Autor: POR FRANCISCA GUERRERO
Se busca petróleo
Se busca petróleo a guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, aunque inconclusa, ya ha dejado algo en claro: el Medio Oriente dejó de ser una zona segura para el comercio, incluido el del petróleo.
Aun cuando acaben "pronto" las hostilidades, como ha reiterado el Presidente estadounidense Donald Trump, los daños causados a la infraestructura energética -"severos" según la Agencia Internacional de Energía (AIE)implican por sí solos un desafío para normalizar el suministro. Sin embargo, el golpe a la confianza se perfila como lo más complejo de subsanar.
Un informe de Goldman Sachs publicado a fines de marzo plantea que "es probable que la mayor crisis de suministro de petróleo de la historia lleve a los responsables políticos y a los mercados a reconocer los riesgos estructurales derivados de la alta concentración de producción y capacidad ociosa en Medio Oriente, así como de la vulnerabilidad de la infraestructura energética". Japón, un poderoso importador de petróleo ya ha puesto manos a la obra, dando pistas sobre dónde irán los actores globales a buscar nuevas fuentes de petróleo. "En cuanto al crudo o combustibles, el Ministerio de Economía junto con las empresas automotrices elaboraban medidas para conseguir suministros (. .. ) desde Asia Central, América del Sur y Canadá", señaló recientemente la primera ministra Sanae Takaishi ante el parlamento. Otros han puesto sus ojos en dos colosos de la industria, que dejaron de cargar con sanciones: Rusia y Venezuela. En tanto, el propio EEUU, actualmente el mayor productor de crudo del mundo, se perfila como una alternativa en el mapa.
S 742.000 Barriles de petróleo por día a 2025 905.000 Guyana Venezuela 3.805.000 732.000 Argentina Brasil Fuente: Elaboración propia en base a la Agencia Internacional de Energía (IEA), Oil Market Report (ediciones mensuales enero 2025 enero 2026). Boom petrolero sudamericano La Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA, su sigla en inglés) no dejó dudas en un reporte publicado a fines del año pasado, titulado: "Brasil, Guyana y Argentina respaldan el crecimiento previsto del petróleo crudo en 2026". Por ello no resultó extraño que Sudamérica apareciera en el radar de búsqueda de petróleo de Japón. La EIA señaló que, de la estimación de crecimiento de producción de petróleo mundial en 2026 de 800.000 barriles por día (bpd), 400.000 millones corresponderán a lo que genere el señalado trio. Datos de los primeros meses, dan crédito a esa estimación. En enero, Brasil produjo 3,9 millones bpd, lo que supone un aumento del 14,6% respecto al mismo mes de 2025, de acuerdo a los últimos datos publicados por la Agencia Nacional de Petróleo brasileña.
En el caso de Guyana, basado en cifras gubernamentales, el Energy Analytics Institute consigna que se produjeron 915.000 bpd en enero y 918.000 en febrero, ambos datos muy por encima del promedio de 742.000 de 2025. En tanto, en Argentina se logró un récord de 882.000 bpd durante el primer mes del año, equivalente a un salto de 16% interanual. Destaca en esté último país el aumento de crudo no convencional de Vaca Muerta, que por sí sola representa el 67% de la producción trasandina, alcanzando más de 590.000 bpd. El boom regional sumaría a otro actor. Tras la captura por parte de EEUU de Nicolás Maduro, despierta de su letargo la nación petrolera con las mayores reservas del mundo. Venezuela estaría logrando una producción 1,1 millones bpd en marzo, según afirmó la semana pasada su líder Delcy Rodríguez en una videoconferencia con inversionistas de Miami. La cifra supera con facilidad los 905.000 bpd promedio de 2025.
Licencias de parte de Washington, que además le ha levantado sanciones, junto con una reforma a los hidrocarburos que permite la participación privada (doméstica e internacional) en la industria, apoyan pronósticos de un repunte de entre 10% y 15% en su producción anual de 2026. Autor: POR FRANCISCA GUERRERO. La confianza sobre el suministro del Medio Oriente está gravemente dañada. Así, distintos actores globales pretenden reducir al máximo su dependencia de la producción del Golfo Pérsico y desde distintas latitudes del globo se asoman alternativas.