pearl Jam usaba en sus conciertos para motivar a las personas a que se registraran para votar. Ha sido reconocida como "Titán de la tecnología" por la revista Washingtonian y destacada por la revista Forbes como una de las cinco mujeres movilizadoras de la comunidad latina en Estados Unidos.
Hija de un vendedor de una ferretería y de una dueña de casa, Linconao nació en Santiago en 1968. "Me crié en una villa, la villa General Baquedano en Maipú, mis papás son mapuches", declaró en 2024. Educada en un liceo municipal, su historia es similar a la de muchos talentos indígenas que, ante la falta de oportunidades en Chile, emigraron al extranjero en busca de nuevos horizontes. Tener origen indígena y provenir de una familia modesta no le ayudaba mucho, ha reconocido en varias entrevistas. "Chile es un país muy clasista y las oportunidades están muy ligadas al código postal", declaró. Por ello emigró en 1997 a Estados Unidos, con 500 dólares en el bolsillo y se instaló en el área de Washington DC, la capital. Tras obtener su visa, sin hablar inglés, arrendó una pieza a una familia panameña y revisando diarios en español encontró trabajo en un bar en Arlington. Fue su primer trabajo de muchos. "Fui niñera, nana y hasta planché ropa", señaló. "Trabajaba un promedio de 16 horas diarias, siete días a la semana. Ahorré para pagar clases de inglés y, después de un año, para comprarme un auto. Luego conseguí trabajo como asistente en el gobierno del distrito, que fue mi camino hacia una carrera profesional", agregó. Apenas pudo retomó sus estudios e hizo entre 2001 y 2004 un doctorado en administración y políticas públicas en la Universidad George Washington. Desde 2000 fue profesora, directora de colegios y vicesuperintendenta distrital de educación en Columbia. Desde entonces ha desarrollado una carrera envidiable en el sector público y privado estadounidense. En 2016 la revista Forbes ya destacaba sus logros en el área tecnológica y en 2019 la incluyó entre las 50 mujeres que lideraban start-ups que la estaban rompiendo en tecnología. Y es precisamente la innovación, con énfasis en las potencialidades de la inteligencia artificial, el sello que buscará dar al Ministerio de Ciencias, asegura. Desde ya desearle a la lamngen el mayor de los éxitos. Cuando un/a mapuche avanza, es también su pueblo el que avanza detrás suyo. Autor: Pedro Cayuqueo, escritor y periodista. OPINIÓN