Autor: Soledad Villar Ojeda
Cartas: Niño TEA y San Javier
Cartas: Niño TEA y San Javier · Imaginemos que a un colegio llega un niño con discapacidad física y el centro no tiene rampas ni ascensores.
Al no poder desplazarse ni participar en igualdad, el colegio decide expulsarlo. ¿ Nos parecería justo? Evidentemente no, porque la barrera no estaría en el niño, sino en la institución que no garantiza su derecho a la educación. Eso mismo ha ocurrido con un niño con Trastorno del Espectro Autista (TEA) expulsado desde el Colegio San Francisco Javier. No pedía privilegios, sino apoyos y protocolos básicos para acceder a la educación y ejercer su derecho a la participación. Se le negaron, y en lugar de asumir esa falta, se optó por excluirlo. Negar ajustes razonables a un alumno con TEA es tan injusto como negar accesibilidad física. En ambos casos se vulneran derechos fundamentales. Resulta especialmente grave que esto suceda en un colegio jesuita que se declara inclusivo, porque la inclusión no se proclama: se practica, asumiendo responsabilidades y no trasladando culpas. Lo ocurrido no es sólo una injusticia, sino una inhumanidad que debería indignarnos como sociedad. Porque en ese edificio grande de Pelluco en Puerto Montt no sólo se expulsa a un niño, sino que se envía un mensaje peligroso: quien necesita apoyos, sobra. Autor: Soledad Villar Ojeda.