Columnas de Opinión: Semana de reflexión
Columnas de Opinión: Semana de reflexión Marcial Robledano Perucich En el avatar de la vida, el tiempo inexorable nos va mostrando el camino que Dios nos ha marcado. Todos los humanos, tenemos senderos distintos, porque somos distintos. Así nos crearon, únicos e irrepetibles. Quizás, por esa profunda y sencilla razón, la mayoría de las veces no nos entendemos y el bienestar común es solo un ideal. Creo, que en esta semana, es el momento especial para que reflexionemos en base a nuestra creencia, cualquiera que ésta sea. Para los cristianos miramos el dolor, el sacrificio, y sobre todo la esperanza viva al celebrar la resurrección de Cristo. En el Pesaj judío se recuerda que la libertad es posible de conseguir también después de la esclavitud. En el Ramadán el sacrificio y la disciplina acercan al corazón de Dios. En celebraciones budistas como Vesak o Holi, se habla de renovación y de la victoria de la luz sobre la oscuridad.
Sabemos que hay diferencias entre las descritas, pero en todas, se observa una misma verdad: " El ser humano constantemente debe renovarse y levantarse y encontrar sentido, incluso en el sufrimiento". La fe que procesamos nos recuerda que siempre hay un camino hacia la vida nueva, hacia la paz interior y hacia una esperanza que no se apaga. Un tema para la reflexión; "Fui al Hospital del Señor a hacerme una revisión. Cuando Jesús me tomó la presión vio que estaba baja de ternura. Al medirme la temperatura tenia 40 grados de egoísmo. Hizo un electrocardiograma y el diagnóstico fue que necesitaba varios "by-pases" de amor porque mis venas estaban bloqueadas y no abastecían mi corazón vacío. Pasé hacia ortopedia: no podía caminar al lado de mi hermano, y tampoco podía abrazarlo porque me había fracturado al tropezar con mi vanidad. También me encontraron miopía, ya que no podía ver más allá de las apariencias; cuando me quejé de sordera Jesús me diagnosticó quedarme sólo en las palabras vacías de cada día. GRACIAS SEÑOR, porque las consultas son gratuitas Al levantarme tomaré un vaso de AGRADECIMIENTO. Al llegar al trabajo, una cucharada sopera de BUEN DÍA.. Cada hora un comprimido de PACIENCIA y una copa de HUMILDAD. Al llegar a casa, SEÑOR, voy a tener diariamente una inyección de AMOR, y al irme a acostar dos cápsulas de CONCIENCIA TRANQUILA.. OPINIÓN