Autor: Francisco Avello Socio director Acierta Consultores
Columnas de Opinión: Los patrones del patrón
Columnas de Opinión: Los patrones del patrón n las últimas semanas, el Ministerio de Vivienda y Urbanismo ha quedado en el centro de una secuencia de controversias que, más allá de sus protagonistas, evidencian un problema E más profundo: la dificultad de compatibilizar solvencia técnica con conducción política en el ejercicio del Gobierno. El ministro Iván Poduje-reconocido por su trayectoria profesional-ha protagonizado una serie de tensiones públicas que nosólo han marcado la agenda, sino que han tensionado innecesariamente la relación entre el Ejecutivo y el Congreso.
Primero, el enfrentamiento con el senador De Urresti; luego, el cruce con la senadora y presidenta del Senado, Paulina Núñez; posteriormente, las diferencias con el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz; y finalmente, el conflicto con el diputado y presidente de la Democracia Cristiana, Álvaro Ortiz. Más que episodios aislados, lo que se observa es un patrón. No se trata únicamente de desacuerdos, sino de la forma en que estos se expresan y escalan. Y en política, la forma también es fondo. Porque gobernar no es lo mismo que diseñar. Un buen diagnóstico técnico o una propuesta bien estructurada son condiciones necesarias, pero no suficientes. La función ministerial exige capacidad de articulación, lectura del contexto político y manejo de interlocutores diversos. Cuando esa dimensión falla, el costo se amplifica. Los conflictos recientes no sólo desgastan al ministro involucrado, sino que proyectan señales de descoordinación dentro del propio Ejecutivo y tensionan la relación con actores clave del Congreso. Y eso ocurre en un momento particularmente sensible: la tramitación la tramitación del Proyecto de Ley de Reconstrucción Nacional y Desarrollo Económicoy Social. Aquí aparece un punto crítico. El Gobierno ha enfrentado dificultades en su proceso de instalación. Equipos que aún ajustan su coordinación y agendas sectoriales que buscan alinearse en un contexto que exige rapidez, pero también consistencia. En ese escenario, polémicas evitables no sólo distraen, sino que erosionan confianzas. Un ministro no sólo lidera una cartera; representa al Gobierno en su conjunto. Cada diferencia expuesta públicamente abre flancos que luego deben ser contenidos por otros actores. Cada tensión innecesaria reduce el margen para construir acuerdos. Estonoimplica desconocer el valor de los perfiles técnicos. Al contrario, la experticia es indispensable. Pero cuando no se traduce en conducción política, se transforma en un activo incompleto. Porque en política, los patrones importan. Y cuando se repiten, dejan de ser anecdóticos y pasan a ser estructurales. En un escenario de reformas en curso, el principal riesgo no es la falta de ideas. Es la falta de conducción política para hacerlas viables. Autor: Francisco Avello Socio director Acierta Consultores. C Columna