Autor: Pablo Rodillo M.
"EE.UU. entró a la guerra confiado y ahora busca una salida no humillante"
"EE.UU. entró a la guerra confiado y ahora busca una salida no humillante" U no de los historiadores reconocidos internacionalmente y que ha estado particularmente activo desde que comenzó la guerra en Medio Oriente, la cual está a un paso de cumplir un mes, es Niall Ferguson. El británico, conservador, en las últimas tres semanas ha escrito tres ensayos respecto al desarrollo del conflicto bélico que libran Estados Unidos junto a Israel contra Irán.
En uno de ellos, publicado en The Free Press, donde generalmente lo hace y titulado "Así es como la guerra de Irán se vuelve global", Ferguson relata las lecciones de la "historia aplicada" en la guerra de Medio Oriente y cómo quienes toman decisiones en Washington deberían prestar atención a esto ahora que el conflicto pasó a otra fase con una crisis energética mundial en pleno desarrollo. Así Ferguson comienza su relato con un inventario de los fracasos históricos para anticipar resultados no deseados de campañas militares anteriores.
Asegura que, mientras que la guerra con Irán pasará a la historia como la primera "guerra de la IA", llena de drones y objetivos automatizados, es la característica geográfica física del Estrecho de Ormuz la que será más determinante. "En ningún lugar la ley de consecuencias no deseadas es más vinculante que cuando los puntos cruciales de un estrangulamiento comercial se convierten en víctimas de la guerra", escribe el historiador. "Aunque está de moda hoy en día centrarse en el estrangulamiento financiero que pueden ser explotados con sanciones (a países) por ejemplo, los puntos de estrangulamiento más antiguos son los que tienen características geográficas naturales como el Estrecho de Ormuz, el estrecho del Mar Negro y el estrecho de Malaca, así como los corredores comerciales artificiales como los canales de Suez y Panamá. Estas vías a menudo se vuelven críticas en tiempos de guerra", asegura Ferguson.
Así, "la campaña entre Estados Unidos e Israel se ha enfrentado a un problema muy antiguo: el control de una vía fluvial estratégica (. .. ) Y su historia ayuda a responder a la pregunta que ahora enfrenta la administración Trump: ¿ Y ahora qué?", agrega.
Churchill en 1914, Trump en 2026 En ese sentido, Ferguson menciona, a modo de paralelo, la crisis económica causada por la campaña británica contra los otomanos en 1914-15 y el desastroso asalto de Winston Churchill (en ese entonces militar) a la península de Gallipoli cuando trató de abrir por la fuerza el estrecho de Dardanelos que conduce al Mar Negro y que los otomanos habían cerrado, lo que resultó en escasez de alimentos y altos precios.
En ese momento, Reino Unido importaba alrededor del 80% de su trigo, el 40% de su carne y el 100% de su azúcar. "Churchill era ajeno a las consecuencias económicas", escribe Ferguson. "La guerra con los otomanos solo tensó aún más el mercado mundial de granos", agregó. "El peligro es que hoy, como en 1915, los responsables de la toma de decisiones (en Washington) no consideren los riesgos de buscar soluciones militares a problemas económicos y diplomáticos", asegura el historiador. Y agrega: "Los responsables políticos luchan por prever las consecuencias de segundo y tercer orden de sus decisiones.
Sin embargo las acciones del enemigo son difíciles de predecir, incluso con buena inteligencia, y la complejidad del sistema económico mundial significa que incluso las perturbaciones más mínimas pueden producir un efecto mariposa no lineal". Así, para Ferguson, la situación de 2026 para Estados Unidos se asemeja a la de Reino Unido en 1914: la administración Trump entró en la guerra confiado, esperando el colapso del régimen; subestimó las alteraciones económicas y la resistencia del adversario y ahora debe buscar una "salida no humillante" con el creciente descontento de los estadounidenses por el aumento del costo de vida y presionado para que vuelva la normalidad del comercio por el Estrecho de Ormuz. Leer a Trump En su último ensayo, publicado esta semana, Ferguson se refiere así a los mercados y cómo también habría que leer a Trump.
Para él, y respecto a la incertidumbre que se vive en los mercados por el desarrollo de la guerra, los inversionistas "ya deberían estar acostumbrados los latigazos". "El patrón ya debería ser familiar para ellos: el Presidente (Trump) hace un movimiento militar audaz en favor de Israel en Medio Oriente. El principal adversario de Israel toma represalias restringiendo el flujo de petróleo a través del Golfo Pérsico. Las consecuencias económicas parecen tan sombrías, donde se combinan las pesadillas de un estancamiento económico e inflación, que el Presidente cambia apresuradamente a la diplomacia", describe el historiador.
En ese sentido, Ferguson afirma no quiere entrar al debate que se dio esta semana en EE.UU. sobre si, al posponer sus amenazas de ataques a las centrales eléctricas iraníes, Trump "se acobardó" como cuando "revirtió los aranceles en abril del año pasado y la forma en que siempre se acobarda", como han escrito en los últimos días muchos diarios de EE:UU. "Por favor. (Trump) no siempre se acobarda.
Cumple aproximadamente la mitad de las amenazas que hace, que es una estrategia bastante efectiva en la teoría de juegos, siempre y cuando tus adversarios sean reacios al riesgo, que es lo que la mayoría de ellos son. Trump ciertamente no lo es. George Soros me dijo una vez Trump tiene una tolerancia al riesgo muy alta, mucho más alta que la mía, y eso te dice algo", asegura el británico. (Trump) no siempre se acobarda.
Cumple aproximadamente la mitad de las amenazas que hace". Autor: Pablo Rodillo M.. Para el hastiador británico, la situación de 2026 para Estados Unidos se asemeja a la de Reino Unido en 1914, cuando el Imperio Otomano cerró el estrecho de Dardanelos que conduce al Mar Negro. Niall Ferguson: (Trump) no siempre se acobarda. Cumple aproximadamente la mitad de las amenazas que hace".